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Los niños olvidados, los niños wayú

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La sequía no es su principal problema, sino la corrupción

Los wayú son aborígenes de la península de la Guajira, que se ubica sobre el mar Caribe. Esta tribu vive al norte de Colombia y noroeste de Venezuela. El territorio donde se ubican corresponde a una región de clima cálido y muy seco. La  condiciones climáticas están marcadas por una primera temporada de lluvias, denominada Juyapu (septiembre – diciembre), luego por una época de sequía, conocida como Jemial (diciembre – abril); hasta la segunda temporada de lluvias, Iwa, que da paso a una larga temporada de sequía que va desde mayo a septiembre.

La principal actividad de los wayú es el pastoreo y el clima no siempre les favorece. Sumado a eso el  gobierno, desde hace varios años, no ha podido atender como se merece a los pobladores, lo que ha generado cientos de muertes por escasez de recursos.

La desnutrición que mata

El gobierno vuelve a su tarea de identificar e intentar atender a los niños wayú que sufren desnutrición a causa de la escasez de alimentos pero debido a que desde varios años no se tiene un plan al respecto que evite tales situaciones nuevamente se llora y se lamenta la muerte de varios niños que siguen sumando a esta tragedia que podría ser evitada.

En lo que lleva del 2016 los wayú han tenido que despedirse de sus pequeños. Un bebé de un año padeció por 10 días en el hospital de Barranquilla. Otro niño de 10 años murió por una neumonía que no le permitió reaccionar de manera positiva frente a los antibióticos que se le suministraban por su aguda desnutrición. De la misma manera, una menor de 2 años presentaba problemas en el bazo, hígado y anemia y sus 9 kilos, cuando debería haber pesado 18, no dejaban que recibiera los medicamentes que requería. Y así más casos.

Este drama azota a la población wayú que cada cierto tiempo tienen que enterrar a sus hijos por falta de alimentación. Esta situación no es nueva. Todos los años se vive la misma  tragedia en la época de fuertes sequías y siempre es tarde para la acción del gobierno porque fuera de que la ayuda no es constante cuando la hacen no es suficiente.

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No hay peor ciego que el que no quiera ver

 Sucede que frente a esta situación el líder wayú Javier Rojas ha denunciado desde hace un tiempo la crisis que afronta la Guajira ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En julio pasado cuando estaban en proceso de concretarse las medidas que este organismo internacional dispuso, el Gobierno intervino asegurando que la situación no era de urgencia y que no se trataba de un daño irreparable.

Ahora en el 2016, Javier Rojas, califica de indolente la petición que nuevamente ha hecho la Cancillería a la CIDH al pedirle que levante las medidas cautelares por desnutrición en La Guajira.

El líder wayú ha dicho en una entrevista con El Tiempo, que  las muertes que se han dado en lo últimos días son asociadas a la desnutrición. Y frente a la petición de la Cancillería dice: “Esta es la segunda vez que el Gobierno, en cabeza de la Cancillería, solicita a la CIDH revocar las medidas cautelares, lo cual muestra la indolencia del Gobierno hacia nuestra comunidad, eso nos indigna.”

 Sin miedo a denunciar

Para monseñor Héctor Salah, obispo de Riohacha, el problema que atraviesa La Guajira es su clase política ya que asegura que los recursos que son destinados para la salud y la educación de los niños wayú son malgastados por sus dirigentes.

Salah no tiene miedo a denunciar y cada vez que puede reclama los derechos que les corresponde a todo ciudadano colombiano. Él considera que la tercerización que se maneja entre el Estado y entidades es un despilfarro de dinero y es una de las causas de esta situación. En una entrevista concedida al diario local El Heraldo aseguró: “Con las cantidades de dinero que hay que dar en cada paso, ¿a quién le llega la plata? Ahí están los niños muertos. ¿Quién controla las ONG con contratos de alimentación para los niños? ¿Quién va a controlar en zona rural de Manaure qué dieron, cuánto y cuándo dieron? Eso es lo que está matando a los niños wayú”.

Frente a la pregunta que le hicieron en El Heraldo sobre si alguna vez ha recibido amenazas. Él respondió con bastante claridad: Nunca, sabe ¿por qué? por los políticos saben que lo que estoy diciendo es verdad. Y porque saben que nosotros estamos haciendo con cariño lo que ellos deben hacer por obligación.”

Finalmente, Salah está decidido a seguir luchando por la equidad social en el lugar en que está presente y que está inmerso en una emergencia social.

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