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En el Día de la Tierra, se firma histórico acuerdo de París contra cambio climático

© La Machi
Orar por el planeta Tierra
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Cifra record de firmantes: ¿La "Laudato Si" ha cumplido un primer cometido?

El cambio climático es una realidad, lo dice el Papa y lo admiten, a su manera, los líderes de 155 países que firman este viernes 22 de abril de 2016, Día de la Madre Tierra, el Acuerdo de París en una ceremonia de alto nivel en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

“El cambio climático supone uno de los principales desafíos actuales para la humanidad; para afrontarlo se requiere la solidaridad de todos”, se lee en la cuenta Twitter del Papa (@Pontifex_es) en la víspera de la firma del acuerdo.

Según Farhan Haq, portavoz del Secretario General de la ONU, un número récord de países ya ha confirmado que firmarán el Acuerdo de París, lo cual, por otro lado, también significa una victoria en la defensa de la vida implícita en el mensaje de la encíclica Laudato Si.

Se trata de un hito. Nunca antes un acuerdo internacional había despertado la unánime participación de tantos países para firmarlo en la primera jornada.

Un precedente histórico sólo se reconoce en 1982 cuando en Bahía Montego (Jamaica) se firmó la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar.

Este es un primer paso no definitivo, pero importante. El mundo ha respondido con lentitud por decenios a las emergencias causadas por el calentamiento de la Tierra.

Ahora se espera que alrededor de 55 países, que suponen más de la mitad de las emisiones globales, ratifiquen el acuerdo a nivel nacional, para que pueda entrar en vigor.

Desde el momento de la firma, los países tendrán un año para confirmar el acuerdo.

La solución del deterioro ambiental, igualmente pone en evidencia la interdependencia que existe entre los seres humanos.

La ceremonia de hoy estará presidida por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y contará con la participación destacada de la presidenta de la COP21 y ministra de Ecología de Francia, Ségolène Royal.

Los puntos críticos del Acuerdo, según Caritas Internationalis 

Por su parte, Caritas Internationalis, presidida por el cardenal Tagle, considera que “el acuerdo final debería haber abordado más firmemente las causas estructurales del cambio climático y haber ofrecido mayores garantías para las comunidades desamparadas que ya sufren sus efectos”.

La confederación católica, que trabaja en las comunidades de base de casi todos los países del mundo, sostiene que el acuerdo “debería haber llamado a la transformación del predominante modelo económico basado en los mercados”.

La crítica es que la economía parece estar por encima de la vida misma. El acuerdo  “debería haber marcado el comienzo de una nueva era en la que el desarrollo llevara poco a poco al respeto por el medio ambiente”.

El acuerdo de París no ha logrado tal radical cambio, sin embargo sí supone un paso en la dirección adecuada, admite Caritas.

Otra critica de Caritas al Acuerdo de París es que “no incluye garantías vinculantes en lo referente a  los derechos humanos y al uso respetuoso de la tierra, ni tampoco para la seguridad alimentaria”.

Los combustibles fósiles siguen siendo la causa de las emisiones. Caritas informa que el Acuerdo tampoco enfrenta a la raíz el problema y se apoya simplemente en la tecnología para la absorción de emisiones.

La propuesta, en cambio, es eliminar progresivamente el consumo de forma rápida de fuentes de energía fósiles.

El Acuerdo de París

El Acuerdo de París fue aprobado el 12 de diciembre de 2015 por las 196 Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en la 21ª Conferencia de las Partes (COP21) de París.

La ONU ha publicado el orden del día de la ceremonia de hoy y la lista de países que han anunciado su presencia en el acto, así como su intención de firmar.

Estados Unidos, México, Colombia, Rusia, España, se encuentran entre los firmantes, que detallan su contribución nacional para reducir las emisiones globales.

El punto fuerte: la disminución de las emisiones 

Los países aún no llegan a cumplir con la disminución de emisiones requeridas para que la temperatura del planeta no aumente más de 2ºC con respecto al nivel preindustrial.

Para llegar a ese objetivo cerca de 170 países responsables del 95% de las emisiones han remitido a Naciones Unidas sus compromisos de reducción de emisiones a 2025 o 2030.

Estos compromisos se incorporarán ahora al Acuerdo de París y supondrán una primera fase de cumplimiento del mismo.

Sin embargo, esas contribuciones no son suficientes y nos abocarían a un incremento de la temperatura de 2,7ºC a final de siglo.

El mea culpa de los países industrializados 

En el Acuerdo de París, todos los países convinieron en trabajar con el objetivo de mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 2 ºC y, teniendo en cuenta los graves riesgos que entraña, en esforzarse por lograr que no sea superior a 1,5 ºC.

Estados Unidos está en el banquillo de los acusados por su altas emisiones, pero se ha comprometido a reducir sus emisiones entre un 26-28% en 2025 respecto a 2005.

China se propuso disminuir sus emisiones antes de 2030 y a recortarlas para ese año al menos un 60% por unidad del PIB con respecto al nivel de 2005.

Por su parte, la UE se ha comprometido a reducir las emisiones al menos un 40% en 2030 sobre 1990, y el gigante asiático la India a reducir la intensidad de las emisiones del 35% con respecto a las de 2005.

Resulta fundamental aplicar el Acuerdo de París para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Además, este instrumento proporciona una hoja de ruta para las medidas relacionadas con el clima que tienen por objeto reducir las emisiones y desarrollar resilencia al cambio climático.

El apelo del Papa y sus propuestas 

“Ahora o nunca… Hasta hoy no se ha hecho mucho, y cada año los problemas son más graves. Estamos al límite del suicidio. Yo estoy seguro que la mayoría de los que están en París son conscientes y quieren hacer algo. Rezo por esto”,  había indicado el papa Francisco antes de la Cumbre (30.11.2015).

El Papa hace propuestas en Laudato Sí para llegar a una “ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales” (137).

Propone (cap. 5) emprender un diálogo sobre el medio ambiente que facilite procesos de decisión transparentes. Y destaca (cap. 6) el poder de la educación para crecer sin dañar el planeta, con una relación espiritual, eclesial, política y teológica.

Francisco en el texto valora los conocimientos científicos disponibles hoy (cap.1) y los relaciona con la enseñanza bíblica (cap.2), analizando los orígenes del mal (cap.3) en el egoísmo, la tecnocracia y el consumo excesivo.

En suma, la encíclica invita a alcanzar un equilibrio social con beneficio para el planeta que pasa por mayor equidad para “los pobres” en relación a la “fragilidad del planeta”.

Asimismo, lanzó un llamado a una nueva economía, por un el progreso que valore a cada criatura, y esto se logra a través de “debates sinceros y honestos”, para cambiar “la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida” (16).

En fin, el Acuerdo de París que se firma hoy trae nuevas esperanzas, pero también sienta en el banquillo a los países que contaminan para que digan cuándo quieren dejar de hacer daño al ambiente y se comprometan concretamente en ello. A los ciudadanos la labor de vigilar y exigir.

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