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«¡Las palabras del Papa, una bella sorpresa!»

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«¡Las palabras de Papa Francisco fueron una verdadera sorpresa, una bella sorpresa!». Hannelore Illchmann tiene 71 años y vive en Wangen, ciudad alemana que se encuentra en el sureste de Baden-Württemberg. Se ha dedicado durante toda la vida al catecismo y a ayudar a los enfermos, y es una de las 23 mujeres alemanas que gracias al «Netzwerk Diakonat der Frau», la red para el diaconato femenino, se han preparado para este servicio.

¿Cómo reaccionó a las palabras del Papa?

Fueron una sorpresa y representan una esperanza para muchas mujeres en muchos países, no solo en Alemania.

¿Por qué le gustaría convertirse en una diaconisa, si tuviera la posibilidad?

De 1999 a 2002 hice un curso de estudios de tres años ofrecido por la red “Diakonat der Frau”, con contenidos sobre la liturgia, la predicación y el trabajo social. He trabajado mucho en las parroquias, he asistido a los enfermos y he seguido cursos para la preparación al bautismo y a la primera comunión. Tengo la vocación para este servicio en la Iglesia católica.

¿Por qué sería importante, según su opinión, restablecer la figura de las ‘mujeres-diácono’?

Creo que es una cuestión de credibilidad para la Iglesia. Me considero una pionera.

Francisco habla sobre el peligro del clericalismo. ¿Querer ser ordenada no va en esta dirección?

Lo que pasa es que en la Iglesia católica los ministros ordenados son cruciales. En Almenia el 90 por ciento de la asistencia social en las comunidades lo hacen las mujeres. No es una reivindicación de derechos, una cuestión de igualdad. Se trata, más bien de ser aceptadas plenamente como miembros de la Iglesia.

Si tuviera la posibilidad, ¿le gustaría convertirse en una mujer sacerdote?

Nunca he hablado de esto, ¡nunca! Nosotras queremos ser ordenadas diaconisas, porque este servicio existía en la antigüedad.
 

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