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Siria; mons. Audo: los niños son el corazón de nuestro drama

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El próximo miércoles, como recordó el Papa en el Angeles, las comunidades cristianas de Siria rezarán por la paz. Y los protagonistas serán los niños. En relación con esta iniciativa, la Radio Vaticana entrevistó al obispo caldeo de Aleppo, además de presidente de la Cáritas de Siria, mons. Antoine Audo.

«Es algo —declaró a los micrófonos de la emisora vaticana— que demuestra que los cristianos están presentes, están arraigados en Siria, en la Iglesia y no dejan una vocación sin defender la causa de nuestra presencia, de nuestro futuro. Creo que los niños son el corazón de este drama sirio. Es algo muy importante, el futuro de la cristiandad, de todas las Iglesias. Este gesto ecuménico, todos juntos en este día del primero de junio, es muy significativo para nosotros, la Iglesia universal».

Sí, universal. Y no es causalidad que los niños sirios inviten a todos los niños del mundo a rezar con ellos. «Creo que los niños siguen siendo las personas más débiles en las sociedades: todas las violencias recaen en estos niños, no tienen con qué defenderse en esta situación de violencia. En este sentido, el corazón de Nuestro Señor ve en los niños el camino del Reino de Dios, el camino de la humildad, el camino que hace preguntas sobre el poder del mundo. El niño es una buena manera para hacer un llamado por la paz y por la reconciliación».

En cuanto a la situación actual de los niños en Siria, mons. Audo observó: «Los niños de Siria sufren mucho más que los dos millones que se quedaron sin escuela; los veo en las calles de Aleppo, mientras caminan sin zapatos, sin pan, sin posibilidad de tener dignidad… Usan a los niños de muchas maneras, para humillar, para hacer dinero…».

Pero los niños son la esperanza. «Sí, incluso la gente que no piensa más que en el dinero y en el poder —indicó— ve la realidad de los niños: cada uno de nosotros fue niño, cada uno de nosotros lleva en su corazón la realidad de un niño, una realidad de profunda felicidad humana: se ve en los ojos, se ve en la historia. Este es un tema espiritual-antropológico humano muy profundo, y espero que el Santo Padre nos ayude, él que está atento a las realidades humanas de los más débiles, de los más simples».
 

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