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El timbre de la misericordia: tocas y viene un sacerdote a confesarte

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Un sacerdote lanzó una consigna con un timbre para facilitar la confesión en el Año de la Misericordia

“Toca el timbre tres veces y vendrá un sacerdote”, esa es la consigna que lanzó el presbítero peruano Christian Juárez en la puerta de la iglesia para los que quieran confesarse en algún momento del día durante este Año de la Misericordia.

En ese momento, cuando suena de esa manera, se transforma en la señal de que alguien lo espera en el confesionario e inmediatamente detiene todas sus actividades para dirigirse al lugar.  

Christian asumió el reto cuando comenzó a quedarse sólo. “Mi compañero vicario Moisés Osorio debía atender otras obligaciones dentro de su labor pastoral”, contó el sacerdote a Aleteia.

“¿Por qué no el timbre?, me decía una y otra vez. Era una idea que se me ocurrió luego de un momento de oración en el Santísimo”, agrega.

Confesiones todo el día

Cuando alguien toca timbre suena en el centro de la casa parroquial y también replica en la secretaría. “De este modo hemos aprendido a llevar las estadísticas de cuantas confesiones hacemos al día”, comenta Christian.

Son 12.000 los habitantes de esta zona, según el último censo de 2007, además de los peregrinos que llegan a este Santuario Arquidiocesano dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, ubicado en Lima, en el balneario de Barranco.

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Según los datos recabados hasta el momento, en promedio son 20 las personas al día que piden ser atendidas. Los domingos las cifras se incrementan y suelen superar los 60.  “Cuando tocan el timbre siempre hay un sacerdote de turno”, señala.

El cansancio no gana

“Nuestro servicio no termina con la confesión, sino más bien es el inicio de un acercamiento porque luego los atendemos en una consejería personal”. “Estamos en el Año de la Misericordia, el Papa Francisco nos ha pedido regalar indulgencias y a eso apuntamos”, expresa.

“Si hay algo que nos sostiene, todos los días, es al final del día, acercarnos al Santísimo. Cuando terminamos de escuchar al penitente, siempre agradecemos al Señor, por darnos este trabajo, a pesar que el cansancio es más fuerte, ¡Combatimos a diario con él!”, indica.

Este santuario ha sido designado Puerta Santa en Perú, así es que las personas llegan siempre desde las periferias de Lima.

¿Hay días que no se atienda el timbre?

“En la parroquia somos dos los sacerdotes que estamos dispuestos a cualquier emergencia espiritual durante las 24 horas del día. Cuando Moisés no puede estoy yo, y así no turnamos durante el día, nunca dejamos de atender a quien nos toque el timbre”, explica Cristian.

“La única forma de recargar nuestras baterías es la fraternidad sacerdotal”, cuenta sonriente Christian.

“A última hora junto a Moisés nos sentamos a evaluar nuestro día. Todos los días conversamos al caer la noche para enterarnos que lleva en su corazón el uno y el otro”.

De esta manera, la consigna está lanzada. La misión,  asistir a todas las personas que se pueda en este Año de la Misericordia.

 

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