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¿NaProtecnología en lugar de FIV? No es tan sencillo

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El gobierno polaco abandona la financiación para la «in vitro» a cambio de las tecnologías que ayudan a diagnosticar y tratar la infertilidad

Una de las primeras decisiones del nuevo ministro de Sanidad de Polonia, Konstanty Radziwiłł, transmitida durante un anuncio en diciembre de 2015, fue la de poner fin, el 30 de junio de este año 2016, al programa de financiación de fecundación in vitro (FIV), que había sido puesto en marcha por el anterior gobierno en julio de 2013.

En su lugar, el ministerio iniciará el Programa Nacional Procreativo, que implementará soluciones desde el ámbito de la Tecnología NaPro (Natural Procreativa). Según explicó Radziwiłł, se trata de un plan menos “áspero éticamente que la in vitro”.

“Con este programa lograremos varios objetivos que, tanto en la fase de diagnóstico y tratamiento de infertilidad como en la de profilaxis, serán financiados por el presupuesto del Estado”, anunció el ministro de Sanidad en diciembre.

Según Radziwiłł, el tratamiento de la infertilidad no puede reducirse a la FIV, por ser “un abuso desde el punto de vista sustancial y médico”.

El político arguye que las soluciones basadas en un diagnóstico en profundidad (como el que aporta la tecnología NaPro) son menos caras, más efectivas y no acarrean dudas de carácter ético.

Desde el ministerio de Sanidad informan a Aleteia de que “actualmente, se está trabajando con intensidad para preparar el Programa de Salud Procreativa. Eso incluye el desarrollo de un estándar de nivel de atención para las parejas con problemas de fertilidad o infertilidad, que sistematizará el proceso del tratamiento de la infertilidad en Polonia”.

“A este respecto, usaremos métodos terapéuticos y de diagnóstico reconocidos mundialmente e implementaremos las tecnologías que sean clínicamente apropiadas».

«El programa tiene como objetivo diseñar una vía clínica óptima que se ajuste a las necesidades de una determinada pareja”, asegura la portavoz del ministerio de Sanidad, Milena Kruszewska.

Kruszewska también señala que el tratamiento de la infertilidad con métodos de tecnología NaPro es simplemente un procedimiento de diagnóstico y tratamiento.

“Son métodos fácilmente disponibles, notorios y usados durante docenas de años», afirma la portavoz del ministerio de Sanidad.

Estos métodos se incluyen entre los servicios médicos reembolsados por el Fondo Nacional de Salud. De esta forma, el programa será una extensión del diagnóstico actual para cubrir el tratamiento de la infertilidad.

«Gracias al estructurado procedimiento y al diagnóstico ampliado, nuestros pacientes verán facilitado su acceso a métodos de tratamiento punteros, algo que, en el futuro, se traducirá en un incremento de la tasa de fertilidad en Polonia”, afirma.

El doctor Maciej Barczentewicz, obstetra y ginecólogo miembro de la Sociedad Ginecológica de Polonia (PTG), además de once veces padre, no se muestra tan optimista con el Programa Nacional Procreativo que habrá de basarse en la tecnología NaPro.

Expresa sus dudas sobre si los mismos médicos que llevaban a cabo procedimientos de FIV pasarán a usar, de la noche a la mañana, un método diferente.

“El único cambio que sucederá seguro es la terminación del mecanismo de financiación de FIV”, afirma el doctor.

Barczentewicz cree que el principal problema es el número de médicos que tratan con tecnología NaPro. “Hay muchos más especialistas en FIV que entre los que preferirían aplicar tratamientos naturales”, critica.

Además, la narrativa mediática en relación a la tecnología NaPro no anima a que la gente utilice este método.

Y eso que, según explica Barczentewicz a Aleteia, el empleo de un diagnóstico a fondo y un tratamiento apropiado de este método podría resultar más efectivo, incluso en casos donde la fertilización artificial ha fracasado.

“Gracias al diagnóstico y al tratamiento, hay niños nacidos de mujeres con oviductos obstruidos, endometriosis avanzada, y también de mujeres cuyas parejas tienen unos parámetros de esperma anómalos. Todo es posible”, recalca el doctor Barczentewicz, aunque avisa que algunos casos quedan fuera del alcance tanto de la FIV como de la tecnología NaPro.

La edad del paciente no parece ser un problema desde una perspectiva de tecnología natural procreativa.

“Tenemos pacientes que están ya en la cuarentena, incluso una mujer de 46 años intentó (con éxito) tener su primer hijo”, declara Barczentewicz a Aleteia.

El coste es otro elemento que considerar. Se sabe que la FIV es cara, que cada tratamiento cuesta miles de dólares y que pueden ser necesarios varios tratamientos.

Con la tecnología NaPro, los costes están escalonados y Barczentewicz calcula un coste de hasta mil dólares en el espacio de un año.

El doctor Barczentewicz terminó su declaración comentando que “la FIV no es un método de tratamiento de la infertilidad. No cura ninguna enfermedad. Por el contrario, la tecnología NaPro se basa en diagnosticar las causas y encontrar una cura”.

En su opinión, el ministerio de Sanidad polaco debería hacer todos los esfuerzos necesarios para promover este método, puesto que no sólo ayuda en los casos de infertilidad, sino que también hace posible el diagnóstico de varias anomalías sin despertar dudas morales ni éticas.

La cuestión es, ¿los médicos formados en la FIV estarán dispuestos a aprender los métodos de NaPro?

 

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