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Minas Gerais: Cómo no gestionar la ruptura de un dique

Rogério Alves/TV Senado
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Aún se esperan respuestas a seis meses de un accidente en Brasil que afecta a miles de personas

La ruptura de un dique en una mina del distrito Bento Rodrigues del estado de Minas Gerais, Brasil, en noviembre de 2015, que ocasionó la muerte de 19 personas luego de que una enorme ola de residuos impactara la zona poblada y dejara a miles de ciudadanos sin agua, sigue dando que hablar.

Pasaron seis meses y las causas que llevaron al accidente seguían siendo investigadas. Además, la reconstrucción de la zona afectada -que pertenece a la Alcaldía de Mariana- tampoco comenzó.

Considerado uno de los mayores desastres ambientales de Brasil, se estima que reparar los daños materiales pueda costar unos 100 millones de dólares.

El propio secretario de Defensa Social de Mariana, Brás Azevedo, calificó en su momento la situación como «extremadamente grave».

El accidente ocurrió en la mina gestionada por el grupo Samarco; se trata de un proyecto gestionado por lo gigantes mineros Vale y BHP Billiton.

El dique que se rompió servía para contener residuos del complejo industrial mezclados con agua –depósito conocido como Barragem de Fundão-  y una vez quedaron sin obstáculos arrasaron casas e inundaron las calles.

Estos diques fueron construidos para alojar los residuos procedentes de la extracción de hierro traído de las grandes minas de la región.

Los primeros en auxiliar a las víctimas fueron los bomberos de la ciudad vecina de Ouro Preto. Los socorristas pudieron rescatar a más de 500 personas.

Los afectados fueron miles que entre otras cosas perdieron sus hogares. En el caso de los pescadores perdieron su sustento de trabajo y una población indígena de la zona perdió su recurso más preciado: las aguas del río Doce, señala un informe de BBC Mundo en ocasión de los seis meses de la tragedia.

Una de las más devastadas

La localidad de Paractau de Baixo fue una de las poblaciones que más sufrió los efectos de la ruptura del dique.

Según imágenes de la tragedia que captó BBC Mundo, el lugar se convirtió en una zona de caos. De las 150 familias que vivían en el lugar, a seis meses del accidente solo unos pocos lo están habitando.

Muchas de las familias fueron reubicadas por Samarco en la localidad cercana de Mariana y están a la espera de la reconstrucción.

Según indicó la propia empresa en su sitio web, cuando ocurrió el accidente unos 168 pobladores fueron trasladados a posadas y hoteles, mientras que otros optaron por quedarse en sus casas, pero recibiendo asistencia de alimentos y otros productos básicos.

Más de 700 kilómetros de distancia recorrió el aluvión de residuos hasta llegar al Océano Atlántico.

La ruptura de este dique no solamente afectó zonas pobladas, sino que también tuvo efectos sobre ecosistemas.

En ese sentido, el río Doce es la principal evidencia de que el daño no fue reparado debido al lodo que acumuló y que dejaron sus aguas turbias, además de la acumulación de desechos minerales.

Sin lugar a dudas se trató de un accidente y sus causas aún siguen siendo investigadas, pero una vez más quedó demostrado cómo el hombre y la falta de previsión puede generar daños a veces irreparables con profundo impacto social y ambiental.

Y en el medio vuelve a estar la industria minera, sector que sigue generando polémica a la hora de hacer referencia a América Latina y el medio ambiente.

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