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Servicios secretos, sentimientos de amenaza y sexo en el proceso “Vatileaks”

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Después de tres meses de pausa prosiguen las nuevas audiencias del proceso sobre la fuga de documentos reservados de la Santa Sede

Desde el pasado sábado y en varias sesiones prosigue el proceso Vatileaks 2, abierto por la justicia del Vaticano para juzgar a dos periodistas, un monseñor, un colaborador laico y una mujer experta en relaciones públicas, por “asociación criminal organizada” y por la fuga de documentos reservados.

La última actualización. El juicio se suspende durante 20 días, hasta el 6 de abril, según fuentes  vaticanas. El tribunal aceptó la petición de la abogada de Francesca Immacolata Chaouqui, que pidió una suspensión para su cliente debido a complicaciones en el embarazo, que se encuentra en el sexto mes, una de las cinco imputados.

Se trata de monseñor Ángel Lucio Vallejo Balda, Chaouqui y Nicola Maio, que trabajaban en la ya disuelta Comisión investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (COSEA), y los periodistas italianos Emiliano Fittipaldi y Gianluigi Nuzzi, autores de dos libros que publican los documentos fugados.

En el juicio congelado a la sexta audiencia, Lucio Ángel Vallejo Balda admitió en la última sesión del pasado 15 de marzo que no había recibido “amenazas directas o concretas” de los periodistas Fittipaldi y Nuzzi.

El prelado español ha participado hasta el momento en dos audiencias y confirmó sus dudas sobre Chaouqui, que aseguraba trabajar para los servicios secretos y que, cuando se sintió excluida de la reforma vaticana, entonces habría dicho una frase delante de Casa Santa Marta, la residencia del papa, sobre que se veía obligada a pedir ayuda a la mafia.

Vallejo Balda admitió que entregó una llave con claves de acceso a documentos reservados al periodista Nuzzi, y que tuvo la ‘sospecha’ de que ya los tenía, afirmando que en su libro había documentos anteriores incluidos.

La audiencia comenzó este lunes con algunas peticiones del abogado defensor de Chaouqui.

El tribunal vaticano estableció la adquisición de una carta al Papa en la cual Chaouqui pedía que la liberaran del secreto pontificio para defenderse mejor (pero no fue leída en el aula).

La relaciones públicas presentó certificados médicos sobre el peligro de un parto prematuro, además de la adquisición de una querella contra el periodista español Gabriel Ariza, del sitio infovaticana.com, que habría sido el motivo del nuevo arresto de Vallejo Balda, que estaba en arresto domiciliario, para evitar la contaminación de las pruebas.

El colegio  también confirmó a la abogada de Vallejo Balda, Emanuela Bellardini, que su asistido habría podido contaminar las pruebas, aunque la documentación examinada se relacione con el periodo que va de marzo de 2013 a mayo de 2015.

Y también rechazó el legítimo impedimento que pidió el abogado de Nuzzi, quien hoy tiene que presentarse a otra audiencia penal en el tribunal de Milán. Nuzzi, pues, resulta contumaz, pero podrá volver durante el proceso.

Durante su larga deposición, Vallejo Balda indicó que varios empleados (Abbondi, Fralleoni, Monaco) de la Prefectura de Asuntos Económicos, de la que era Secretario, identificaron en la asociación con Chaouqui y Nicola de Maio, asistente del mismo Vallejo Balda, una especie de «comisión oscura» o «supercomisión secreta» antes de que fuera creada la comisión sobre las finanzas vaticanas, por voluntad del papa Francisco.

Vallejo Balda contestó que había recogido la documentación sin dejar huellas, confirmó el robo que se llevó a cabo en la Prefectura en marzo de 2014 e indicó que la comisión le pidió al Papa poder conservar la propia documentación en la habitación 127 de la Casa Santa Marta.

Vallejo Balda acusó a Francesca Chaouqui de haber tratado de manipularlo y controlarlo con “amenazas” y “presiones”.

Dijo que la mujer afirmaba que era la «número dos» del servicio secreto italiano y que la misma habría también planteado la hipótesis de pedir ayuda a la “mafia”.

Acusó de la misma manera al esposo de Chaouqui, Corrado Lanino, técnico informático de la comisión.

Confirmó indirectamente el episodio de una noche de intimidad con Chaouqui en Florencia, y afirmó que la mujer habría asumido una actitud «seductora» con él, y que la situación, siendo un sacerdote, lo habría comprometido.

Dijo que tuvo «miedo» por su integridad debido al “mundo” de Chaouqui. Según Vallejo Balda, Fittipaldi le dijo que también Nuzzi formaba parte de aquel mundo.

Y admitió que entregó los documentos a los periodistas, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, pero hizo diferencias sobre ambos.

Según Vallejo Balda, Fittipaldi estaba al tanto de algunas cuestiones, como algunos casos relacionados con el cardenal australiano George Pell, y dijo que comenzó a tener sospechas sobre el papel de Nuzzi (al quien había entregado el acceso a 85 cuentas con las cuales poder acceder a los documentos reservados).

Por su parte, Chaouqui se defendió de la acusación de Vallejo. “Acusarme de mafia a mí que vengo de Calabria es la acusación más grave que pudiera hacer ese gusano”.

Vallejo sostuvo que las amenazas para que entregara los documentos reservados venían directamente de Chaouqui, mientras que eso no ocurrió con los periodistas Nuzzi y Fittipaldi, a quienes sin embargo consideraba del “mismo grupo”.

El tribunal volverá a reunirse para escuchar a los imputados el viernes por la tarde (a partir de las 15.30), el lunes por la mañana, y tal vez también durante la tarde, y el próximo martes, informó el portavoz vaticano Federico Lombardi.

Por este motivo el procedimiento, con toda probabilidad, continuará después de la Semana Santa.

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