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De los errores del pasado con los indígenas a caminar junto a ellos en Canadá

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La Iglesia católica responde con honestidad y compromiso a la iniciativa «Call to Action 48»

“Caminar junto a los pueblos indígenas de Canadá en la construcción de una sociedad más justa, donde sus dones y todos los de las demás personas sean respetados y honrados” es el llamado que realizaron las cuatro principales organizaciones católicas en Canadá.

Quienes suscribieron este mensaje fueron la Conferencia Episcopal de Canadá, la Conferencia de los religiosos canadienses, el Consejo aborigen católico canadiense y la Organización Católica canadiense para el Desarrollo de la Paz.

Con motivo de la solemnidad de san José, patrono de Canadá, el pasado 19 de marzo, estas organizaciones intentaron dar una respuesta católica a la denominada Call to Action 48 de la Comisión Verdad y Reconciliación de Canadá.

A través de esta comisión se pedía un pronunciamiento y un acuerdo a las Iglesias y diversas organizaciones religiosas y sociales sobre el respeto de los derechos indígenas establecidos por la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En ese sentido, las organizaciones católicas expresaron su apoyo, a través de un texto, a esta declaración y reconocieron que su “espíritu puede indicar una salida hacia la reconciliación entre las poblaciones indígenas y no indígenas en Canadá”.

Las organizaciones católicas también dieron respuesta, con otro documento, a los principios de diversas leyes internacionales vinculadas a los indígenas para justificar la apropiación de sus tierras de parte de los colonizadores europeos en siglos anteriores como la “Doctrina del Descubrimiento” y “terra nullius”.

En ese sentido “consideran y rechazan los conceptos y principios ilegítimos utilizados por los europeos para justificar la confiscación de tierras anteriormente en manos de los pueblos indígenas”.

“Es el momento adecuado para una declaración pública en respuesta a los errores y falsedades perpetuadas, a menudo por los cristianos, durante y después de la llamada Age of Discovery”, expresaron.

Después de exponer los principios que muestran cómo estos argumentos legales se han utilizado para empobrecer a las poblaciones indígenas, quienes firmaron el mensaje reafirmaron los ocho compromisos adquiridos en su primer documento, “para caminar junto a los pueblos indígenas canadienses”.

Finalmente, un apéndice ofrece una visión histórica de la evolución de los dos conceptos legales comparándolos con la enseñanza católica y motivando su repudio.

Ya se había pedido perdón

En 2015 los obispos de Canadá hicieron un mea culpa por la violencia contra los indígenas en las “escuelas residenciales”, institutos administrados por las Iglesias cristianas en Canadá, según un artículo publicado por Vatican Insider ese año.

Durante el parte del siglo XIX y casi todo el XX, el gobierno federal envió de forma forzada alrededor de 150.000 niños de las etnias indígenas locales como parte de una política de asimilación forzada.

Además, se estima que nos 6.000 niños perdieron la vida en estas estructuras.

En aquel momento, y en reconocimiento a la barbarie, se llevó a cabo en Ottawa (Canadá) una “marcha de reconciliación” en la que participaron miles de personas, además del arzobispo de la ciudad en aquel momento y una delegación de obispos canadienses.

Fue recién en el año 2008 cuando el primer ministro de Canadá en aquel momento, Stephen Harper, pidió disculpas de forma pública y puso en marcha la Comisión para la Verdad y la Reconciliación.

La última de estas “escuelas residenciales” se cerró en 1996.

“Vemos el pasado y pedimos perdón”, declaró el obispo de Ottawa en ocasión de la marcha de la reconciliación en 2015.

“Muchas de las escuelas residenciales estaban administradas por entes católicos y reconocemos que tenemos una responsabilidad moral en lo que sucedió, además de la obligación de arrepentirnos por estos errores», afirmó.

«Con la consciencia sobre esta historia –añadió Prendergast dirigiéndose a los fieles–, con su presencia en los eventos y con la oración, ayudarán a la Iglesia en su deseo de colaborar con las comunidades aborígenes para construir un futuro compartido en el respeto recíproco”, indicó.

Un país multicultural

El último censo que se realizó en Canadá (2011) arrojó que los pueblos aborígenes representaban el 4.3% (1.400.685 personas) de la población total de Canadá, que con el transcurso de los siglos se transformó en un país multicultural.

En ese sentido, en cuanto a los pueblos aborígenes,  los denominados Primeras Naciones representaban más del 60% de la población indígena de Canadá, seguidos de los métis (32%) y los inuts o esquimales (4.2%).

Sin lugar a dudas los pueblos originarios representan una parte fundamental dentro de ese contexto multicultural de Canadá, por lo que la reafirmación del respeto de sus derechos, tal cual lo hicieron las organizaciones católicas, es de orden y prioritario en pos de “una sociedad más justa”, como ellos mismos reconocen en sus pronunciamientos.

 

Con información de News.vaVatican Insider

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