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Menores deportados y crisis humanitaria, ahora en México

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La crisis humanitaria de los menores migrantes centroamericanos no se soluciona, solo se traslada

En 2014 la frontera entre México y Estados Unidos se convirtió en una verdadera fuente de relatos estremecedores al hacerse patente lo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó “una crisis humanitaria”: la enorme cantidad de niñas, niños y adolescentes viajando sin la compañía de un adulto, o junto con ellos, e intentando cruzar hacia la nación americana.

Ciertamente, las detenciones y las deportaciones en Estados Unidos han bajado, pero no por la disuasión de los gobiernos de la región hacia sus habitantes, ni tampoco por los programas que podrían haber llevado a cabo para reforzar las oportunidades educativas, sino porque ahora el “drama” se ha trasladado a México.

En efecto, un reciente informe de Human Rights Watch (HRW) señala que en México, como antes en Estados Unidos, se sigue considerando a los menores no como refugiados que huyen de la violencia en sus países (como El Salvador, Honduras y Guatemala), sino como migrantes, por lo que “México no cumple sus propias leyes en la gestión de los niños migrantes no acompañados.”

Según el informe de HRW el tema es que Estados Unidos ha presionado a México –y le ha otorgado recursos económicos al Instituto Nacional de Migración mexicano- para aumentar las detenciones de menores migrantes y evitar su llegada a la frontera norte del país.

En otras palabras, el problema lo único que ha hecho es trasladarse hacia el sur, pero no hay solución ninguna. Quizá al contrario: ha empeorado.

A la caza de menores

El informe de HRW no deja lugar a dudas de que existe en México una verdadera cacería de menores viajando sin compañía de adultos (o en compañía de éstos) hacia Estados Unidos.

En 2013, las autoridades migratorias mexicanas apenas si detuvieron a 9.000 niños. Para 2015 la cifra aumentó drásticamente: casi 36.000 menores fueron detenidos, de los cuales cerca de la mitad viajaban en solitario.

La ley mexicana contempla –en un apartado—la posibilidad que tiene un menor de edad de países vecinos de pedir que se le conceda estatus de refugiado.

Sin embargo, solo uno de cada 61 menores detenidos en México fue informado de este derecho.  Un raquítico 0.3% de los menores detenidos en México el año pasado recibió protección internacional.

En opinión de Michel Boschenck, de HRW y autor del informe sobre niños migrantes centroamericanos, “el Instituto Nacional de Migración (mexicano) ha recibido (de Estados Unidos) mucho dinero y mucha presión para realizar detenciones y deportaciones de menores.”

El documento señala que menos del 1% de los 36.000 niñas, niños y adolescentes detenidos en 2015 por autoridades mexicanas fueron reconocidos como refugiados.

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