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¿Dónde están los restos del cura guerrillero Camilo Torres?

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La Fiscalía colombiana confirmó a través de un cotejo de ADN que los restos exhumados no son de él

A inicios de este año, en enero, muchos periódicos de Colombia y el mundo volvieron a nombrar al enigmático Camilo Torres, conocido como el “cura guerrillero”, gracias al anuncio del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, de encontrar sus restos debido a que el grupo guerrillero, Ejército de Liberación Nacional (ELN), hizo este pedido al conmemorarse los 50 años de su muerte.

Durante varios años han sido muchas las especulaciones sobre su paradero. La guerrilla, y hasta la Iglesia Católica han dado especulaciones sobre su paradero. Actualmente, el ELN pide que como un “gesto de paz” el gobierno les entregue los restos de quien fuera unos de sus líderes, el sacerdote combatiente.

El excomandante el Ejército Nacional de Colombia Álvaro Valencia Tovar ha estado vinculado en vida a este misterio sin resolver. En 1966, año en que muere el cura guerrillero, estaba a cargo de la Brigada V que abatió en un combate a varios militantes del ELN, entre ellos a Torres.

La muerte de Valencia ha dejado el misterio sin resolver y a pesar de que se han tenido en cuenta parte de sus indicaciones esta semana se confirmó que los restos exhumados en enero no pertenecen al cura guerrillero.

“Después de haber hecho todos los cotejos de ADN se logó establecer que no se trata de los restos de Camilo Torres la persona allí inhumada, sino que se trata de Mario Belarmino Cáceres Dueñas, como lo decía la bóveda”. Sumado a este resultado es importante tener en cuenta que los estudios llevados a cabo por Medicina Legal tienen una precisión del 99,99 %, expresó el fiscal Jorge Fernando Perdomo desde Washington a la revista Semana.

Un secreto que dice mucho

«El deber de sus verdaderos amigos es impedir que su imagen y la imagen de su muerte y su cadáver sean objeto de demostraciones vulgares y estentóreas promovidas por aquellos que solo lo vieron en vida y lo consideran después de muerto como un arma para crear el desorden y sacar provecho para sus propias ambiciones», expresaba la carta que leyó Valencia tras la muerte de Torres en febrero de 1966 y que pertenecía a Fernando Torres, su hermano.

Este párrafo acompañó al general hasta el final de sus días, pues durante 41 años mantuvo en secreto el paradero de los restos de Camilo Torres, que además era su amigo, aunque enemigo en combate.

En el 2007, Valencia concedió una entrevista a los medios colombianos El Tiempo y Semana en la que dio a conocer cómo procedió para cuidar su paradero.

Contó que al momento del entierro lo separó de los demás guerrilleros y en el mismo lugar del combate. A los tres años de su muerte procedió con la exhumación de los restos y los depositó en una urna funeraria y con un helicóptero lo trasladó para sepultarlo en el Mausoleo que había inaugurado días antes para sepultar a los soldados de la Brigada. Ahí descansaron sus restos, junto con aquellos soldados que le dieron muerte.

Les dio cristiana sepultura y por muchos años no compartió ese secreto con nadie hasta que vio la necesidad de contárselo a quienes asumían el cargo que él en su momento ocupó.

En 1972 estando en Estados Unidos se volvió a poner en contacto con el hermano de Torres, quien mostraba su interés de ir por los restos y con el transcurso de los años pudo recuperarlos. Sin embargo, luego no se supo más nada.

“Creo que él dispuso de ellos aquí, nunca me dijo nada y yo nunca le pregunté. Me pareció entenderle que los iba a cremar. Sé que tienen un mausoleo de la familia. Pero no quise preguntarle más, pues era su secreto de ahí en adelante.”, declaró por última vez Valencia.

 Así pues, el secreto que no tiene manera de resolverse, porque el mismo año, en 2007,  el hermano del cura guerrillero murió en Minnesota (EE UU).

Torres y la Teología de la Liberación

Torres fue ordenado sacerdote en 1954 y luego viajó a Bélgica a estudiar sociología en la Universidad de Lovaina. En Europa, hizo contacto con la Democracia Cristiana, el movimiento sindical cristiano, y con los grupos de resistencia argelina en París, factores que lo llevaron a acercarse a la causa de los oprimidos.

Fundó con un grupo de estudiantes colombianos de la universidad el ECISE (Equipo Colombiano de Investigación Socioeconómica).

En 1958 se graduó como sociólogo con el trabajo Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá. A su regreso, en 1959, fue nombrado capellán de la Universidad Nacional y al año fundó la Facultad de Sociología.

Tuvo mucha incidencia en la formación social de la época. Planteó una plataforma para un movimiento de unidad popular, gestando así a la fuerza política “Frente Unido del Pueblo” desarrollando numerosas manifestaciones y actos públicos.

Frente a su disconformidad con las estructuras hizo una opción por transformarlas desde las armas, puesto que coincidió con el grupo guerrillero que empezaba a surgir (1964), el ELN, con el que acordó la continuación de la agitación política en las ciudades, y su posterior ingreso a la organización cuando se considerase necesario.

En varias ocasiones reafirmaba su posición revolucionaria. Ya en noviembre de ese año se vinculó formalmente al ELN, lanzando la “Proclama a los colombianos”.

Este sacerdote, emblemático y enigmático es uno de los símbolos de la guerrilla del ELN. Su formación cristiana estuvo enmarcada en la Teología de la Liberación de corte marxista, una corriente de pensamiento en la que algunos interpretaron la lucha por la justicia social como una justificación de la violencia. El cura guerrillero se olvidó del Evangelio y empuñó las armas.

La Iglesia acompañará diálogos con el ELN

El presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Augusto Castro Quiroga, confirmó en las últimas horas que la Iglesia acompañará las conversaciones de paz entre el gobierno y el ELN, según publica El Colombiano.

“Nos llegó el requerimiento, no para ser garantes, pero si para acompañar, por eso estaremos para ayudar a moderar los diálogos, ojalá sirva para que sean más efectivos y nos lleve más rápido hacia la paz”, expresó.

Por otro lado, Qurioga pidió a la guerrilla que libere a todos los secuestrados y “no se cobre un solo centavo para ello” puesto que es una condición del gobierno de que no haya personas en estas condiciones para iniciar las conversaciones.

 

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