¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe Aleteia gratis directamente por email
Aleteia

El coste de la moda, ¿soy responsable de la explotación textil?

Pauli Kuitunen / Union to Union-cc
Comparte

9 preguntas que estás obligado a hacerte antes de comprar ropa

24 de abril de 2013. 1.135 trabajadores pierden la vida y más de 2.500 quedan heridos. El edificio Rana Plaza (un edificio preparado para oficinas y que albergaba talleres textiles) se derrumbó. Días antes los trabajadores habían escuchado algo parecido a una explosión pero los dueños de las fábricas les presionaron para seguir trabajando.

WEB-ASIA-TEXTIL-WORK-Pauli Kuitunen-Union to Union-cc
Pauli Kuitunen / Union to Union-cc

Los medios internacionales se hicieron eco de la noticia y pronto los nombres de muchas multinacionales textiles comenzaron a aparecer junto a la tragedia del Rana Plaza. ¿Quién fue el culpable de aquella tragedia? ¿Los propietarios de una fabrica local subcontratada? ¿La legislación del país?¿Las empresas multinacionales que deslocalizan su negocio? Siguiendo el hilo de la cadena de distribución… ¿Somos finalmente los consumidores los últimos responsables de esta tragedia?

La tragedia del “Rana Plaza” mostró la realidad de los trabajadores del sector textil en Bangladesh, en Camboya, en Filipinas, en Tailandia…Aquel día se pudo de manifiesto que detrás de muchos de los productos y artículos que libre y alegremente consumimos hay situaciones de semiesclavitud y de violaciones de Derechos Humanos. ¿Se sigue dando este problemática? ¿Ha cambiado algo en algo el comercio textil?

WEB-ASIA-TEXTIL-WORK-4-Pauli Kuitunen-Union to Union-cc
Pauli Kuitunen / Union to Union-cc

A primera vista no ha cambiado nada. La industria textil sigue con el mismo sistema productivo: Productos que se realizan en lugares donde la mano de obra es barata, productos “low cost”. A esto se unen campañas publicitarias para cambiar de vestuario cada temporada, si no quieres pasar de moda, a precios muy baratos. Dos años después el usuario sigue consumiendo la misma ropa y el mismo calzado. Antes había alguna excusa, pero ahora ya no se puede hablar de desconocimiento… ¿Somos responsables de esta tragedia?

El modelo productivo: subcontratas, deslocalización, abaratamiento de costes…

Las grandes multinacionales ponen sus ojos en el mercado asiático por puros intereses mercantilistas. No nos engañemos…no pretenden ayudar a un país en subdesarrollo ni se trata de una ONG que quiere ofrecer trabajo a los más necesitados. Se van a India, Bangladesh, Camboya o Marruecos porque los sueldos son más baratos, no existe presión sindical y los gobiernos son mucho más permisivos en sus legislaciones. La subcontratación permite a su vez el conseguir el producto a un mayor beneficio. Es la ley del abaratamiento de costes llevada al extremos. Cesar Laborda gerente de Iberasia lo explicaba en un reportaje emitido en La Sexta (Televisión española):

No se puede competir en la industria textil sino es fabricando en Asia y países del Tercer Mundo.  “Preferiría estar produciendo en España, pero esta montado así…no hay mucho que pensar”, confiesa Cesar Laborda.

¿Saben las empresas textiles cómo son las fábricas donde se realizan sus productos? ¿Conocen cómo funcionan estas fábricas? ¿Vigilan las grandes multinacionales los derechos de sus trabajadores? ¿Hacen la “vista gorda”? ¿Miran para otro lado?

¿Quién controla la explotación en una sociedad sin derechos?

Las empresas textiles llevan salpicadas, desde hace tres años (derrumbe del Rana Plaza) en continuas campañas informativas sobre su sistema productivo. Inditex, una de las más grandes empresas del mundo textil se ha visto inmersa en numerosas ocasiones en reportajes que denuncian la utilización de adolescentes y trabajadores explotados sin contrato, privados de libertad y en condiciones insalubres. “Inditex al descubierto”, un programa realizado por el canal francés “France2” ponía el énfasis en la responsabilidad de las grandes multinacionales en estos aspectos.

El reportaje muestra informes de 2009 y documentos que demuestran las condiciones de trabajo deplorables de algunos subcontratistas. Imágenes sobre talleres con dudosas instalaciones eléctricas, peligrosidad, falta de higiene… Inditex tiene informes que demuestran estas prácticas. Aun así siguen produciendo en estos países… todas las multinacionales textiles lo hacen. Es el precio para seguir con la productividad, para seguir siendo el número uno del sector.

No obstante las empresas han comenzado a mover ficha e intentan controlar de alguna manera su cadena productiva. No es fácil. Inditex tiene un acuerdo marco global en el que intenta defender los derechos de sus trabajadores e incluso se han realizado informes y visitas de sindicatos españoles (CCOO) a sus empresas. 

Se denuncia e intenta erradicar la práctica del Sumangali, un tipo de explotación y esclavitud que se realiza con niñas, adolescentes y jóvenes mujeres en la India. Se les ofrece el señuelo de una “dote” acumulada por descuentos de sus miserables salarios, después de cumplir un abusivo contrato de “aprendizaje” de 3 años…Un tipo de esclavitud beneficiado por la vulnerabilidad y el intento de escapar de la miseria en donde viven. Un ambicioso proyecto para intentar paliar la explotación, la esclavitud, el trabajo infantil… ¿Basta sólo con esto?

Gap, Primark, C&A, Tchibo, Hugo Boss, Ermenegildo Zegna, Benetton, Next, Armani, Louis Vuitton, Prada, Mizuno, Arcadia, Cotton Group, Adidas, Esprit, New Look, Abercrombie, Antigua, Nike, Puma, The North Face, Li-ning, Reebok, Marks&Spencier, Mango, El Corte Inglés, Cortefiel, Mayoral, Punto Roma… fabrican en estos países. ¿Controla cada una de las empresas la producción? ¿Conocen o pueden conocer cuál es la situación de sus trabajadores? ¿La deslocalización y subcontratación les exime de cualquier responsabilidad?

¿Qué parte de culpa es del comprador, del consumidor final?

Cada país es distinto aunque la globalización hace que más o menos los gustos, los gastos y el consumo sea muy parecido. En España la media de gasto en ropa es de 437 euros al año. Un gasto que suele realizarse en casi un 100% en las grandes multinacionales y empresas textiles, en los grandes almacenes… ¿Sabemos de donde viene la ropa que compramos? ¿Nos interesa o sólo queremos el mejor producto? ¿Miramos por la explotación y la esclavitud o por las tres B (Bueno, Bonito, Barato)? Me temo que más por lo segundo.

SETEM (ONG especializada en sensibilización para lograr un mundo mejor) ofrece una práctica guía para vestir sin trabajo esclavo. En ella se ofrece toda la problemática de la industria textil, sus costes y explotación…pero también se ofrecen recomendaciones ante el consumo. El consumidor es el último eslabón de la cadena y tiene mucho más poder del que cree. Para empezar pensar cuando, cómo y porqué va a comprar algo. ¿Es necesario renovar cada cierto tiempo el armario?

Recomendaciones que realiza SETEM antes de salir a comprar:

*¿Necesito lo que estoy a punto de comprar?

*¿Quiero satisfacer un deseo?

*¿Estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva?

*¿Tengo otros productos iguales en casa?

*¿Cuándo lo usare? ¿Con qué frecuencia?

*¿Cuanto me durará?

*¿Podría pedir a un amigo o familiar que me deje uno igual?

*¿Puedo pasar sin ello?

*¿Me he informado sobre quién ha hecho el producto y cómo lo ha hecho?

Sencillas preguntas que el consumidor puede hacerse para intentar poner su granito de arena para paliar la explotación, la precariedad, la esclavitud de la industria textil. Sólo creando una sensibilización sobre esta problemática se podrán cambiar algunas cosas. Comprar estos productos quizá no nos haga cómplices de la situación, pero si nos hace caer en la indiferencia ante los problemas del prójimo, en este caso los hombres, mujeres y niños que viven explotados por un sistema pernicioso del que las multinacionales sólo son la punta del iceberg, su máximo exponente.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.