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La odisea de atravesar el desierto para venerar a la Virgen

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Más de 200.000 peregrinos veneraron a la Virgen del Chapi en Perú

Recorrer más de 90 kilómetros a lo largo del desierto de la ciudad peruana de Arequipa sin importar los obstáculos del camino. Eso es lo que han hecho más de 200.000 peregrinos con un único propósito: venerar a la Virgen del Chapi.

Se trata de la Virgen de la Candelaria, cuyo santuario se encuentra en el paraje desértico de Chapi, en la frontera entre Arequipa y Moquegua en el distrito de Polobaya.

El lugar es también denominado “cordillera volcánica” debido a la gran cantidad de volcanes (la mayoría extinguidos) en la región.  Se trata de un lugar árido en apariencia, con un clima seco y de difícil acceso.

Cada año, entre el 29 de abril y el 2 de mayo, miles de peregrinos llegan hasta el lugar, que representa el epicentro de la fiesta religiosa más importante de Arequipa, también conocida como “La Ciudad Blanca”.

“Cada peregrino va como puede. Allí dormimos en el suelo, inclusive si podemos nos llevamos nuestros propios alimentos (…) Todos tienen que llevar de la ciudad hasta el agua. En un santuario no van a encontrar hoteles cinco estrellas ni restaurantes. Ahí se va por pura fe y no por pasear”, cuenta Norma, una habitante de Arequipa.

A lo largo del camino, mientras se emprende la larga caminata, era posible cruzarse con ferias tradicionales en un marco de cánticos y plegarias a la Virgen.  Y esta devoción cada año crece más y más.

Debemos pedirle a la Mamita de Chapi que nos haga más santos cada día. Hemos querido que también la puerta de su Santuario sea una Puerta Santa”, expresó Javier Del Río Alba, arzobispo de Arequipa, durante su homilía en la misa central celebrada en el santuario el domingo 1 de mayo.

También resaltó que la construcción del nuevo templo avanza y que cuando finalice  tendrá capacidad para 4.000 peregrinos que podrán participar en las celebraciones.

Antes de finalizar la jornada los peregrinos participaron de la procesión junto a la imagen de Virgen, que viste un traje blanco y manto dorado.

Según algunas investigaciones, esta devoción mariana comenzó en el siglo XVIII con la llegada a Perú de la imagen desde España. Todo parece indicar que fue a manos de misioneros franciscanos que esto fue posible, aunque también hay versiones que indican que pudieron haber sido los jesuitas, quienes estaban establecidos en la localidad peruana de Moquegua desde el año 1709.

La imagen de esta Virgen fue coronada por San Juan Pablo II durante cuando visitó Perú en el año 1985.

Si bien, con el fin de marcar el inicio del mes dedicado a la Virgen María, la festividad tiene su momento de mayor auge los primeros días de mayo, también se celebra el 2 de febrero, día de la Candelaria, al igual que el 8 de setiembre,  cuando se celebra la Natividad de la Virgen María.

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