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La ONU suspende a Europa por los refugiados

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El parlamento de Grecia decide no aplicar el acuerdo entre Europa y Turquía

 

Las Naciones Unidas han dado un rotundo suspenso a la Unión Europea y a los países más ricos por la gestión de los refugiados. Es el drama más duro que ha vivido la humanidad desde la segunda Guerra Mundial.

En la reunión celebrada en Ginebra el miércoles, con la asistencia de 90 países de todo el mundo y bajo la presidencia de su Secretario General, Ban-ki-Moon, se consideró la situación “decepcionante” según las organizaciones y ONG no gubernamentales que trabajan con los refugiados.

Hoy están bloqueadas en las islas griegas más de 50.000 personas, si bien la noticia positiva es que el parlamento de Grecia ha decidido no aplicar el acuerdo entre Europa y Turquía, en el sentido de devolver refugiados a este país.

La presión de la opinión pública ha hecho decantar la decisión del gobierno griego en favor de quienes no quieren regresar a Turquía.

Pero no es así en los demás países, donde lo que quieren es bloquear la entrada de emigrantes a sus países, a excepción de Alemania, Suecia, Noruega y, en América, Canadá.

En Turquía hay 2,7 millones de refugiados que esperan pasar a Europa, de los cuales 470.000 se encuentran en una situación desesperada, entre ellos muchos ancianos y niños.

En Jordania, Líbano y otros países limítrofes de Siria e Irak, hay otros 2,2 millones de refugiados.

El Alto Comisariado para los refugiados de la ONU (ACNUR), en su reunión de Ginebra el miércoles pidió que un 10 por ciento de estos refugiados fueran asumidos por los países ricos, o sea 450.000 refugiados sirios en total.

Pero estos países ricos sólo aceptaron colocar 129.966 refugiados sirios. Entre los países que cierran sus fronteras se encuentran Francia, Estados Unidos, Dinamarca, Holanda, Polonia, España y Hungría.

En el caso de España, ni siquiera se han acogido a los 16.037 a los que se comprometió ante la Unión Europea.

Al respecto, algunas comunidades autónomas y organizaciones humanitarias, y también la Iglesia católica, se han quejado de no poder recibir a los refugiados porque lo impide el Gobierno.

“Tratados como hermanos”

En un comunicado, los 12 obispos de Cataluña salen al paso de este clamor de humanitarismo que se grita desde Oriente Medio, y dicen que si bien trabajan bien muchas organizaciones no gubernamentales que se dedican a los refugiados, “desgraciadamente nos duele profundamente constatar que algunas políticas desarrolladas por gobiernos europeos y la actitud de una parte de los ciudadanos europeos no están a la altura de su obligación legal y moral de proteger y acoger a todos los refugiados”.

Recuerdan estos obispos que los refugiados deben ser “tratados como hermanos, respetando siempre su dignidad humana”.

El papa Francisco ha manifestado sin descanso su preocupación por la problemática de los refugiados y los pobres, en especial en este Año Santo de la Misericordia.

El Alto Comisario de la ACNUR, Filippo Grandi, ha suplicado nuevamente a Europa que siga el ejemplo de los países limítrofes de Siria e Irak, como por ejemplo el Líbano y Jordania, que ha acogido a tantos refugiados como el 25 por ciento de su población.

“Si esto hiciera Europa –ha dicho en Ginebra—los 28 países de la Unión Europea deberían acoger a 100 millones de refugiados”.

La solución: paz y acogida

El drama de los refugiados es sin duda el primer problema al que hoy el mundo debe enfrentarse, y este problema se resuelve mediante la paz en los países lacrados por la guerra –conflictos en los que participan las grandes potencias—como Siria, Afganistán, Irak, Eritrea y Libia, y al tiempo acogiendo a las poblaciones que huyen del caos y el desastre de los conflictos bélicos.

¿Cómo se vive en los campos de refugiados? Turquía, según informó el viceministro de Asuntos Exteriores, Ali Naci Koru, ya ha dicho que no puede seguir abasteciendo a 2,7 millones de refugiados, de los cuales 450.000 carecen de lo más elemental.

No hay alojamientos mínimamente dignos, ni escuelas, ni medicinas, ni atención sanitaria suficiente.

Este año 2016 se prevé un aumento de refugiados de 1,5 millones que quieren ir a Europa.

Los refugiados hoy están unos en las islas griegas, otros en la frontera con Macedonia, con Eslovenia, con Serbia.

Es cierto que todos quieren ir a Alemania y a Suecia como piden todos los días, pero debe de existir una red de información suficiente para no crear esperanzas vanas y mejorar la distribución de estos inmigrantes entre todos los países de la Unión Europea.

Europa está fracasando en la gestión de este drama humano, pero todavía está a tiempo de rectificar.

Portavoces de Médicos sin Fronteras y de las ONG en Grecia aseguran que cada vez más las islas griegas se asemejan a cárceles al aire libre, de donde no pueden salir y que a pesar de todas las prohibiciones siguen llegando miles de refugiados que pagan ingentes sumas a los traficantes y mafias esperando ser transportados a Europa.

En Dinamarca, al igual que en Suiza –este país no pertenece a la Unión Europea—piden que los refugiados entreguen cuanto tengan y les dejan solo con unos 900 euros.

Los dramas humanos, los daños que sufren las personas, las familias, y especialmente los niños y los ancianos que son los más vulnerables, siguen acumulándose en las fronteras de Europa, o en los campos de refugiados, esperando que Europa, la ONU o la humanidad entera encuentren una solución para ellos.

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