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Papa Francisco: Me hace mal el corazón cuando veo un horario en las parroquias

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Jubileo de los Diáconos y Angelus en la Plaza de San Pedro

Papa Francisco presidió, esta mañana, la Celebración Eucarística en el Jubileo de los Diáconos y les mostró que “el servidor descuida los horarios”.

Durante su homilía hizo una reflexión sobre el horario de las parroquias y mostró que le hace mal el corazón cuando hay uno horario “de tal hora a tal hora”. “¿Después? No hay una puerta abierta, no está el sacerdote, no está el diácono, no hay un laico que reciba a la gente… esto hace mal”, continuó el obispo de Roma: “Descuidar los horarios: tienen esta valentía, de descuidar los horarios. Así, queridos diáconos, viviendo en la disponibilidad, vuestro servicio estará exento de cualquier tipo de provecho y será evangélicamente fecundo”.

En su homilía comenzó explicando la carta del Apostol San Pablo a los Galanas: “Servidor de Cristo” y mostró cómo los términos “apóstol y servidor, están unidos, no pueden separarse jamás; son como dos caras de una misma moneda: quien anuncia a Jesús está llamado a servir y el que sirve anuncia a Jesús”.

“El discípulo de Jesús no puede caminar por una vía diferente a la del Maestro, sino que, si quiere anunciar, debe imitarlo, como hizo Pablo: aspirar a ser un servidor”, continuó el Papa Francisco.

Papa Francisco se preguntó: “¿Por dónde se empieza para ser «siervos buenos y fieles»?” y puso como primer paso “la disponibilidad”: “El siervo aprende cada día a renunciar a disponer todo para sí y a disponer de sí como quiere”.

“Quien sirve no es un guardián celoso de su propio tiempo, sino más bien renuncia a ser el dueño de la propia jornada”, mostró.

También el Papa Francisco habló de la humildad y la mansedumebre, que debe ser la gran virtud de los diáconos: “imitar a Dios en el servicio a los demás: acogerlos con amor paciente, comprenderlos sin cansarnos, hacerlos sentir acogidos, a casa, en la comunidad eclesial, donde no es más grande quien manda, sino el que sirve. Y jamás gritar: ¡jamás!”.

Finalizó su intervención explicando que deben ser mansos de corazón y estar en constante diálogo con Jesús: “No tendréis temor de ser servidores de Cristo, de encontrar y acariciar la carne del Señor en los pobres de hoy”.

Rezo del Ángelus

Tras la celebración Eucarística el Papa rezó con los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro. En sus mensajes recordó la celebración de la Jornada Nacional del Consuelo, que tiene por objetivo ayudar a las personas a vivir bien la fase final de la su existencia terrena y  la tradicional peregrinación que hoy se realiza en Polonia al Santuario mariano de Piekary.

También quiso destacar que el próximo miércoles, 1° de junio, con ocasión de la Jornada Internacional del Niño, las comunidades cristianas de Siria, tanto católicas como ortodoxas, rezarán juntas por la paz.

“Los niños sirios”, dijo el Papa, “invitan a los niños de todo el mundo a unirse a su oración por la paz”.

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