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El Papa en México, ¿fue duro o suave?

© Marko Vombergar/ALETEIA
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Dos impresiones de un mismo día: "qué duro esta hablando el Papa" y "está siendo suavecito"

Las expectativas con respecto al viaje del Papa a México eran muchas. Sabíamos que cada sector de la población quería un mensaje que cumpliera las suyas. Algunos esperaban una condena explícita a los políticos y explotadores. Otros buscaban palabras de consuelo.

Me resultó curioso que en un mismo día dos personas me hicieron estos comentarios: «qué duro está hablando el Papa», y «está siendo suavecito, le faltó ser más directo».

“La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”.

Lo dijo en Palacio Nacional frente al presidente de México. Unos lo interpretaron como indirecta, otros como un golpe franco.

Entonces, ¿Francisco fue duro o habló suave? Vuelvo a lo que ya compartí en mis análisis previos a la visita: ¡El criterio es el Evangelio!

Jesús de Nazaret no fue al palacio del César a predicar. Lo hizo entre los más pobres, los hombres elegidos para formar la primera Iglesia fueron pescadores (pienso en Juan Diego, en Ecatepec, Morelia, Chiapas, Ciudad Juárez).

Las manos de Jesucristo son las más tiernas que ha conocido la humanidad, pero también la voz que gritó: «¡Ay de ustedes los ricos, porque han recibido su consuelo!» (Lc 6, 24).

El mensaje del Papa, más que duro o suave, fue cristiano y, sobre todo, buscó ser un impulso a los creyentes para vivir de acuerdo a los valores de Evangelio.

El éxito de la primera Iglesia no estuvo en que Jesús convirtió a Poncio Pilato, sino en que los creyentes entregaron su vida para bien de los demás, en que se echaron al hombro la responsabilidad de mostrar la ternura de Dios a los más desprotegidos.

Dijo el Papa en Ciudad Juárez: «Sé que lo que estoy planteando no es fácil, pero sé también que es peor dejar el futuro en manos de la corrupción, del salvajismo y de la falta de equidad.»

Que Dios nos permita escuchar de frente a Francisco: «Sé que lo que te estoy planteando no es fácil. ¿Hasta dónde crees que el cuidado del otro, tu preocupación y ocupación por el pan, el nombre y la dignidad de los demás son fuentes de tu alegría y esperanza?» (parafraseo de palabras de Francisco en Cd. Juárez y Ecatepec).

No es dureza ni suavidad, es un llamado a dejarlo todo por Cristo bajo el amparo de María. Todo. Sin medias tintas.

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