Aleteia

Pero, ¿cuál es el problema de Donald Trump?

Comparte

Un sacerdote jesuita intenta descifrar la personalidad del pre-candidato republicano a la presidencia de EE UU

El sacerdote jesuita mexicano José Ismael Bárcenas ha escrito en El Observador digital una columna de su sección “Entre paréntesis”, titulada “Radiografía de un perfecto ególatra” sobre el virtual candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, Donald J. Trump.

Para situar a Trump, célebre ya por sus declaraciones altisonantes y racistas, el padre Bárcenas recuerda unas líneas que Søren Kierkegaard le dedica a Nerón. “Nerón vivía en los caprichos del instante. Incendia Roma y no sabemos si los motivos fueron los resentimientos acumulados hacia la ciudad eterna o simplemente para disfrutar del espectáculo”, dice el sacerdote jesuita.

Más adelante describe la naturaleza de Nerón como la melancolía. “Entendamos –afirma– melancolía como desequilibrios y falta de armonía en las relaciones con los demás, consigo mismo, con Dios y con la naturaleza. Hay algo en Nerón que se quiere fraguar y no cuaja. Su falta de consonancia entre sus fueros internos y externos no se da y una pesada sombra comienza a cubrirlo todo como una nube. Nube de pesimismo, desprecio y odio.”

Gozo en aterrorizar a los demás

La mirada de Nerón es sombría y alarma a todo el mundo. Detrás de sus ojos no hay sino tinieblas. Es la mirada llamada “imperial”, ante la cual tiembla el mundo entero. Es la mirada del terrorista o del dictador, dice el padre Bárcenas, y agrega: “su gozo y placer es aterrorizar a los demás. Y, sin embargo, en el fondo, Nerón es presa de la angustia. Está seco y nada lo sacia. Su pecado es no querer profundamente a nada, ni a nadie, sólo se ‘ama’ a sí mismo.”

Tras especular sobre la infancia o, más bien, sobre la adolescencia “herida”, el padre jesuita revela que lo inquietante es que ese niño o adolescente “herido”, aspira a la presidencia de la mayor potencia mundial. Por un lado, la campaña electoral le viene bien pues vive para los reflectores y para el ‘qué dirán’. Le gusta ser el centro de la atención. Goza de los aplausos. Disfruta haciendo alarde de bravuconadas y descalificaciones.”

Sin embargo, agrega “es un arrogante showman que está jugando con fuego y sopla sobre las cenizas de una sociedad que guarda vergüenzas como el Ku Klux Klan. Es muy preocupante, como señala Obama en una entrevista, que llegue a tener los códigos para lanzar misiles nucleares.”

Finalmente, el padre Bárcenas escribe que el problema con Trump es que, en el fondo, “no sabe ni qué quiere y vive embriagado de frivolidad. No deja de ser un triste y peligroso ejemplo de ese cuestionamiento que dice: ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierdes a sí mismo? (Mt16, 26)”

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.