Aleteia

Nicaragua prepara acciones contra el Canal Interoceánico meditando «Laudato Si»

Comparte

Además de pasar por encima de comunidades ancestrales, dividirá al país en dos

Lo que podría haber sido una extraordinaria ventana de Nicaragua al progreso y bienestar de la nación, se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Gobierno y una auténtica rebelión para el pueblo de este pequeño pero muy importante país centroamericano.

La patria de Rubén Darío y de poetas igualmente notables como José Coronel Urtecho o Pablo Antonio Cuadra se ve hoy escindida por la construcción del Canal Interoceánico que afectará, según dicen los grupos ambientalistas y la Iglesia católica, al menos a siete áreas ecológicamente protegidas.

En la información dada por fuentes contrarias a la construcción del canal interoceánico que competiría contra el casi vecino Canal de Panamá, serán 193.000 hectáreas de bosque las que se destruirán con el paso del Canal, mientras que estará latente la amenaza en contra del Lago Cocibolca, la reserva de agua dulce más importante de América Central.

Casi 300 kilómetros de problemas

El proyecto fue concesionado a una empresa china y triplica la extensión del Canal de Panamá.

Entre los defensores de los derechos de la población nativa se da por hecho que el Canal, de 278 kilómetros de largo, afectará el territorio de la población Rama y Krio, en la costa Sur Caribe de Nicaragua.

El proyecto concedido a Hong Kong Nicaragua Canal incluye la construcción de dos puertos, un ferrocarril, un oleoducto y un aeropuerto.

Además de pasar por encima de comunidades ancestrales, dividirá al país en dos, para conectar los océanos Atlántico y Pacífico.

Las comunidades afectadas reclaman que no fueron consultadas sobre la construcción, ni informadas sobre los impactos que la obra tendrá sobre sus vidas.

En su mayoría, la población de la región donde quedará el Canal depende de la agricultura, de la caza y de la pesca para su subsistencia.

Se tiene información de que la concesión entrega a la empresa china los derechos exclusivos de desarrollo y operación por más de cien años y que –para lograr esto— el proceso legislativo tuvo que llevarse a cabo de manera expedita, sin informar a los implicados, sin un análisis exhaustivo y sin tener en cuenta los derechos de las poblaciones autóctonas.

La lucha es con la encíclica de Francisco

El presidente de Caritas de Nicaragua y obispo de Jinotega, Enrique Herrera, señaló que el proyecto no tiene «fundamentos suficientes para lograr la confianza de la población.»

Para el prelado nicaragüense, es importante que el pueblo afectado exprese su disconformidad.

«No podemos ser un pueblo que acepte todo sin hacer uso de su derecho; sin embargo es triste ver cómo el derecho de expresión muchas veces es arrebatado con violencia«, señaló en entrevista con ADITAL.

De acuerdo con el obispo de Jinotega, el impacto sobre la población afectada va más allá del desplazamiento de sus propiedades y de sus tierras. Significa «arrancarlos de sus tradiciones y de la arraigada cultura campesina de nuestro pueblo».

Para alertar a las comunidades del país sobre la magnitud del daño causado a la naturaleza, Caritas Nicaragua está desarrollando un proyecto de concienciación del medio ambiente a través de la encíclica del Papa Francisco Laudato Si, que tiene por objetivo capacitar a representantes de cada comunidad en la lucha contra la obra.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.