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Cervezas de abadía vs. cervezas trapenses

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Ni son lo mismo, ni saben igual, ni son “tipos” de cervezas.

No: la “trapense” no es un tipo de cerveza, como tampoco lo son las “cervezas de abadía”. De hecho, ni siquiera se podría decir que sus métodos de producción son demasiado diferentes, en tanto se trata, prácticamente, de la misma y única tradición. La distinción obedece, más bien, a quién hace y dónde se hace la cerveza, como lo señala el maestro cervecero David Jaimes Messori en su artículo.

Miembros de la Asociación Trapense Internacional, y sus respectivos productos
Miembros de la Asociación Trapense Internacional, y sus respectivos productos

Alrededor del mundo hay aproximadamente 176 monasterios de la Orden Trapense –la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, una ramificación de la Orden del Císter, que es a su vez una ramificación de la Orden Benedictina-, de los cuales sólo once poseen la licencia, otorgada por la Asociación Trapense Internacional, para hacer cerveza: un rombo que se añade a la etiqueta de la botella de cerveza para asegurar que ha sido elaborada por monjes, siguiendo estrictamente las reglas de elaboración monástica de cerveza, con miras a autosustentar el monasterio y la comunidad en la que éste está emplazado, lo mismo que una serie de obras benéficas asociadas a la Orden.

Considerando que, de estos once monasterios, seis están en Bélgica y dos en Holanda (los restantes están en Italia, Austria y Estados Unidos), la mayoría de estas cervezas son “tipo belga”: de alta fermentación, sin filtrar, aunque el monasterio estadounidense de Spencer, en Massachusetts produce una cerveza “de mesa” (para acompañar comidas, principalmente) y la abadía italiana de Tre Fontane hace una cerveza aromatizada con eucalipto.

Las cervezas de abadía, por su parte, son cervezas que, si bien originalmente sí eran hechas en monasterios, hoy son hechas por empresas manejadas por laicos, que obtuvieron legalmente todos los derechos y recetas para la fabricación de estas cervezas. Por regla general, tienen el nombre de la abadía original (o de algún santo) en su etiqueta, aunque ya la Orden tenga poco (o nada) que ver en los procesos de su elaboración, o con la marca.

En todo caso, antes de tomar una, recuerda bendecirla con la bendición oficial de la cerveza (que sí, que existe desde hace siglos):

benedictio-cerevisiae

Bendice, Señor, esta cerveza, que te has dignado a producir con el mejor grano: que sea un remedio saludable para la raza humana y concede por la invocación de tu Santo Nombre que quien beba de ella pueda obtener la salud del cuerpo y la paz del alma. Por Cristo, nuestro Señor.

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