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“El camino a la paz es la unidad en la diversidad”

Vatican Insider - publicado el 15/05/16

La unidad respetando la diversidad, ese es el camino a la paz. Así lo afirmó hoy el Papa, al saludar una multitud con motivo de su bendición dominical y en la solemnidad de Pentecostés. No se refería sólo al espíritu santo, un don de Dios para toda la humanidad. Con esas palabras saludó a la Fiesta de los Pueblos, una kermese popular que cada año reúne en Roma a personas de las nacionalidades más recónditas del mundo. Y aseguró, además, que ser cristiano no es adherir a una “cierta cultura o doctrina”, sino seguir con la propia vida el ejemplo de Jesús. 

En un mediodía soleado, Francisco se asomó a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano. Abajo, San Pedro estaba abarrotado. Al final del Regina Coeli (Reina del Cielo), la oración que en tiempo de Pascua sustituye al Angelus, se salió del discurso preparado y saludó, “en modo especial”, a los participantes en la Fiesta de los Pueblos, que se realiza este día en la Plaza de San Juan de Letrán de la capital italiana, como desde hace 25 años. 

“Que esta fiesta, signo de unidad de la diversidad de culturas, nos ayude a comprender que el camino hacia la paz es este: hacer la unidad respetando la diversidad”, agregó improvisando. 

Poco antes estableció que el amor por una persona -y también por Jesús-, se demuestra no con las palabras sino con los hechos. Precisó que, por eso, el “observar los mandamientos” de Cristo debe ser entendido de manera existencial, en modo que toda la vida sea involucrada. Insistió que ser cristianos no significa pertenecer a una “cierta cultura o adherir a una cierta doctrina”, sino –sobre todo- ligar la propia vida en cada uno de sus aspectos a la persona de Jesús y, a través de él, al padre.  

“Por este objetivo Jesús promete la efusión del espíritu santo a sus discípulos. Justamente gracias al espíritu santo, amor que une el padre y el hijo y de ellos procede, todos podemos vivir la misma vida de Jesús. El espíritu nos enseña cada cosa, es decir la única cosa indispensable: amar como Dios ama”, apuntó. 

La mañana de este domingo, antes pronunciar el Regina Coeli, el Papa celebró la misa de Pentecostés en la Basílica de San Pedro. Aseguró que la condición de hijos de Dios “está en el ADN” de todos los seres humanos y la misión de Jesús fue restablecer esa relación con el padre, destruida por el pecado, apartando a todos de su condición de huérfanos y restituirlos a la de hijos.  

Durante su homilía reconoció que, en la actualidad, se constatan muchos signos de la condición de huérfanos de los hombres: la soledad interior que se percibe incluso en medio de la muchedumbre y que, a veces, puede llegar a ser tristeza existencial así como la supuesta independencia de Dios, que se ve acompañada por una cierta nostalgia de su cercanía.  

También indicó como manifestaciones de orfandad al “difuso analfabetismo espiritual” por el que las personas se sienten incapaces de rezar, la dificultad para experimentar verdadera y realmente la vida eterna, como plenitud de comunión que germina aquí y que florece después de la muerte; la dificultad para reconocer al otro como hermano, en cuanto hijo del mismo padre; y así otros signos semejantes. 

“Del inmenso don de amor, como la muerte de Jesús en la cruz, ha brotado para toda la humanidad la efusión del espíritu santo, como una inmensa cascada de gracia. Quien se sumerge con fe en este misterio de regeneración renace a la plenitud de la vida filial”, estableció. 

“No los dejaré huérfanos. Hoy, fiesta de Pentecostés, estas palabras de Jesús nos hacen pensar también en la presencia maternal de María en el cenáculo. La madre de Jesús está en medio de la comunidad de los discípulos, reunida en oración: es memoria viva del hijo e invocación viva del espíritu santo. Es la madre de la Iglesia. A su intercesión confiamos de manera particular a todos los cristianos, a las familias y las comunidades, que en este momento tienen más necesidad de la fuerza del espíritu paráclito, defensor y consolador, espíritu de verdad, de libertad y de paz”, apuntó. 

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