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“Con este signo vencerás”: cuando una revelación del cielo convirtió a un imperio

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O cómo el imperio romano pagano se convirtió a la fe cristiana que antes quería destruir

Constantino fue el primer emperador romano en convertirse al cristianismo, transformando el imperio pagano en un imperio cristiano.

Antes de ser emperador

Nacido en la actual Serbia el 27 de febrero del año 271, era hijo del oficial Flavio Valerio Constancio y de Elena, que fue la responsable de su conversión. Su padre fue nombrado emperador auxiliar, primero de la corte oriental y depsués  también en la occidental. En una batalla de conquista en las islas británicas, el emperador falleció con el hijo al lado, y los soldados que le rodeaban, inmediatamente proclamaron a Constantino nuevo emperador.

In hoc signo vinces

Volviendo al continente, Constantino estableció la capital en Trier, actual Alemania, mientras que Majencio, hijo de Maximiano, cuñado de Constantino, tomaba el poder en Roma. En este contexto sucedió el momento más fuerte de la vida de Constantino y de todo el futuro del imperio. En el año 312, en el Puente Milvio, Constantino vio en el cielo, al ponerse el sol el 27 de octubre, las letras X (chi) y P (ro) del alfabeto griego (pronunciadas respectivamente “Ch” y “R”; se trata de las iniciales del nombre de Cristo, “Christós“). Junto com ellas, la siguiente inscripción en latín: “In hoc signo vinces” (“Con este signo vencerás“). Constantino mandó grabar el símbolo en los escudos de los soldados y, al día siguiente, día de la batalla, derrotó a Majencio y se convirtió en el único emperador de Occidente.

Contra Licinio y la nueva capital del Imperio

El gobernador de Oriente era entonces Licinio. En el 324, Constantino lo derrotó en Adrianópolis y Crisópolis (actual Turquía) para convertirse en único emperador. El motivo sería la traición de Licinio contra el Edicto de Milán, proclamado en el 313, que hacía que los cristianos fuesen libres y ya no se les pudiera perseguir por su fe. Licínio había expulsado soldados por el solo hecho de ser cristianos.

En el 325, el emperador y el papa convocaron el Concilio de Nicea, combatiendo así la herejía del arrianismo – que el propio Constantino había antes favorecido, al intentar interferir en las decisiones religiosas de la Iglesia.

En el 328, los muros de la nueva capital imperial fueron concluídos, y la ciudad fue inaugurada el día 11 de mayo del 330: Constantinopla. Constantino mandó construir allí, en vez de templos paganos como en Roma, grandes iglesias cristianas, entre ellas Hagia Sofia (Sabiduría Divina o Santa Sofia) y Hagia Eirene (Paz Divina o Santa Paz), además de la Iglesia de los Santos Apóstoles.

Muerte

Constantino personalmente sólo se convirtió en el año 337, año en que fue bautizado y murió.

Después de la Pascua, el emperador comenzó a estar enfermo y viajó a Sicilia, para rezar ante la tumba de San Luciano, santo de devoción de Elena, su madre. Bautizado en Nicomedia, en la actual Turquía, murió unas semanas después, vestido de blanco, en el día de Pentecostés. Su cuerpo fue colocado en la Iglesia de los Santos Apóstoles.

A pesar de aparecer con aureola en muchos murales, Constantino no es reconocido como santo. A pesar de su grandeza al legalizar el cristianismo, Constantino causó graves daños al apoyar la herejía arriana.

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A partir del blog Castelo Histórico, traducción al español de Aleteia

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