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Buscando financiación para construir una granja penal en Honduras

AFP PHOTO / ORLANDO SIERRA
Bishop Romulo Emiliani gestures in San Pedro Sula, 240 km north of Tegucigalpa, on March 8, 2012. 20 people die every day in San Pedro Sula, a rate ten times higher than the average in the world, making it known as the world's crime capital. AFP PHOTO/Orlando SIERRA / AFP PHOTO / ORLANDO SIERRA
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Una carrera contrarreloj por la seguridad en el país

San Pedro de Sula dejó de ser la ciudad más violenta del mundo (en su lugar quedó Caracas, Venezuela), según el informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal (CCSPJ) que reveló las 50 ciudades más violentas del mundo en 2015.

Entre los motivos para haber bajado un lugar en el ranking se encuentra el descenso significativo del número de homicidios.  

Sin embargo, la construcción de la granja penal San Pedro Sula, pieza clave para mejorar la seguridad del país, está paralizada una vez más y ya pasaron cuatro meses desde que se detuvieron las obras. Todo esto a pesar de los reiterados anuncios de que las obras se reanudarían.

El presidente de la Fundación pro-construcción del centro penal es el obispo Romulo Emiliani, quien informó que se están buscando nuevos fondos para la financiación de esta cárcel y que los planes originales tuvieron algunas modificaciones para cumplir con los requisitos internacionales de seguridad, aunque sin haber recibido autorización al respecto.

Celdas seguras

Durante una visita sorpresa al predio donde se estaba construyendo la cárcel en 2015, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández dejó en claro el deseo de la continuidad de la obra.

“Mi compromiso es devolverles la paz a los hondureños y especialmente acá en el Valle de Sula, donde en la última década los niveles de violencia se dispararon. Estos índices empiezan a bajar, pero nos falta mucho que hacer”, expresó en diálogo con la prensa.

“Una de las cosas fundamentales es terminar esta penitenciaria porque necesitamos colocar a los reclusos de San Pedro Sula y de toda la región en celdas seguras, donde se termine el reino de los presos que han tenido una especie de autogobierno por muchos años”, continuó.

“Gestionaremos recursos para reanudar los trabajos y terminar. La cárcel de Naco debe terminarse. Allí trasladaremos los reclusos del penal de San Pedro Sula. Así pondremos orden en las cárceles”, manifestaba el presidente en aquella oportunidad.

Rehabilitación

“Pongamos manos a la obra y no paremos hasta hacer lo que tenemos que hacer para que la ciudadanía se sienta más tranquila y segura y los internos puedan estar en sitios donde deban rehabilitarse bajo normas de respeto a sus derechos humanos, pero con el rigor y la firmeza propios de quienes han infringido la ley”, agregó en aquella ronda de consultas el propio Hernández.

Precisamente, esto es lo que se busca con la concreción de esta granja penal, un espacio que sirva para la rehabilitación de los internos.

De alguna manera esto va en línea con el pensamiento del propio Emiliani, quien “siempre ha tratado de proponer una pastoral de prisiones centrada en la defensa de los derechos humanos y en el respeto de la dignidad humana”, informa la agencia Fides.

Además, con esta cárcel, donde se estima el traslado de reclusos con fuertes medidas de seguridad también se prevé que se descongestione un sistema que tiene sobrepoblación carcelaria.

Según indica el portal La Prensa, el lugar contará con los niveles adecuados de seguridad y rehabilitación.

“La nueva penitenciaría está diseñada para que la seguridad sea de alto nivel. Nosotros cumplimos al hacer el presidio con todo lo adecuado, pero los administradores deben regularlo todo”, expresó en marzo de 2015 Emiliani, momento en que la obra también había quedado en stand by.

La parte central de esta granja penal será el corazón de todas las actividades diarias, se informó en octubre de 2013 cuando la obra estaba avanzando.

Contará con un área de servicios de salud, de alimentación, y otra para talleres y espacios deportivos. El  cerco tiene dos vallas metálicas vigiladas por cámaras infrarrojas para tener visión nocturna.

Según algunos planes iniciales, los reclusos serán categorizados y las visitas personalizadas serán solamente para aquellos que hayan cometido delitos menores, lo que podría incluir visita conyugal.

Pero para los presos más peligrosos el contacto será solamente hablar con los conocidos a través de un teléfono separado con una lámina de vidrio.

En tanto, las instalaciones tendrán una planta eléctrica de emergencia con capacidad para mantener los servicios básicos, incluidos los de seguridad interna y externa.

Por ahora la realización de esta granja penal sigue paralizada y en ese sentido encontrar los fondos necesarios se ha transformado en una carrera contrarreloj para darle más seguridad al país, por ende, no retroceder en lo que se ha avanzado con respecto a esta materia.

 

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