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Cocinar para alcanzar un futuro mejor

Pablo Cesio - Aleteia Bolivia - publicado el 22/02/16

Bolivia cuenta con varias escuelas de cocina para jóvenes en situación de riesgo

Recientemente Bolivia fue noticia por una manifestación de padres que dejó seis muertos tras un incendio en una oficina de una alcaldía local. Estas personas demandaban más infraestructura escolar para los niños de la zona de El Alto, en La Paz.

A menudo estos episodios suelen acaparar la atención mediática y opacar otras iniciativas muy positivas vinculadas a la educación en esa zona de Bolivia, principalmente una que tiene como eje central el futuro de los jóvenes en situación de riesgo.

Proyecto Manq’a

“Es un lindo paso dentro de la cocina boliviana que llegará a tanta gente que cree en la idea de revitalizar la cultura gastronómica boliviana”, expresó el chef y líder del proyecto, el danés Claus Meyer, durante la ceremonia de graduación de los primeros egresados de la primera de las 14 escuelas-cafeterías proyectadas en la ciudad de El Alto en ese año 2014.

Se trata de una iniciativa, ya con dos años de existencia, enmarcada dentro del proyecto Manq’a, que significa “comida” en una lengua local aimara.

El público objetivo del proyecto son los jóvenes vulnerables y con pocas oportunidades de desarrollo educativo.

En aquel momento el chef ya expresaba satisfacción porque para el año 2017 más de 3000 jóvenes iban a poder estudiar y alcanzar un futuro mejor.

La primera escuela de estas características se levantó en la zona oeste de El Alto gracias a la colaboración entre otros de la Fundación Melting Pot Bolivia y  el Banco de Desarrollo de América Latina-CAF.

Por su parte, el director de Melting Pot, el chef Michelangelo Cestari, afirmó en aquel momento de la inauguración, en declaraciones que recoge el diario La Información, “que la idea de Manq’a es crear una escuela de la cocina en la cual podamos no recoger,  sino unir jóvenes, traer a los jóvenes y simplemente entender que la cocina es un motor de cambio».

El programa de formación de Manq’a dura tres meses y pretende que funcionen estos espacios gastronómicos para contribuir también a mejorar la alimentación de los habitantes locales a través de una comida saludable con productos locales. Así pues, cada escuela al mismo tiempo es un comedor.

En cuanto a su modelo educativo, el 20% está dedicado a la teoría, mientras que el 80% a la práctica.

Los primeros alumnos aprendieron a trabajar en cocina y panadería. Con la capacitación de jóvenes  de ambos sexos entre 16 y 28 años en gastronomía se estableció como objetivo que generen empleos de calidad o para que comiencen sus propios negocios. Se trata de jóvenes de segmentos socio-económicos vulnerables  que aprenden bajo un “enfoque de extensión hacia la comunidad”, tal cual indica el sitio web de la Fundación Melting Pot.

Por ejemplo, el caso de Cinthia Acho, de 27 años, que en declaraciones a la agencia EFE expresó que pudo aprender a elaborar comida saludable, natural y nutritiva con productos de la región.

«Yo tengo mis hijos y he cambiado totalmente mi modo de cocinar en casa. Creo que todos hemos hecho lo mismo. Es una experiencia muy bonita», señaló Cinthia.

El proyecto trabaja en alianza con juntas de vecinos, unidades educativas y el sector privado. También  “tiene conexión con negocios adyacentes a las escuelas para fortalecer prácticas en higiene, manipulación de alimentos y atención al cliente”, agrega el sitio de la fundación.

En tanto, el presidente del CAF, Enrique García, sostuvo en esa oportunidad en declaraciones a varios medios que su organismo estaba muy contento por “apoyar la iniciativa”. «Bolivia tiene todo el potencial, lo que hacía falta es tener ese conocimiento profesional a nivel mundial”, agregó.

Fundación Melting Pot en Bolivia

A mediados de la década de los 90 Meyer quiso impulsar un gran movimiento de impacto social dedicado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de la alimentación. La base de la fundación comenzó en Dinamarca y tenía como eje principal la comida nativa, la revaloración de productos locales, recreación de platos tradicionales. Al principio esta idea se expandió  por países nórdicos como Finlandia, Islandia, Noruega, Groenlandia, Islas Feroes y Suecia.

Posteriormente, siguiendo ese modelo, el chef logró plasmar su idea en Sudamérica, más específicamente en Bolivia, donde puso en marcha su fundación Melting Post.

De esta manera, el principal objetivo de esta fundación es “explorar y difundir la diversidad biológica, la riqueza cultural y el potencial productivo de Bolivia haciendo de su cultura gastronómica una fuente de dignidad y orgullo para los bolivianos”, indica la web oficial.

Manq’a forma parte de los programas de capacitación de esta fundación.

Antes de este proyecto, Meyer había lanzado en Bolivia en el año 2013 la Escuela Gustu de cocina de alto nivel dirigida por grandes chefs europeos como Kamilla Seidler y Michelangelo Cestari (también director de Meting Pot).

La violencia no es la solución

La contracara de este proyecto educativo-gastronómico es lo acontecido en las últimas horas en  El Alto.

La Iglesia católica se ha sumado a las voces que han pedido una investigación transparente vinculada al episodio de violencia que dejó seis muertos en una alcaldía de ese lugar luego de una manifestación de padres que reclamaban mejoras en la infraestructura de las escuelas.

En determinado momento, los manifestantes lograron superar la valla policial, iniciar un incendio en las oficinas del ayuntamiento local provocando la muerte por asfixia a seis funcionarios del lugar que permanecían dentro de las oficinas.

En un comunicado la Defensoría del pueblo expresó “su condena e indignación por los hechos criminales” ocurridos en ese lugar y pidió una investigación  de manera urgente, transparente y exhaustiva”.

Por su parte, el obispo de El Alto, Eugenio Scarpellini, envió su pésame a los familiares de los fallecidos. “Las divergencias políticas, las diversidades ideológicas no pueden nunca arreglarse con la violencia. El camino del diálogo, el camino del respeto, de la honra a la vida humana son fundamentales», indicó en una declaración recogida por varios medios.

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