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Papa Francisco: Te apiadas de tu perro y.. ¿de tu vecino que pasa hambre?

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En la audiencia jubilar del sábado, el Pontífice presenta la piedad como la verdadera manifestación de la misericordia de Dios y uno de los siete dones…

“¡Cuántas veces vemos gente muy apegada a los gatos, a los perros, luego descuidan el hambre del vecino, de la vecina…no, no, esto no! ¿De acuerdo?”, explicó el papa Francisco en la Catequesis jubilar del 14 de mayo de 2016 sobre la piedad.

El Pontífice aclaró que la piedad no debe ser “confundida con la compasión que se siente por los animales que viven con nosotros” y “quedar indiferentes a los sufrimientos de nuestros hermanos”.

“Hoy se debe estar atentos a no confundir la piedad con el pietismo, que consiste sólo en una emoción superficial, que no se preocupa del otro”.

“Para Cristo, apiadarse del otro es compartir su tristeza para convertirla en júbilo y alegría, sanándolo del mal”, dijo.

El Pontífice continuó la serie de catequesis sobre la misericordia que acompañan el Jubileo que concluirá en noviembre de 2016.

Y recordó al final a la Virgen María como modelo de piedad infinita como la describió también el poeta italiano, Dante Alighieri: “En Ti se aúna cuanto en la criatura hay de bondad”.

Al inicio, el papa Francisco había bromeado por el mal tiempo que acompañó toda la audiencia en la Plaza de San Pedro.

“Buenos días, no parece muy buena la jornada, pero ustedes son valientes y llegaron”, expresó con alegría, además informó que los enfermos escucharían la catequesis desde el aula Pablo VI debido a la lluvia inminente.

La multitud aplaudió asimismo a los enfermos presentes en la audiencia en Sala Nervi del Vaticano. “No es fácil aplaudir con una sombrilla en la mano, ¿ah?”, bromeó Francisco.

“Que la Virgen Santa, Madre de Piedad y Misericordia, interceda por nosotros ante el Señor Jesús, para que nos conceda apiadarnos y compadecernos amorosamente del prójimo y nos libre de la esclavitud de las cosas materiales”, se despidió de los fieles de lengua española.

A continuación, los elementos más destacados de la catequesis del Papa.

No confundir la piedad con el pietismo: emoción superficial 

“Apiadarse por aquellos que tienen necesidad de amor. La pietas, la piedad, es un idea presente en el mundo greco-romano , pero que señalaba un acto de sumisión a sus superiores. En primer lugar, la devoción debida a los dioses y a la devoción que se debía a los padres, especialmente a los ancianos”.

“Hoy, en cambio, debemos estar alerta para no identificar la piedad con ese pietismo, muy difundido, que es solo una emoción superficial y ofende la dignidad del otro”, advirtió.

Piedad no es la compasión hacia los animales

Al mismo tiempo, aclaró que la piedad no debe ser “confundida con la compasión que se siente por los animales que viven con nosotros” y “quedar indiferentes a los sufrimientos de nuestros hermanos”.

“¡Cuántas veces vemos gente muy apegada a los gatos, a los perros, luego descuidan el hambre del vecino, de la vecina…no, no, esto no! ¿De acuerdo?”, dijo Francisco al margen del texto que tenía en las manos y mirando al público.

Piedad, manifestación de Dios, uno de los 7 dones del Espíritu Santo

El Obispo de Roma se refirió a que la piedad fue ofrecida por Dios a sus discípulos para hacerlos “dóciles en obedecer las aspiraciones divinas”.

Personas endemoniadas, pobres y afligidas buscaban a Jesús diciendo: ‘Ten piedad’. “Jesús correspondía a todos con la mirada de la misericordia y el conforto de su presencia”.

Jesús, maestro de piedad con los que sufren 

Le llamaban con devoción: “Maestro, hijo de David, Señor”. Ellos “intuían que en Él había algo de extraordinario que los ayudaba a salir de la tristeza en la cual se encontraban. Percibían en Él amor de Dios mismo”.

“A pesar de que la multitud se amontonaba, Jesús se daba cuanta de aquellas solicitudes de piedad”. El Papa citó el caso de la mujer que sufría hemorragias.

“Para Jesús probar piedad equivale a compartir la tristeza de quien encuentra, pero también al mismo tiempo a obrar en primera persona para transformarla en alegría”, constató.

Sacudirse de encima la indiferencia 

De esta manera, invitó “a cultivar en nosotros actitudes de piedad de frente a tantas situaciones de la vida, sacudiéndonos de encima la indiferencia”.

Esa indiferencia que impide “de reconocer las exigencias de los hermanos que nos rodean”, y asimismo  “liberándonos de la esclavitud del bienestar material”.

La Virgen modelo de piedad infinita 

Igualmente, pone el ejemplo de la Virgen María “que cuida de cada uno de sus hijos y es para cada uno de nosotros los creyentes el ícono de la ‘piedad’.

El Papa que fue profesor de literatura en sus tiempos de ‘maestrillo’ en la Compañía de Jesús en Argentina citó a Dante Alighieri (1265-1321) que alaba la piedad en María.

El poeta italiano escribió una oración a la Virgen puesta predominante en el paraíso presente en La Divina Comedia (Paraíso, Canto XXXIII). “En Ti misericordia, en Ti piedad, en Ti magnificencia, en Ti se aúna cuanto en la criatura hay de bondad”.

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