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Perú recibe con esperanza a Tony Meléndez

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El cantante que desafió a la vida y hace música con los pies, porque no tiene brazos

“Nunca me negué a empezar a vivir. Siempre hubo en mí un deseo por hacer algo bueno”. Aún sin brazos,  solo con los pies, Tony Meléndez decidió desafiar a la vida. Es lo que a lo largo de sus 54 años ha demostrado.“Nunca digas que no puedes. Yo quise abrazar con la música los corazones, y lo conseguí ¡Imagínate tú, lo que puedes hacer!”, enfatizó.

Perú lo recibirá con esperanza este 30 de abril en su primer concierto masivo luego de su última visita en el año 2008. “No sólo quiero cantar, sino también quiero que me conozcan como persona, el concierto será muy lindo en Perú”, sonríe el cantante nicaragüense.

El fármaco que ingirió su madre (Talidomida) cuando lo tenía en su vientre, lo dejó sin brazos y con el pie izquierdo torcido. Desde entonces sus brazos fueron sus pies.

Desafiando a la vida

“La guitarra la afino de otra manera, a través de ella puedo cantar…, puedo bailar. La música me da mucha fuerza…Holanda, Italia, Israel, Filipinas, Canadá, México, El Salvador y Venezuela son algunos de los 40 países que hasta el momento ha visitado, “siempre llego con mi guitarra, la música para mí es una forma de expresarme”.

Meléndez ha producido tres discos en inglés y uno en español. En el escenario Tony es símbolo de esperanza “el amor por la música lo heredé de mis padres, a ellos también les debo mi fe, que cada día crece, cuando siento que puedo hacer algo por los demás”.

Casado y con dos hijos, Tony explica cómo la fe le ha permitido alcanzar sus sueños. “Nuestra fe crece cada día. ¡Es como hacer ejercicio! Tienes que moverte, tienes que luchar, sino la fe muere”.

La misión, sembrar esperanza

“Cuando recibí aquel beso en la mejilla del Papa Juan Pablo II en 1987, mi vida cambió. Me dijo: ‘eres valiente, llevas esperanza, continúa haciéndolo a todo el mundo’. Con lágrimas en los ojos, recibí ese encargo”.

Desde ese momento todo cambió para él. Significó un mayor esfuerzo, no sólo para llevar su música, sino para seguir creyendo en lo que él puede hacer.

“Con la música podemos tocar corazones, es el mensaje que dejó en mí Juan Pablo. Tuve que vencer la barrera de cantar en español-sólo dominaba La Bamba”, confesó entre risas Tony.

Y es que desde pequeño vivió en EE UU, sus padres lo llevaron cuando cumplió un año, para seguir un tratamiento en su pie izquierdo.

Llega a Perú de una gira por los EEUU. Luego de visitar el país, estará en Colombia. Comenzó a viajar por toda Latinoamérica, después de este encuentro con Juan Pablo II, cuando sólo tenía 25 años.

“Llevaré conmigo a 50 jóvenes a la Jornada Mundial de la Juventud que se realiza en julio en Polonia”.

Es la jornada número 11 que viviremos esta vez con el Papa Francisco”, aseguró emocionado.

Huellas en el corazón

“No digas que no puedes” titula su libro que condensa los momentos más duros que afrontó. En medio del dolor, recuerda Tony, “vino a mi mente todo el amor que había vivido con mis padres, eso me salvó de las garras del alcohol” que había dominado su vida a los 19 años.

“Quedarse sentado, no es la solución hay tanto por hacer”. Es lo que siempre se repetía así mismo. “El libro lo escribimos todos en casa, mi mamá mis hermanos, cada uno recordando la historia de mi vida”.

Baluarte para muchos de fe, esperanza y amor el concierto promovido por Candil promete mostrar en escena un espectáculo de luces y sonido de primer nivel. Tony Meléndez compartirá el escenario con el grupo colombiano de pop rock Estación Cero y con el cantante peruano Miguel Quiñones.

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