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Francisco triste por muerte de una joven colaboradora recibe a Macri

AFP PHOTO / OSSERVATORE ROMANO
Pope Francis pays his respects in front of the coffin of his late secretary Miriam Wuolou at the Vatican on February 27, 2016.
Miriam Wuolou, 34, was seven months pregnant, and had worked at Pope Francis’ home and a priests’ guest house called Santa Marta for four years. Ms Wuolou had a serious kind of diabetes, and doctors had warned her that her pregnancy was at risk. / AFP / OSSERVATORE ROMANO / - / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / OSSERVATORE ROMANO" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
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El Pontífice rezó y participó en velorio antes de cumplir con su agenda institucional al recibir en el Vaticano al presidente argentino

Horas antes de la visita del presidente argentino Mauricio Macri al Vaticano, este sábado 27 de febrero, el papa Francisco llevó doce rosas blancas para Miriam Woldu, la joven madre, recepcionista en Casa de Santa Marta, encontrada muerta en su departamento los días pasados.

El gesto “es el testimonio de afecto y respeto” que el pontífice “quiso expresar a la joven colaboradora al ir a rezar ante su ataúd en la iglesia de San Esteban de los Abisinios en el Vaticano”, informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

El Papa ese sábado llegó a la parroquia a las 8.50, y llevó, por sorpresa de los presentes, personalmente, el presente floral y, después de rociar el féretro con el agua bendita, permaneció en oración, sentado en el primer banco de la iglesia, durante más de veinte minutos.

En ese momento, estaban presentes algunas compañeras de trabajo de Miriam y representantes de la comunidad eritrea de Roma. Luego, el Pontífice dio a cada uno el pésame.

El funeral iniciaba a las 10.50, unas horas antes de la visita de Macri al Vaticano. De hecho, la prensa especuló que el Papa recibió con frialdad al mandatario sin considerar su posible estado de ánimo en ese momento.

Aquí cabe una interpretación, y nos disculpamos de antemano, pero hubo varios medios de comunicación que dieron una lectura política al encuentro.

El Papa es un pastor antes que nada, además de una autoridad espiritual, que puede sufrir por alguien, así como Jesús lloró por su amigo Lázaro.

Miriam Woldu, de 34 años, italiana de origen eritreo, trabajaba en la recepción de la Casa Santa Marta.

Estaba embarazada de siete meses y fue encontrada sin vida el viernes de la semana pasada en su departamento en la periferia de Roma.

Estaba enferma de diabetes. Falleció, según las reconstrucciones, el día antes, sin que nadie le prestara ayuda.

Se trataría, pues, de una muerte natural, según las primeras averiguaciones. “No tenemos motivo para pensar otra cosa”, dijo Lombardi al responder a los periodistas.

El Papa vive en la residencia de Santa Marta desde su elección a pontífice en marzo de 2013.

Allí se trasladó de la Casa del Clero, en via Scrofa, donde pasó la víspera del cónclave, tras rechazar habitar en los departamentos papales por temor al aislamiento y la falta de contacto con la comunidad debido a su vocación como religioso jesuita, el primero de la historia del papado.

Francisco considera a los empleados de Santa Marta como su familia. Así lo manifestó en una situación similar.

“Hoy el Papa está un poco triste porque ayer vino a faltar la señora que nos ayudaba tanto, desde hace años. Se llamaba Elvira” y era de la “familia”, dijo el Papa

Se trataba de otro caso de la muerte de una señora que trabajaba en la cocina de la casa que acoge cardenales, arzobispos y huéspedes de paso en el Vaticano.

El Papa lució conmovido en esa ocasión, la audiencia especial en la plaza de San Pedro del Año Santo del pasado sábado 30 de enero.

Encuentro con Macri

El primer encuentro privado entre el papa Francisco y el presidente de Argentina, Mauricio Macri, duró 22 minutos, en la biblioteca personal del pontífice en el Palacio Apostólico. Al final hubo un sobrio intercambio de regalos y una foto institucional.

En la Sala del Troneto tuvo lugar el primer saludo mutuo. “Buenos días señor presidente, ¿cómo le va?”, dijo el Papa. “¿Cómo está, Francisco? Un gusto”, replicó el mandatario. Y, en italiano, el líder católico invitó a entrar con un “adelante”.

Es cierto que mucho más largos fueron los encuentros con la antecesora de Macri, Cristina Fernández de Kirchner. Con ella almorzó dos veces.

Luego tuvo lugar el intercambio de regalos. Macri obsequió un poncho marrón, atuendo tradicional argentino, una cruz de matará (que recuerda la evangelización en el país) y una docena de discos compactos con música folclórica nacional.

En la página oficial en redes sociales del presidente argentino se cuenta la historia del poncho, fabricado por Graciela Carrasco, miembro de una familia de tejedores de la localidad de Belén, en Catamarca.

El coloquio fue calificado como “cordial” por la sala de prensa de la Santa Sede, que reveló los temas “de mutuo interés” tocados en la reunión: “La ayuda al desarrollo integral, el respeto a los derechos humanos, la lucha a la pobreza y al narcotráfico, la justicia, la paz y la reconciliación social”.

Por su parte, en una conferencia de prensa, Mauricio Macri se mostró “muy contento” por la reunión “de dos viejos conocidos”. Aseguró que ambos recorrieron “una agenda del actual momento argentino” y expresaron su voluntad de “colaborar en conjunto”.

 

 

 

 

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