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El paso de Aníbal a través de los Alpes, descubierto gracias a un rastro… de estiércol

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Un grupo de investigadores da con el lugar en el que el conquistador pasó con su ejército para atacar Roma en el 218 A.C.

Corría el año 218 A.C. cuando con aproximadamente 30.000 soldados, entre infantería y caballería, Aníbal cruzó los Alpes. Todos recordamos el episodio, especialmente por el detalle de los 37 elefantes que acompañaban el ejército cartaginés, y que Aníbal esperaba usar para aterrorizar Italia, que probablemente entonces no había visto nunca un animal así de grande, extraño, monstruoso.

Aníbal habría emprendido la marcha desde el norte esperando sorprender a sus enemigos romanos, pero el plan comenzó a revelarse problemático cuando los elefantes, afectados por una inflamación en las patas, producto del frío y la humedad, comenzaron a morir, uno tras otro a excepción de uno solo, antes de llegar a Roma.

El cuadro de Nicolás Poussin que fuese subastado por Christie's en 2013 muestra a Aníbal camino a Roma.
El cuadro de Nicolás Poussin que fuese subastado por Christie's en 2013 muestra a Aníbal camino a Roma.

Más de dos mil años después, el misterio de cómo el ejército cartaginés logró atravesar los Alpes tras una marcha de aproximadamente mil kilómetros, podría ser resuelto –señalan algunos expertos en microbiología de la Queen University de Belfast, Irlanda del Norte-, gracias a una capa de estiércol hallada a apenas 40 cms por debajo de la superficie de un tramo semi-pantanoso cercano al Col de la Traversette, un estrecho pasaje montañoso a mitad de camino entre Francia y Torino, al norte del Monviso. Así lo reseña La Stampa, en su edición online. 

Un ejército que contaba con más de quince mil mulas y caballos –amén de los 37 elefantes-, obviamente, debe haber dejado cantidad de este tipo de evidencias a su paso. Dado el hecho de que Aníbal insistió en cruzar los Alpes en pleno invierno, el frío habría ayudado a conservar las muestras que, tras haber sido analizadas rigurosamente con pruebas de isótopos de carbono y otras tantas de microbiología, han sido datadas como pertenecientes, precisamente, al siglo II A.C.

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