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La primavera árabe fue una gran mentira en Egipto

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David Tawfik, cristiano egipcio refugiado en España

Me llamo David Tawfik. Tengo 37 años. Soy copto ortodoxo. Durante la famosa primavera árabe mi familia fue injustamente atacada. A mi hermana intentaron violarla en plena calle. Luego dejaron en cenizas mi despacho de abogado. En una semana se quemaron más de 80 iglesias. Tuvimos que abandonar Egipto.

La primavera árabe fue un éxito en Túnez, donde prendió la llama de la revolución, pero en Libia, Yemen o Siria originó graves enfrentamientos. En Egipto, los manifestantes lograron en 2011 la dimisión de Hosni Mubarak tras 30 años, aunque el remedio resultó ser peor que la enfermedad. «La primavera árabe trajo graves persecuciones a los cristianos», asegura David Tawfik, copto ortodoxo, que recuerda con horror el ascenso al poder de los Hermanos Musulmanes.

Con el presidente Mohamed Morsi la tensión social se hizo insoportable. El Cairo se convirtió en una olla exprés. Los coptos dejaron de tener garantizada su protección y los ataques a las propiedades de cristianos eran diarios.

Lo peor ocurrió en el verano de 2013, cuando los militares dieron un golpe de Estado y expulsaron del poder a los Hermanos Musulmanes. Los cristianos fueron responsabilizados de su caída y se convirtieron en el blanco de las iras de los islamistas. Aquel verano fue el infierno para los cristianos. Más de 80 iglesias fueron prendidas en llamas, totalmente calcinadas. Centenares de comercios de propietarios coptos destrozados…

¿Qué recuerda usted de aquel verano en el que se echó a los islamistas del Gobierno?

Fue el 13 de agosto. Yo vivía en Menia, a 230 kilómetros al sur de El Cairo. El 14 de agosto estaba en la capital por trabajo y recibí una llamada de teléfono de mis vecinos del trabajo. Yo soy abogado penalista y tenía un despacho. Me dijeron que los Hermanos Musulmanes habían quemado mi oficina. Intentaron llamar a los bomberos y no respondían a las llamadas. Ese día centenares de inmuebles y propiedades de cristianos habían sido quemados a la vez: iglesias, farmacias, escuelas, coches, despachos…

¿Qué hizo entonces?

Estuve en El Cairo cinco días y no pude volver a mi casa hasta el 19 de agosto, porque por orden militar hubo un toque de queda en todo Egipto. Las carreteras se cerraron y no hubo ningún medio de transporte.

Desde aquel momento mi familia decidió dejar Egipto. Mi madre y mi hermana sufrieron varios ataques. Mi madre vendió su tienda de ropa a un hombre que luego nos enteramos que pertenecía a los Hermanos Musulmanes. En el cheque de la venta no había fondos. Le dije que le denunciaría y él dijo que me asesinaría. A mi hermana llegaron a seguirla por la calle, la agredieron e intentaron violarla. Estuvo meses con tratamiento psicológico. Con posterioridad, me quemaron el despacho…. Y además, la Policía no garantizaba la protección de los cristianos. Por eso nos fuimos. Yo estoy en España y el resto de mi familia en Alemania. No volveremos a mi país.

¿Qué juicio ha sacado usted de la primavera árabe en Egipto?

La primavera árabe fue una gran mentira en Egipto. Provocó mucha destrucción, violencia y corrupción. Los islamistas radicales salieron de las prisiones…

Usted ha dejado todo por su fe: su trabajo, su país… ¿Lo volvería a hacer?

Sí. Y lo haría con mucha alegría. Ya lo decía Jesús en el Evangelio de san Juan: «Si el mundo os aborrece, sabed que me aborreció a mí antes que a vosotros». «Acordaos de mi palabra: el siervo no es mayor que su Señor y si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros». Pido a todos los cristianos de Occidente que recen por los de Oriente Medio.

Raquel Martín
Responsable de Comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada

Artículo publicado por Alfa y Omega

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