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¿Cómo lo ha hecho Suecia para hacer crecer la natalidad?

Maria Eklind
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Suecia es el tercer país de la Unión Europea con una mayor tasa de natalidad y ha sido pionero a la hora de aplicar políticas para la conciliación laboral y familiar

El envejecimiento es uno de los grandes peligros para el futuro europeo. La falta de natalidad es una de las principales razones por las que ha aumentado de forma sustancial el envejecimiento, es decir, el porcentaje de personas con más de 65 años, respecto de aquellas en edad de trabajar (16-64 años). Especialmente grave es el caso español. Para el año 2050 España será el segundo país más envejecido del mundo, sólo por detrás de Japón, y la velocidad en que el envejecimiento español evolucionará sólo será superado por Corea del Sur y Hong Kong.

La mayoría de países europeos ya se han puesto a trabajar para reactivar la natalidad en sus países. Algunos de los ejemplos más conocidos es el de los países nórdicos o Francia, país que ya llega a la tasa de reemplazo de 2,1 hijos por mujer en edad fértil. Al contrario España no ha aplicado políticas decididas a hacer frente esta problemática. La tasa de fertilidad en España es de las más bajas de Europa situándose en los 1,32 hijos por mujer.

Las políticas de natalidad aplicadas por Suecia

Suecia fue uno de los primeros países que ya en los años 80 diagnosticó el problema de la falta de gente joven y lo afrontó desde el primer momento. Los resultados de estas políticas han sido buenos, lo que provoca que muchos países se fijen en el país nórdico a la hora de aplicar políticas públicas dirigidas a la natalidad. Si en 1980 las suecas tenían 1,68 hijos por mujer, en 1990 pasaron a tener 2,13 y hoy es el tercer país europeo con una mayor tasa de fertilidad con 1,88 hijos por mujer en edad fértil.

En Suecia, esta tipología de políticas se aplica considerando al individuo y no la familia. Una consecuencia de este enfoque es el alto grado de nacimientos fuera del matrimonio.

Las tres principales políticas de natalidad que aplica Suecia son:

La aplicación de una tributación y seguridad social individuales que incentiva a que no exista una atención desigual, es decir, a que haya un mayor reparto a la hora de asignar el tiempo que cada miembro de la pareja destina a cuidar los hijos y a la actividad profesional.

Un generoso sistema de permisos postnatal parental superior al año y que se puede compartir entre el hombre y la mujer de una forma muy flexible. Las ayudas durante este periodo están basadas en lo que se cobraba antes de tener la criatura. Además, también se ofrecen generosas oportunidades de poder cuidar al hijo en casa cuando éste se pone enfermo.

La atención infantil está totalmente subvencionada en Suecia. Este hecho facilita que después del período de permiso postnatal los progenitores puedan reincorporarse al trabajo.

Se observa pues como las políticas de natalidad suecas se basan en el intento de obtener una conciliación entre el trabajo y la obligación familiar. Estas políticas no actúan directamente sobre el hecho de tener hijos, sino que buscan crear un contexto propicio para que el individuo pueda tenerlos. La acción del gobierno sueco también busca que las mismas familias suecas sean capaces de mantener su bienestar a partir de los mismos ingresos y que no tengan que depender en exceso de subsidios u otras ayudas del Estado. El objetivo final del gobierno sueco es que cada familia pueda tener los hijos que desea sin que los condicionantes económicos o sociales sean un obstáculo.

Otro elemento que se puede desprender del caso sueco es que el aspecto institucional tiene una influencia determinante a la hora de determinar el aumento o la disminución de la natalidad, al menos en Europa. España es el ejemplo, ante la falta de políticas de natalidad, la natalidad española es de las más bajas del mundo. Dudosamente habrá un milagro si España no hace nada.

Artículo originalmente publicado por Forum Libertas

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