¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Aravena, el arquitecto que mejora la vida de los menos privilegiados

elementalchile
Comparte

Ganó el Premio Pritzker gracias a sus proyectos con foco social y ambiental

El chileno Alejandro Aravena se convirtió en la nueva estrella de la arquitectura mundial gracias a recibir a principios de abril en una ceremonia en la sede de Naciones Unidas el Premio Pritzker, considerado por muchos como el “Nobel” de la disciplina.

El anuncio llegó a principios de 2016 y la Fundación Hyatt, encargada de entregar este premio, destacó la obra de este arquitecto chileno, además de abordar los desafíos del presente siglo, “brinda oportunidades económicas a los menos privilegiados, mitiga los efectos de los desastres naturales, reduce el consumo de energía y ofrece un acogedor espacio público”.

“Practica la arquitectura como una empresa ingeniosa en comisiones privadas y en diseños para el ámbito público y representa el resurgimiento de un arquitecto más comprometido socialmente”, indicó la fundación al momento de anunciar al ganador, según reproduce BBC Mundo, que a raíz de esto recientemente lo entrevistó.

En este sentido, se trata de un reconocimiento al compromiso social y un premio por responder a las necesidades de las comunidades con proyectos participativos, principalmente por “permitir mejora la vida de los menos privilegiados y mitigar los efectos de desastres naturales”.

Escuchar e involucrar  

Uno de los proyectos más famosos de este arquitecto tuvo que ver con la localidad chilena de Constitución, ciudad que fue destruida por completo por el terremoto y tsunami de 2010.

Como respuesta ante el escenario de crisis, Aravena se planteó hacer cambios en la ciudad “que en otro momento no se hubieran planteado”, indicó en entrevista con BBC Mundo.

En ese sentido, se inició un proyecto participativo y comentó que la gente le dijo lo siguiente: “Muchas gracias por pensar en el tsunami, pero el próximo va a venir en 20 años; más bien asegúrense de solucionar el problema de inundaciones por lluvias, porque todos los años la ciudad colapsa por un sistema ineficiente de evacuación de las aguas”.

Gracias a esta consulta ciudadana Aravena contó que se llegó a la solución de “crear un bosque entre la ciudad y el mar, capaz de resistir y disipar la fuerza de la naturaleza que no solo bajaba la energía de las olas, sino que evitaba la inundación de la ciudad e incluso mejoraba la proporción de espacio público”.

Vivienda social en América Latina

Aravena fue consultado sobre las viviendas sociales en América Latina, ante lo que él mismo hizo la siguiente reflexión: “Más que cuántos metros cuadrados tienen y con qué materiales están hechas, la pregunta clave es dónde se encuentran: ¿les permite a las familias acceder a las oportunidades que fueron a buscar en las ciudades?”

“Y en general, en América Latina las viviendas sociales están localizadas en periferias carentes de servicios y posibilidades de progreso”, continuó.

“Lo ideal es poder comprar terrenos en sitios de la ciudad donde hay más oportunidades, que suelen ser más caros, para poder construir allí. Y la única manera de hacerlo es con un diseño eficiente como la vivienda incremental, que permite dedicar más recursos a adquirir mejores parcelas”.

“Para nosotros, una vivienda social de calidad es la que permite la movilidad social, como ocurre con las familias de clase media, y no aquellas que marginan y no permiten aprovechar las ventajas de la ciudad”, expresó.

Un caso particular es el de vivienda social en “mitades”, tal cual desarrolló en la ciudad chilena de Iquique donde los recursos para edificar eran muy limitados.

En vez de crear casas pequeñas lo que se decidió fue hacer la “mitad de una casa buena”, o sea, edificar lo que una familia no podría hacer por cuenta propia como “baños, cocinas, muros medianeros, cortafuegos, escaleras y espacios comunes. Además, la estructura básica para que luego las familias puedan construir su mitad”.

Luego, las familias prosiguen con la construcción de la otra mitad de la vivienda con dinero que pueden conseguir mediante préstamos gubernamentales y que no son tal elevados. Aravena expresó que a esto se lo denomina “vivienda incremental”, algo que no es nuevo en cuanto a concepto, pero sí en descubrir qué parte de la construcción es la más costosa para una familia.

“El gran desafío es lograr que esas familias puedan acceder a un sistema público de viviendas que tengan –o puedan alcanzar en un futuro– un estándar de clase media. De lo contrario, esas familias terminan en la precariedad; en América Latina, un 50% de la gente que se encuentra en las ciudades vive así. Por eso creo que la vivienda incremental es una buena solución”, enfatiza en otro pasaje de la entrevista al defender este modelo.

Una respuesta para Ecuador

Al ser consultado sobre las recomendaciones para la reconstrucción de lugares afectados por el terremoto que azotó Ecuador el 16 de abril, Aravena hizo referencia a viviendas de emergencia para paliar el momento.

“Tener espacios colectivos para que un camión reparta agua, no familia por familia, sino a un conjunto de familias; organizar una cocina comunitaria para que no sea cada familia la que deba cocinar. Y también es útil instalar baños químicos para grupos de familias.

“Lo ideal es organizar todo en puñados de 15 a 20 familias. Más allá de ese número se pierde el control y el acuerdo social, y es más difícil garantizar la calidad de los servicios”, comentó.

“Por otro lado, es importante que la construcción de lo definitivo no quede hipotecada debido a la velocidad con la que se tienen que hacer las cosas”, agrega.

“También entiendo que un refugio de emergencia puede ser parte de una vivienda futura construyéndola con paneles de una mejor calidad que la estándar y no viéndola como algo transitorio que luego se descarta y es dinero perdido”, manifestó.

“El refugio puede ser una vivienda incremental: primero se construye la mitad más difícil del edificio y el resto se completa luego, cuando sea posible, y todo puede tener un estándar de clase media”, culmina.

En tanto, en otro de los pasajes de la entrevista, Aravena responde una consulta sobre Europa en cuanto  a qué podría este continente aprender acerca de la arquitectura en América Latina.“Nosotros vivimos en constante crisis. Creo que Europa puede aprender de América Latina el poder trabajar con recursos escasos y poder canalizar las capacidades individuales de las personas”, señaló.

De esta manera, este arquitecto 48 años, se convirtió en un referente de la arquitectura pensando en los menos favorecidos y en el cuarto latinoamericano que gana el Pritzker, después del mexicano Luis Barragán (1980), y los brasileños Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006).

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.