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Ser una persona religiosa te hace ser más feliz, más cercano a la familia y a la comunidad

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Una encuesta del Pew Research Center muestra curiosos resultados

Los estadounidenses miden todo. Y una nueva encuesta del Pew Research Center (PRC) ha encontrado que los habitantes de ese país que son “altamente religiosos” son más felices y se involucran más con la familia que aquellos que son menos religiosos o poco religiosos.

En contraste los “altamente religiosos” hacen menos ejercicio, reciclan menos y son menos conscientes de sus derechos como consumidores que aquellos que no le entran demasiado a la oración ni a la práctica de algún credo.

La encuesta también demostró que los “altamente religiosos” están más enganchados con la familia extensa, se prestan más a trabajos voluntarios, ven la vida con un alto sentido del optimismo, se meten más en temas comunitarios y, por ende, donan más tiempo, dinero y recursos a los pobres.

Una diferencia esencial

¿Quién es, para el PRC, una persona “altamente religiosa”? Una persona que reza todos los días de la semana y que atiende al servicio religioso de los domingos, por lo menos.

Pues bien, la encuesta mostró, por ejemplo, que cinco de cada diez adultos “altamente religiosos” visitan a su familia extendida una o dos veces al mes (en Estados Unidos la mayor parte de las familias viven en lugares diferentes los padres que los hijos y, a menudo, que los abuelos), mientras que los menos religiosos solamente tres de cada diez visitan una vez o dos al mes a su familia extendida.

Cerca de dos tercios (65 por ciento) de los adultos muy religiosos han donado dinero, tiempo y bienes para ayudar a los pobres la semana anterior, comparado con los menos religiosos (41 por ciento) que lo han hecho.

Y, quizá, lo más importante: 40 por ciento de las personas que son muy religiosas se describen a sí mismas como “muy felices” en comparación con 29 por ciento de los menos religiosos o poco religiosos que así se definen.

También hay distancias 

Pero no todas son ventajas: en lo que se refiere a la alimentación (o la dieta), el ejercicio, la conciencia ecológica, el reciclaje y otros factores importantes para el cuidado de la casa común, los muy religiosos no se destacan de los poco religiosos.

Es más, en algunos rubros como el ejercicio, la dieta, la conciencia de consumo, la gente menos religiosa es un poco mejor que la gente muy religiosa.

Unas cosas por otras. Pero si se toma la felicidad como punto de referencia, la religión, al menos en Estados Unidos, sí hace la diferencia.

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