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¿La lucha contra el narcotráfico necesita glifosato?

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La aplicación manual del herbicida en Colombia deberá estar acompañada de protocolos

Varios medios de prensa nacional se hicieron eco de la autorización que se ha dado en Colombia en relación a la fumigación terrestre de cultivos ilícitos con glifosato, herbicida que fue suspendido el año pasado.

El Consejo Nacional de Estupefacientes autorizó a ello, en una sesión extraordinaria, a la Policía Nacional, quien es la institución encargada de ejecutar la erradicación de esos cultivos para aplicar manualmente el glifosato.

Lo que se ha planteado frente a diversas reacciones es que la aplicación manual del glifosato, o sea, ya no por vía aérea, deberá estar acompañada de una formación en protocolos de salud ocupacional.

Además, hay otras medidas requeridas por las respectivas autoridades con la intención de disminuir los posibles impactos negativos y garantizar la salud de las personas que manipulan esos terrenos y los de las comunidades aledañas.

Un problema de fondo

El motivo que ha llevado al Gobierno tomar la medida de usar el herbicida es que se ha reconocido que debido a la suspensión de la aspersión aérea con glifosato se ha originado un crecimiento en el número de hectáreas sembradas de coca. Se pasó de 78.000 hectáreas sembradas en 2012 a 159.000 en 2015.

Fue en mayo del año pasado que el Consejo Nacional de Estupefacientes suspendió el uso del glifosato en aspersiones aéreas contra cultivos ilícitos debido a que el Ministerio de Salud advertía que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había dicho que a la larga podría ser cancerígeno.

Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, Colombia es el primer productor mundial de hoja de coca y segundo en cocaína.

Entre los años 2007 y 2012 disminuyeron considerablemente los sembrados de coca atribuyendo dicho resultado a los programas de erradicación manual y fumigación aérea.

Glifosato, ¿única solución?

El ministro de Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, ratificando el uso de glisofato en las fumigaciones, aclaró que ya no se harán desde el aire, sino con equipos portátiles, y según Yesid Reyes, ministro de Justicia, terminarán antes de octubre.

De la misma manera, Reyes explicó a El Tiempo que están esperando más recomendaciones para continuar con la lucha antidrogas en Colombia, teniendo en cuenta otro herbicida que no ponga en riesgo la salud de las poblaciones ni la intención de erradicar la lacra del narcotráfico.

«No supone dejar la lucha contra el narcotráfico, sino buscar nuevas herramientas», dijo Reyes.

Con relación al tema hay varios que han demostrado cierta inconformidad con la suspensión de las aspersiones con glifosato como, por ejemplo, el procurador Alejandro Ordoñez.

Estos sostienen que en regiones donde las aspersiones han sido suspendidas o restringidas, las áreas cultivadas de coca se han duplicado en los últimos años.

Finalmente, la OMS y la agencia de la ONU para la Alimentación y Agricultura, terminando la reunión del Panel de Expertos sobre Residuos de Pesticidas en los Alimentos y el Ambiente, emitieron un comunicado.

En él, al referirse al glifosato, dijeron: «Es improbable que el consumo de glifosato a través de la dieta sea cancerígeno para el hombre”.

Y más adelante se lee: «La gran mayoría de las pruebas científicas indica que el suministro de glifosato y productos derivados en dosis de hasta 2000 miligramos por kilo de peso, por vía oral, la más relevante para la exposición mediante la dieta, no está asociado a efectos genotóxicos en la gran mayoría de los estudios realizados sobre mamíferos».

 

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