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Monjas de claustro: Del encierro al encuentro

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El inédito gesto de unas monjas de claustro con mujeres presas en Chile

Más de 70 religiosas contemplativas de seis monasterios de clausura de Santiago de Chile tuvieron un sorprendente gesto este domingo: rompieron sus votos voluntarios de encierro permanente y salieron al encuentro de otras mujeres que también viven en otro tipo de celda, pero por sus conductas.

El grupo de religiosas compartió la misa y momentos sorprendentes con internas del Centro Penitenciario Femenino justo en el día del Jubileo de la Vida Contemplativa, en el marco del Año de la Misericordia.

Por ejemplo, se dedicaron a cantar a dúo y en coro los himnos religiosos durante la liturgia, además de oraciones con las internas y hasta se animaron a bailar danzas típicas

Esto sucedió una vez finalizada la misa. De forma inesperada se anunció que las religiosas cantaría una cueca a la Virgen (género musical típico de varios países sudamericanos) y hasta una se animó a bailar con una de las reclusas que estaba vestida de huasa (vestimenta típica chilena).

Pero rápidamente otras monjas se sumaron con sus hábitos  y bailaron la danza nacional delante del altar y de los obispos, aún revestidos y alegremente sorprendidos, informó el sitio oficial del Arzobispado de Santiago.

Luego, en el patio, las monjas se animaron a hacer uso hasta de máquina para hacer ejercicio. “Jugaron como niñas chicas”, expresan las crónicas del encuentro.

Paz y tranquilidad

«Lo primero que me llama la atención que este encuentro sea en el  día de la Santísima Trinidad. Eso significa que Dios habita en cada alma. Ha sido una gracia compartir con ellas, sentirme muy hermana, sentir su dolor, su alegría y hacerse un con ellas», expresó la hermana María Rosa, de las Carmelitas Descalzas del monasterio San José.

Pero algunas internas también dieron su testimonio de este encuentro alegre e inesperado.

«Esta experiencia fue súper buena, incluso le pregunté a una de las monjitas cómo tengo que hacerlo para irme junto con ellas», indicó una de ellas.

«Fue bueno que vinieran y que recen por nosotras. Es un apoyo que vengan ellas y los obispos, nosotros necesitamos que venga harta gente a vernos», sostuvo otra.

«Muy emocionada, fue muy bonito el encuentro con ellas, y quedamos admiradas, porque bailaron y usaron las máquinas para hacer ejercicios. No esperábamos eso. Su presencia me dio paz y tranquilidad», finalizó otra de las internas.

Contemplar rostros

Las monjas acudieron al penal acompañadas por el arzobispo de Santiago,  Ricardo Ezzati, quien celebró la misa,  y el vicario para la Vida Consagrada, monseñor Jorge Concha.

«No sé si en los más de 400 años de la historia de Santiago, en otra ocasión las hermanas contemplativas de diversos monasterios se hayan encontrado a celebrar la eucaristía con un grupo de hermanas que están detenidas, pero que son hermanas en la fe», expresó Ezzati durante la homilía en el penal de la cárcel femenina.

«Las monjitas de clausura son los brazos levantados de la ciudad para interceder ante Dios por todos nosotros, especialmente por los que más sufren», prosiguió.

«Es la noticia más bella de la Iglesia en Santiago, la noticia más fecunda de hoy. Un encuentro para que las hermanas que contemplan el rostro de Dios todos los días en la oración, lo puedan contemplar también en el rostro de personas que están sufriendo, viviendo un momentos difícil de sus vidas», agregó Ezzati.

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