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La persona en el centro de las estrategias antidroga

Roberto Vinicius-CC
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Latinoamérica pide un cambio de enfoque en lucha contra las drogas

“No estamos ganando la guerra contra las drogas”, fue una de las frases más sonadas durante los tres días de debate que se dieron durante la sesión especial de la Asamblea General de la ONU sobre el problema mundial de las drogas (Ungass 2016).

América Latina es una de las regiones del mundo más afectadas por las políticas vigentes de combate a las drogas. Por ello, a impulso de Colombia, México y Guatemala, se desarrolló la semana pasada esta sesión especial, la primera en 20 años, con la presencia de varios presidentes y ministros.

En ese sentido, los líderes de estos tres países hicieron las veces de portavoces de un clamor que tiene que ver con “dejar de lado los prejuicios y colocar a las personas en el centro de un nuevo paradigma para afrontar la problemática”, detalla el sitio oficial de Naciones Unidas.

Según coincidieron los tres mandatarios de estos tres países, “las drogas son un problema de salud pública y por ello es imperativo un viraje de 180 grados que dé prominencia a los derechos humanos en la forma de abordarlo”.

Así pues, durante la primera reunión de este tipo en 20 años, se logró la aprobación de los 193 miembros de la ONU de un nuevo marco que busca “situar a las personas en el centro de las estrategias antidroga”, según indica Naciones Unidas.

Temas polémicos

La despenalización del consumo de las drogas y el acceso a las sustancias controladas con fines médicos y científicos fueron los temas que más polémicas despertaron durante la sesión especial.  Entre ellas se destacan posturas tan opuestas que van desde la pena de muerte por el consumo de drogas hasta la legalización de la marihuana, por ejemplo.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, fue contundente al afirmar que “se debe rechazar continuar hacer lo que no ha funcionado y con flexibilidad  cambiar lo que no ha funcionado”.

Peña Nieto se pronunció por la despenalización y el uso de la marihuana para fines médicos y científicos.

Por su parte, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hizo énfasis en que se debe aplicar “todo el peso de la ley a los grandes narcotraficantes  las mafias y las organizaciones que facilitan el lavado de dinero, no a los consumidores y otros eslabones débiles de la cadena”.

“Después de tantas vidas segadas, después de tanta corrupción y violencia generadas, después de tantos jóvenes marchitándose en las cárceles… ¿Podemos decir que ganamos esta guerra?”, señaló el primer mandatario colombiano.

Jimmy Morales, presidente de Guatemala, también se expresó al respecto y “alertó sobre el crecimiento de la drogadicción en países que eran sólo parte de la ruta de las drogas hacia el norte del continente”, además de pronunciarse “por la protección de la salud por encima de la penalización”.

Según indica la ONU, el documento adoptado al principio de la sesión “expresa el compromiso conjunto de los Estados miembros de luchar contra las drogas, reconociéndolas como una amenaza para la salud y planteando la implementación de medidas que incluyan la prevención y el tratamiento de los adictos, así como su rehabilitación y reinserción social”.

Además,  “aboga por impulsar el desarrollo y brindar alternativas de subsistencia a las comunidades más vulnerables que terminan sirviendo a las mafias por necesidad”.

La voz de otros países de la región

Si bien el compromiso en generar un cambio de dirección en el combate a las drogas genera unanimidad entre los latinoamericanos, el camino para conseguirlo genera discrepancias.  Entre ellos, por ejemplo, Cuba y Nicaragua consideran que la despenalización del consumo estimularía un mayor uso de estupefacientes.

La ministra de Justicia de Cuba, María Esther Reus, fue la encargada de exponer la posición de su gobierno y la negativa a la legalización. “Cuba no favorece ese enfoque, que abre espacios de mayor peligro para la estabilidad de nuestras sociedades y puede incidir en otros crímenes transnacionales igualmente complejos”, manifestó.

Otro de los países que habló fue Chile. El canciller de ese país, Heraldo Muñoz, instó a la “unión y al pragmatismo en la lucha contra las drogas”

“Debemos reconocer la importancia del desarrollo inclusivo y sostenible. Sin oportunidades e inclusión, sin empleos, sin sociedades que busquen la justicia y la equidad, el combate contra las drogas será ineficaz”, agregó.

Por su parte, Ecuador pidió mayor control del lavado de activos en lucha contra las drogas.

El embajador de Ecuador ante la ONU, Diego Morejón, expresó lo siguiente: “En este contexto se esconden intenciones de imposición hegemónica que han convertido a los países del norte en árbitro de democracia y la transparencia, que nos ponen a los países del sur en las listas de blanqueadores, cuando sabemos que el 90% del dinero sucio se lava en los bancos del norte”,

Asimismo, destacó que Ecuador continuará promoviendo políticas basadas en el respeto a los derechos humanos y reiteró que es contrario a la pena de muerte, incluso en los delitos relacionados con el tráfico de drogas, según reproduce el portal de la ONU.

Argentina también se pronunció al respecto. La canciller Susana Mancorra destacó que durante la sesión se haya llegada a un punto de acuerdo que tiene que ver con “la centralidad en la persona, en los derechos humanos”.

“Creo que la Argentina no está en el punto de la despenalización, pero puede tenerlo en el futuro. En el mundo hay muchas opiniones sobre eso. Nuestra sociedad tiene un nivel de drogodependencia muy compleja. Dependiendo del nivel social, el tipo de droga que se usa es muy distinta. Primero tenemos que encontrar formas de atacar este tipo de problemas en todos los estratos sociales. Hay que estar muy pendientes de las personas para que puedan reinsertarse en la sociedad. Luego de resolver esto, podemos avanzar hacia un debate sobre la despenalización”.

Estas son algunas de las exposiciones más destacables de la sesión en cuanto a países de la región, pero más allá de las discrepancias en el cómo,  los miembros de la comunidad internacional confiaron en que se haya marcado con esta reunión el inicio de un proceso irreversible hacia una política más humana en materia de combate a las drogas.

¿Liberalizar la droga es la solución?

La Santa Sede también expresó su posición durante la sesión especial de la Asamblea General de la ONU.

Su representante ante la ONU, Bernardito Auza, pidió abordar los problemas que están en la raíz del abuso; la prevención a través de la educación y la esperanza de un futuro mejor.

Además, reconoció que la solución no está en la liberalización de las drogas y que la lucha está en apoyar a las familias, que tienen un papel fundamental contra el consumo.

“La Santa Sede nunca enfatizará jamás lo suficiente la importancia de la familia en las estrategias de prevención, tratamiento, rehabilitación, reinserción y salud”, dijo Auza.

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