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Aumenta la deportación de emigrantes y refugiados centroamericanos

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Recomendaciones desde el Evangelio sobre emigrantes y refugiados

Bajo el lema “Emigrantes y Refugiados nos Interpelan. La Respuesta del Evangelio de la Misericordia”, reunidos en la ciudad de Panamá, como una iniciativa que comenzó hace nueve años, los obispos encargados de la Dimensión de Movilidad Humana de Canadá, Estados Unidos, México, países de América Central y El Caribe, junto con sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas comprometidos, emitieron un comunicado “sobre esta realidad y lo que conlleva el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas, así como también ponemos especial atención en los desplazados y refugiados en América y en el mundo entero.”

Doble sufrimiento

Bajo las directrices del Año Jubilar de la Misericordia los reunidos en Panamá manifestaron su preocupación por la deportación de migrantes “que se ha incrementado en los últimos años desde Estados Unidos, México y los otros países de la zona, que rompen con la unidad familiar, siendo las personas deportadas víctimas de la violencia sistemática: extorsiones, grupos y personas organizadas para el crimen y tráfico de personas, exponiéndolos a un doble sufrimiento al regresarlos al mismo seno de abuso que los forzó a migrar.”

En una distinción que ya adelantó el papa Francisco en su visita a México, los delegados al Encuentro expusieron en el comunicado final que, para ello la mayoría de los que son deportados “son refugiados que requieren ser reconocidos como tales, porque se ven forzados a migrar e ir en busca de la salvaguarda de su vida.” Y pidieron que los estados respeten los derechos fundamentales de las personas a la alimentación, salud, educación, trabajo digno, vivienda y seguridad ciudadana para que no se vean forzadas a migrar de sus países de origen.

“Reconocemos ante todo, la independencia y soberanía de los países y su derecho a proteger sus fronteras, pero denunciamos los abusos cometidos en contra de las personas migrantes, sobre todo de las refugiadas, quienes por su situación de vulnerabilidad nos urgen a garantizarles el respeto a su vida y dignidad”, expresaron los obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos así como laicos de Centroamérica y Norteamérica, reunidos en Panamá.

Recomendaciones desde el Evangelio

Iluminados por el Evangelio, tomando en cuenta el amor misericordioso del Padre y, partiendo de la reflexión suscitada durante este encuentro, los participantes mostraron su solidaridad con las personas migrantes y refugiadas al tiempo que recomendaron:

–Que los obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos comprometidos y personas de buena voluntad continúen cultivando y promoviendo la cultura del encuentro, la hospitalidad y la acogida fraterna.

–Que sea respetada la dignidad de las personas migrantes y refugiadas y cesen las actitudes y los discursos que exaltan “la discriminación, el racismo, el nacionalismo extremo y la xenofobia”.

–Que haya alternativas a las detenciones y deportaciones de niños, niñas y adolescentes migrantes, principalmente a aquellos con necesidad de protección internacional.

–Que en los países de origen, tránsito y destino se reconozca la violencia generalizada como una de las principales causas de la emigración irregular.

–Que se creen protocolos regionales para la atención, asistencia y protección a niños, niñas y adolescentes migrantes.

–Que los gobiernos garanticen el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores migrantes.

–Que las autoridades hagan lo necesario para garantizar la unidad de las familias migrantes.

–Que los gobiernos garanticen el debido proceso de los migrantes que son detenidos por largos periodos de tiempo antes de ser deportados.

Construir una sola familia humana

Finalmente, los responsables de la movilidad humana en la región, tuvieron palabra especiales de agradecimiento por las decisiones que se han venido tomando ante la situación de los cubanos migrantes en los países que los han acogido y ayudado, e invitaron “a todos los cristianos y personas de buena voluntad a seguir respetando y construyendo una sola familia humana en donde haya cabida para todos.”

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