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¡Cuidado! Cualquiera puede estar vigilándote

Humberto Chalate-CC
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Por qué es peligroso exponer tus gustos, familia y vida privada y cómo preservar tu intimidad en internet

Fotos de cumpleaños y fiestas, fotografías de amigos, de nuestros hobbies, de nuestros lugares de trabajo y de ocio. Familia, gustos culinarios, actividades deportivas… Sin quererlo cada usuario de una red social, especialmente Facebook, va dejando un rastro sobre su vida.

En Internet aparecen datos personales, datos profesionales… Ya hay poca o casi ninguna intimidad porque exponemos nuestra vida de manera pública.

¿Sabemos cuáles son los riesgos de esta sobreexposición? ¿Sabías que cualquier puede encontrarnos en Internet, ver nuestros “secretos” y formarse una idea sobre nuestra vida o nuestra personalidad?

Egor Tsvetkov, fotógrafo ruso, ha querido demostrar los peligros de este “silencioso rastro” en Internet.

Se dedicó a capturar los rostros de gente anónima en lugares públicos, las rastreó en redes sociales mediante reconocimiento facial y lo que consiguió da miedo, da mucho que pensar…

Shutterstock / Anton Watman

Con pocos clics consiguió información de cada uno de los fotografiados: profesión, edad, lugar de residencia, aficiones… Egor Tsvetkov consiguió encontrar en Internet a un 75% de los fotografiados.

¿Dónde está el anonimato? ¿Dónde esta la vida privada? ¿Dónde queda nuestra parcela personal? 

Con un simple programa, tu “vecino” de asiento de autobús puede saber todas tus aficiones, aquel que se encuentra frente a ti en el Metro puede descubrir cuáles son tus preocupaciones, si publicas manifiesto de una u otra implicación política, tus convicciones religiosas o algo tan simple como tus filiaciones deportivas.

A parte de cotilleos personales hay cuestiones más graves. Todo lo que realizamos deja rastro, una información personal clara, una información que es muy valiosa para empresas a la hora de vender sus productos y ciberdelincuentes a la hora de intentar suplantar la identidad virtual.

Para que esto no suceda hay dos opciones. La más radical es hacer desaparecer de internet y las redes sociales el rastro de nuestra personalidad (sería algo así como desaparecer de la sociedad, como huir despavorido al monte o irte a vivir a una isla desierta e intentar no tener contacto con nadie).

Lo más sencillo y equilibrado es tener cuidado con la información que se comparte, configurar las opciones de privacidad en las redes sociales y sobre todo conocer cuáles son tus derechos en internet.

Cuidado con las claves y la utilización de dispositivos en lugares públicos y pedir (si no te gusta) la retirada de alguna imagen o información publicada sobre ti.

Tienes derecho al olvido en Internet, tienes derecho a que Egor Tsvetkov o “yo mismo” te saquemos una fotografía y no podamos conocer tus gustos, los miembros de tu familia y los “secretos” que solo quieres que conozcan tus seres más queridos.

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