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Bonafini y Francisco, un encuentro impensado hace unos años

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La líder de las Madres de Plaza de Mayo espera autorización médica para poder viajar al Vaticano

La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, visitará, si recibe la autorización médica, al papa Francisco. La audiencia, según publicó el diario La Nación, sería el viernes 27 de mayo.

Bonafini, de 88 años, manifestó haber tenido problemas de salud y que aún espera el visto bueno para un viaje largo, que de manera directa supone 13 horas de vuelo. Sin embargo, en diálogo con la agencia Télam, pareció entusiasmada con la posibilidad.

“El Papa vino para transformar. Está usando su poder, que es muy grande, poniendo el acento donde hay que ponerlo: en la pobreza, la marginalidad, los pedófilos y las riquezas del Banco del Vaticano. Es un momento oportuno para poder hablar con él”, consideró.

Una visita de Bonafini a un Pontífice era impensada años atrás. Enajenada con la Iglesia por la responsabilidad que adjudica a gran parte de ella en la represión de la última dictadura, llegó a desearle a Juan Pablo II que se “pudra en el infierno” tras su fallecimiento e incluso era severa con el cardenal Jorge Bergoglio.

“La basura va junta, Macri (Mauricio), Bendini (Roberto, general retirado del Ejército) y Bergoglio. Son de la misma raza y de la misma ralea. Son fascismo, son la vuelta de la dictadura”, había expresado la líder de las Madres. Con la designación de Bergoglio fue escueta e irónica y apenas dijo: “Amén”.

Al poco tiempo, se retractó públicamente con el papa Francisco con una carta. “Hoy, ante mi sorpresa, escucho a muchos compañeros explicar de su entrega y trabajo en las villas. Me alegro infinitamente al saber de su trabajo y siento esperanzas de un cambio en el Vaticano”, expresó en una misiva fechada el 21 de marzo de 2013, a 9 días de la elección del Papa.

“Únase a todos los que en este mundo injusto luchamos para que se termine la pobreza y alguna vez la igualdad sea una realidad y entonces lograremos un mundo de niños felices y sonrientes”, le insistía la referente de una fundación que con los años adicionó a su causa inicial, vinculada con la captura de sus hijos durante la última dictadura, numerosos programas sociales.

Con el mismo afecto, aunque consternada, le escribió públicamente con el anuncio del Año de la Misericordia y el anhelo expresado por el Papa para que los reclusos conviertan la puerta de su celda en una Puerta Santa a la Misericordia de Dios.

“¿Dónde estaba Dios cuando hacían parir a madres atadas, que luego eran asesinadas y les robaban a sus hijos?, me sigo preguntando: ¿El Año del Jubileo servirá para que la indulgencia les llegue a estos feroces asesinos y a sus cómplices?”, le escribió Bonafini en septiembre de 2015, en una carta leída en la tradicional vuelta de las Madres en la Plaza de Mayo.

Bonafini no adelantó a la agencia Télam de qué temas conversaría con Francisco y se limitó a decir que no le pedirá nada personal, sino “algo que sirva para todos”.

Polémica y punzante con la Iglesia y muchos más, Bonafini es abrazada por algunos y repudiada por otros, sobre todo en los últimos años y tras algunos casos de corrupción suscitados en el entorno de la asociación.

De allí la polémica suscitada en parte de la prensa argentina y en redes sociales por este inminente encuentro.

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