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La historia de Dios y un Papa Rebelde llegan a National Geographic

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Dos programas nuevos que arrojan luz sobre importantes cuestiones de fe

Una breve historia de Dios —y la de un joven de Buenos Aires llamado a servirle— vieron la luz el pasado fin de semana en la serie de premieres de Nat Geo.

En La Historia de Dios, el actor y presentador del documental Morgan Freeman deja a un lado sus representaciones bromistas de la deidad de bata blanca en Bruce Almighty (Como Dios en España y Todopoderoso en Hispanoamérica) y Evan Almighty (Sigo como Dios en España y Todopoderoso 2 en Hispanoamérica), para acercar a los espectadores un viaje espiritual más intelectual. “Siempre me ha fascinado Dios”, dice Freeman con su distintiva voz en el tráiler del documental. “Todos nos hacemos esta pregunta fundamental: ¿Quién es Dios?”.

Pero los espectadores no deberían seguir a Freeman con las esperanzas de un tratamiento adecuado (ni siquiera somero) de cómo las grandes religiones han respondido a dicha pregunta. De hecho, sólo dos de los seis episodios, Creación y ¿Quién es Dios?, parecen abordar la cuestión directamente.

En lugar de eso, la serie de documentales abre con un episodio sobre el más allá más orientado a los orígenes culturales y sociales de las prácticas y creencias religiosas. Freeman rastrea la creencia en un más allá hasta las tumbas grabadas con jeroglíficos del antiguo Egipto, visita los templos aztecas, el río Ganges y la Iglesia del Santo Sepulcro, todas representaciones de otras manifestaciones de esa creencia básica —es decir, sacrificio, reencarnación y resurrección— a través de la historia. Incluso visita a un médico en busca de evidencias científicas de que el alma sobrevive a la muerte y se reúne con un par de aspirantes a dioses muy afanosos en su intento de construir su propia inmortalidad.

Todo esto es muy interesante (y no podría ser más importante) pero, ¿qué sentido tiene?

Nuestro guía turístico en este diario de viajes espirituales, que confiesa tener “diferentes creencias” representadas en su biblioteca, ofrece en su investigación un cálido sentido de acercamiento entre culturas. Aunque es algo muy necesario en el clima político que vivimos, este acercamiento nos lleva inevitablemente a aguas abiertas y poco profundas donde sólo se llega a acuerdos superficiales.

“No importa cuál sea nuestra fe”, declara Freeman a modo de conclusión, “todos podemos hacernos eternos, como las estrellas”. Es un sentimiento borroso y vacío que, a fin de cuentas, no resuelve nada para nadie. La religión comparativa, bromeaba Chesterton, sólo es comparativamente competente a la hora de establecer comparaciones. Lo mismo pasa con La Historia de Dios.

Aun así, gracias a su espíritu de respeto mutuo y a sus aislados momentos de iluminación, el documental merece ser visto. Por ejemplo, ya adentrados en la serie, Freeman se sienta con el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo, director de la Cancillería de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que aboga por la complementariedad de la razón y la fe frente a la creación del mundo por Dios.

De hecho, Roma desempeña cierto papel fundamental en el conjunto de la serie, cosa curiosa, puesto que Nat Geo acaba de publicar El Papa Rebelde, un nuevo documental sobre el papa Francisco.

Este especial de una hora cubre el mismo terreno que otros documentales sobre el papa Francisco, pero ofrece el valor añadido de unas dramatizaciones bien ejecutadas que traen a la vida su historia.

Desde la perspectiva de sus amigos y biógrafos, el vídeo nos lleva a través de los estudios de química de Francisco, pasando por su llamada al sacerdocio y por un periodo de agitación social y política en Argentina, un periodo que culminó para Bergoglio con el secuestro y la tortura de dos de sus sacerdotes más revolucionarios, Orlando Yorio y Franz Jalics, durante la denominada “Guerra Sucia”.

El Papa Rebelde tampoco es perfecta. La obra quiere sugerir (aunque sutilmente) que mientras el joven Bergoglio fue un autoritario miembro de la Iglesia que aleccionaba a sus compañeros jesuitas sobre la virtud de la obediencia, sus experiencias en Argentina durante el mencionado periodo le llevaron a renunciar a todo aquello, transformándolo en un revolucionario de mente abierta.

Sin embargo, a pesar de todos los intentos de la prensa y los medios de comunicación por acorralarle, encontrar al verdadero papa Francisco es encontrar a un hombre que, en todos los aspectos, cree y actúa con la sabiduría revolucionaria de la Iglesia.

No obstante, en general, ambos documentales son entretenidos y arrojan una luz necesaria sobre las dimensiones histórica, social e institucional de la fe que hacen posible, en primer lugar, su expresión individual.

 

 

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