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La ley sobre marihuana medicinal avanza en Colombia

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El apoyo del Congreso fue calificado como histórico por algunos

La Cámara de Representantes de Colombia aprobó por amplia mayoría la pasada semana el proyecto de ley que reglamenta el cultivo, la producción, fabricación, adquisición, importación, exportación, almacenamiento, transporte, comercialización, distribución, uso y posesión de las semillas de la planta de cannabis, sus derivados y los productos que lo contengan, con fines medicinales y científicos, informó El Espectador de Bogotá.

La decisión llega cinco meses después de que el presidente Juan Manuel Santos firmara un decreto para regularizar la marihuana con fines medicinales y es interpretada como un fuerte espaldarazo a aquella acción, pero ahora a través del respaldo legislativo.

Además, es la primera vez que los políticos colombianos dejan a un lado la política prohibicionista en cuanto a la droga y ponen sobre la mesa el tema de manejar algunos síntomas de enfermedades crónicas y terminales con la marihuana medicinal.

En ese sentido, el proyecto aclara que no se trata de legalizar el uso recreativo de la marihuana. Por otro lado, con esta ley, se prevé permitir el acceso a productos farmacéuticos de calidad y con precios controlados.

El impulsor del proyecto fue el senador del Partido Liberal de Colombia Juan Manuel Galán. Junto con la idea surgió un movimiento ciudadano que la respaldó.

Según se desprende de la ley, los principios que la orienta son el acceso, seguridad, calidad y precio.

Así pues, se pretende que todos los colombianos puedan acceder a los productos terapéuticos en base a cannabis, además de que los procesos de elaboración estén garantizados. Pero también se busca que estos medicamentos respondan a ciertos estándares de calidad aceptados por comunidades científicas y que el gobierno pueda regular los precios, indica El Espectador de Bogotá.

Por otro lado, está también el aspecto de negocio referente al tema. Varios laboratorios, así como productores y otros grupos e inversionistas se han manifestado interesados con el avance de esta ley.

La ley también establece que los pequeños y medianos productores de cannabis medicinal deben estar protegidos. Para ello, dentro del marco de programa de sustitución de cultivos ilícitos, habrá iniciativas se promoverá la siembra y formalización de cultivadores de marihuana con fines medicinales y científicos.

Finalmente, de parte del gobierno colombiano a través del Ministerio de Educación hay un compromiso para el desarrollo de estrategias que promuevan estilos de vida saludables y que contribuyan a disminuir el consumo de sustancia nocivas.

Para que la iniciativa sea aprobada se necesita la conciliación entre la Cámara de Representantes y el Senado para que luego con la promulgación de la ley.

De prosperar esta ley, Colombia se su sumará a la lista de países latinoamericanos que abrieron las puertas de la legalización de la marihuana, aunque algunos de ellos también con fines recreativos, como Chile, Puerto Rico y Uruguay.  En México, el presidente Enrique Peña Nieto también es proclive a esa posibilidad.

¿Marihuana para uso medicinal?

La Iglesia en Colombia se opuso desde el principio al proyecto promovido por el Partido Liberal para la legalización de la marihuana con fines terapéuticos poniendo sobre la mesa las consecuencias secundarias negativas.

De todos modos, no hay una posición unánime al respecto dentro de Iglesia, aunque la mayoría de las voces son muy cautelosas. En noviembre de 2015 el secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, José Daniel Falla Robles, le dio el visto bueno a la legalización de la marihuana exclusivamente con fines medicinales.

“Qué bueno que se pueda hacer una serie de productos, químicos, gotas, que les puedan servir a las personas”, dijo Falla Robles en diálogo con El Tiempo de Bogotá. No obstante, se pronunció rotundamente en contra del autocultivo, que queda establecido en uno de los artículos de la ley.

“Esto indicaría que cualquier persona puede tener un cultivo de hasta 20 plantas en su casa o donde quiera y de allí extraer sustancias estupefacientes para uso personal. ¿Quién controla eso? ¿Quién garantiza que eso no se va a volver una cadena de productores para después comercializarla?”, expresó.

Otro de los ejemplos es el del cardenal mexicano Norberto Rivera, que en 2015 indicó que la Iglesia no está en contra de que la marihuana se utilice con estos fines, aunque reconoció la necesidad de consultar a especialistas sobre las consecuencias.

Sin embargo, quien sí expresó una opinión contundente en contra de la legalización de la marihuana fue el propio Papa Francisco durante la XXXI Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) que se desarrolló en 2014 en Roma

“Quiero expresar con total claridad que la droga no se derrota con la droga. La droga es un mal y con el mal no puede haber cesiones ni compromisos”, señaló en esa oportunidad.

 

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