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América Latina y el Caribe contra la tala ilegal de árboles

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La FAO apoya a la región en la lucha contra la desforestación y el comercio ilegal de madera

La tala ilegal de árboles siempre ha sido un tema de debate en América Latina y el Caribe, principalmente por lo que implica a nivel de biodiversidad y porque afecta a nivel de recursos a diversas comunidades del continente, además de generar efectos adversos en lo referente al cambio climático.

En ese sentido, la  Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha decidido acompañar a los países de América Latina y el Caribe a combatir la problemática a través de acciones expuestas en un comunicado “para fortalecer la gobernanza forestal para luchar contra el comercio ilegal de madera y la deforestación”, indica su sitio web.

Según la propia FAO, la deforestación en la región es la segunda más alta del mundo y a nivel global, la tala y el comercio ilegal suponen un costo de más de 10 millones de dólares anuales en ingresos fiscales perdidos.

“El comercio y corte ilegal no sólo socava los medios de vida de las personas y les priva de ingresos y alimentos, sino que es responsable de la degradación de grandes extensiones de bosques, contribuyendo al cambio climático y la pérdida de biodiversidad”, explicó el oficial de la FAO, Jorge Meza, al sitio web de la entidad.

Uno de los datos más preocupantes es que si bien se ha reducido con respecto a lo que sucedía desde 1990, cada año se pierden alrededor de dos millones de hectáreas de bosques nativos en el continente.

Es por este motivo, señala la FAO, que para enfrentar estos problemas, los gobiernos, comunidades y empresas de la región están fomentando  el manejo forestal sostenible y la buena gobernanza de los bosques.

“Algunos buenos ejemplos de gobernanza forestal en la región son el Pacto Intersectorial por la Madera en Colombia, las veedurías comunitarias en Perú, los sistemas de trazabilidad en Guatemala y Honduras y la alianza para frenar la tala ilegal entre los gobiernos y pueblos indígenas de Belice y Guatemala”, consideró Meza.

Mejoras en la gobernanza forestal

La FAO se encargó de elogiar el trabajo que están llevando a cabo algunos países como Colombia, por ejemplo, por haber reformulado su Pacto Intersectorial por la Madera Legal con el objetivo de asegurar que toda la madera extraída, comercializada y utilizada provenga de fuentes legales.

A través de esta reformulación, diversos representantes de la sociedad civil se comprometieron a reducir la tala y el comercio ilegal.

Pero también otros países como Perú han puesto la mirada en el asunto con la aprobación de una nueva legislación forestal donde se asegura un mayor monitoreo a través de entidades de vigilancia.

Luego, hay países como Guatemala y Honduras que han tenido la oportunidad de generar espacios de intercambio sobre la trazabilidad forestal e instrumentos legales contra el comercio ilegal de la madera, prosigue la FAO.

En este trabajo también se involucra a los pueblos indígenas, una de las comunidades más afectadas por este asunto, al igual que a organizaciones no gubernamentales y a las propias autoridades.

Por ejemplo, en el mes de marzo representantes de pueblos originarios de Guatemala y Belice estrecharon lazos para combatir el avance de la destrucción del medio ambiente y hasta se generó la Declaración del Encuentro de Comunidades Indígenas Guatemala-Belice: Territorio, Recursos Naturales y Conocimiento Ancestral.

“Hacemos un llamado urgente a todos los actores implicados e involucrados de una u otra forma, en la problemática que hemos descrito, a sumar esfuerzos constructivos y genuinos, por encontrar caminos justos que nos lleven a mejorar las condiciones de vida de cientos de familias asentadas en la zona de adyacencia y áreas protegidas, así como a hacer un uso racional de los recursos naturales que la madre tierra ha dispuesto para nuestro buen vivir”, expresan en la declaración.

Mejor manejo de recursos naturales

El apoyo de la FAO también se traduce en una nueva iniciativa regional para el uso sostenible de los recursos naturales, la adaptación al cambio climático y la gestión de los riesgos de desastre.

Erradicar el hambre requiere que preservemos los recursos naturales de la región para generaciones presentes y futuras. Tenemos que cambiar el paradigma de desarrollo actual hacia formas plenamente sostenibles”, agregó Meza.

Es por ello que se están apoyando las acciones para reducir las emisiones por deforestación e inconvenientes forestales en varios países como Paraguay, Colombia, Ecuador, Bolivia, Guatemala, Chile, Argentina.

También se prevé el combate a incendios forestales en zonas secas de Centroamérica.

Finalmente, la FAO hace énfasis en políticas agroambientales. “Con esto queremos inducir prácticas ambientalmente adecuadas en el sector agropecuario, como el mejor ordenamiento territorial y la reducción de la conversión de bosques nativos”, consideró Meza.

De esta manera, el proceso de diálogo ya comenzó en el continente americano con el afán de que se pueda promover una agricultura sustentable que tenga entre sus pilares el combate a la tala ilegal de árboles y con ello la reducción de la deforestación.

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