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La pobreza se hereda: ocho de cada diez niños pobres serán adultos pobres

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Un informe en España muestra que la «igualdad de oportunidades» no es para todos

La Fundación FOESSA, vinculada a Cáritas, ha presentado un nuevo informe bajo el título La transmisión intergeneracional de la pobreza: factores, procesos y propuestas para la intervención en el que pone de manifiesto que «los hogares con menores a su cargo son más sensibles a padecer situaciones de pobreza».

El secretario General de Cáritas, Sebastián Mora, ha denunciado durante la presentación que «las familias son las grandes olvidadas de las políticas públicas».

Factores como el nivel de estudios, la situación laboral, la ocupación y la renta son los principales responsables de que en nuestro país la pobreza se herede de padres a hijos. Esta es una de las constataciones recogidas en un nuevo estudio de la Fundación FOESSA que sale a la luz bajo el título La transmisión intergeneracional de la pobreza: factores, procesos y propuestas para la intervención y que se ha presentado este jueves en Madrid en la sede de Cáritas Española. [VER AQUÍ EL ESTUDIO].

En el acto de presentación han intervenido Sebastián Mora Rosado, secretario general de Cáritas Española y director ejecutivo de FOESSA, y Raúl Flores Martos, que ha coordinado el trabajo de investigación en el que también han participado Mónica Gómez Morán y Víctor Renes Ayala.

Trasmisión intergeneracional de la pobreza en España

La existencia de lo que se conoce como transmisión intergeneracional de la pobreza (TIP) se refiere a las dificultades que tiene una generación que ha vivido sus primeros años en un hogar en situación de pobreza para generar un cambio ascendente en el estatus socioeconómico con relación a la generación anterior.

En España y a la vista de los datos manejados en la investigación de FOESSA, tenemos una estructura social que permite que las realidades de pobreza sean algo que se pueden heredar y que, de hecho, se heredan. «Los estudios analizados –ha señalado Raúl Flores– nos muestran una fuerte asociación entre las condiciones de vida de padres e hijos. No es extraño, por eso, que en los centros de servicios sociales y en los espacios de las entidades y ONG que actúan en el terreno de la acción social se estén atendiendo a los nietos de aquellos que acompañaron hace 30 años».

Y ha añadido: «Aunque se puede considerar como un axioma de nuestro modelo social el concepto de la “igualdad de oportunidades” para todos, los estudios analizados indican una fuerte asociación entre las condiciones de vida de padres e hijos, con lo cual la igualdad de oportunidades queda más como una aspiración que como una realidad».

En el estudio se identifican varios factores de carácter estructural que intervienen y actúan en dicha transmisión de la pobreza, como son el nivel de estudios, la situación laboral, la ocupación y la renta.

 

La pobreza de las familias con hijos

La investigación presta una especial atención a la transmisión de la pobreza en el núcleo familiar y a la importancia de los menores en la intensidad de la misma en el seno de los hogares.

Tanto Sebastián Mora como Raúl Flores han puesto el énfasis a la hora de señalar que «cuando hablamos de pobreza infantil nosotros nos referimos a la pobreza de las familias con hijos». En ese sentido, el estudio subraya que, hoy en día, el mayor riesgo de pobreza y de exclusión social se da entre las familias con hijos a cargo. El riesgo de las familias con menores es notablemente mayor al de cualquier otra configuración familiar. De manera concreta, la tasa de pobreza en los hogares sin menores es del 16%, mientras que asciende al 28% en los hogares en los que hay menores, al 42% en el caso de familias monoparentales con hijos y al 44% cuando las familias tienen tres o más menores.

Como explica Flores, «este fenómeno social, es a día de hoy, una de las cosas que más distingue la realidad social española de los países de nuestro entorno. La brecha en la tasa de pobreza entre los hogares sin menores y con menores es en España tres veces superior a la UE27». Y aunque la pobreza y la exclusión de las familias con menores son previas a la crisis económica, estas se han hecho más extensas y más intensas en los últimos años.

La debilidad de las inversiones públicas

Los autores analizan también el modelo de protección social para encontrar las causas de la persistencia de la TIP. Una de ellas obedece a que el modelo español está centrado en el amparo del sector productivo de la población a través de la protección del desempleo y de las pensiones de jubilación. Si bien antes los grupos con mayor riesgo de pobreza eran los mayores, ahora esto ha cambiado pasando a concentrarse el riesgo en las familias con menores. Ello responde al hecho de que la inversión en tercera edad no está cuestionada mientras que la inversión en infancia se observa como una responsabilidad de los progenitores.

En el estudio se afirma que la protección social de la infancia en España, en lugar de ir dirigida a todos los menores, sólo se destina, en la mayoría de las ocasiones, a quienes se encuentran en situación de desamparo o riesgo, lo que conlleva una segmentación de las políticas que reproducen las viejas pautas de segregación entre las poblaciones infantiles normales y las marginales, que se ven estigmatizadas.

Comparado con la media de la UE, España invierte muy poco en familia e infancia. La parte del PIB que España destina a la infancia y la familia es el 1,3%, frente al 2,2% de media de la UE27. El gasto en infancia y familia representa el 5,3% del total de gasto en protección social, mientras que en la UE27 el gasto en infancia y familia supone el 7,5%.

El informe constata también como el sistema español de impuestos y prestaciones ha sido y es uno de los menos efectivos en la redistribución de las rentas familiares de toda la UE, entre otros motivos por la práctica inexistencia de prestaciones de carácter familiar.

Denuncia de las políticas europeas de migración

Sebastián Mora comenzó su intervención haciendo «una denuncia clara, rotunda y consistente sobre la situación que están viviendo miles de hermanos y hermanas nuestras en diversas fronteras del mundo y, especialmente, en las europeas».

«Europa, y España como miembro de la Unión –afirmó– están fracasando rotundamente en la gestión de esta crisis humanitaria. La Unión se está retratando como un espacio vacío de densidad ética y altura política. Más que una crisis de refugiados estamos visualizando una profunda crisis de solidaridad que ha perdido su papel rector en la vida pública».

Con relación al contenido de la investigación, el secretario general de Cáritas indicó que «no es un informe determinista, ni pesimista, sino que aporta una visión que nos permite reaccionar con propuestas para revertir la dinámica de la reproducción intergeneracional de la pobreza por reproducción profunda de la solidaridad».

Reconoció, asimismo, que esta nueva publicación de FOESSA «rompe el mito formal de la igualdad de oportunidades, pero también nos impulsa a que construyamos “oportunidades para la igualdad”, porque son posibles, son necesarias y la realidad del sufrimiento inocente la reclaman».

El valor social de la familia

Sebastián Mora concluyó su intervención evocando unas palabras del papa Francisco en su viaje a Ecuador de julio pasado a propósito del papel de la familia, que definió como «la primera escuela de los niños, el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran riqueza social, que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. Estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera deuda social respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos».

Para leer el informe completo pinche AQUÍ.

Tomado de un artículo publicado por Alfa y Omega

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