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Un día tendremos que pedir perdón por lo que hicimos con los inmigrantes

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El mayor endurecimiento de las leyes en el control y el cierre de fronteras nos llevará a más explotación, más ilegalidad, más muertes, más mafias y más sufrimiento y dolor

En la foto: rescate «in extremis» de Pelen Hussein, joven sirio de 20 años, en el momento de hundirse su embarcación, por parte de la Guardia Costera turca. 

Durante estos años los inmigrantes han dado pasos importantes en el camino de la integración y han afrontado la cobertura tanto de sus necesidades como las de los familiares que se han quedado en sus países de origen. Los inmigrantes han aportado, con su esfuerzo, servicios a la sociedad de acogida, adaptándose a esta nueva realidad.

Las mujeres, con su ilusión y esfuerzo, llegaron a entrar en nuestros hogares para realizar todas aquellas actividades que se les ofrecían en este ámbito. Poco a poco, con mucho esfuerzo, consiguieron ganarse ese espacio.

Pero han aparecido nuevas dificultades que hacen difícil vivir como inmigrantes o refugiados y que, al llegar a estos 25 años, están pendientes en el quehacer de Karibu. Son cuestiones graves que forman parte de la realidad de la inmigración en estos momentos: las familias monoparentales, las detenciones en la calle o los arrestos en el centro de internamiento de extranjeros (CIE).

Nos preocupan también las denominadas devoluciones en caliente, las de aquellas personas que en el momento de saltar la valla (que separa España de Marruecos, en el enclave africano de Melilla, n.d.e.) son devueltas al otro lado, sin respetar el derecho a tramitar el asilo y a no ser expulsados de esa manera.

Nos sigue preocupando la situación de los menores no acompañados, porque consideramos que no reciben el trato que debiera corresponderles en la acogida.

Creemos que sigue siendo alarmante la situación de los inmigrantes y refugiados que permanecen de forma indefinida como ilegales, excluyéndoles de programas de integración y de formación, por estar estos dirigidos exclusivamente a inmigrantes con residencia y permiso de trabajo.

Consideramos que no dar una solución digna a estas situaciones constituye un gran fracaso de nuestro mundo. Nosotros estamos convencidos de que la inmigración es el inicio de la creación de una sociedad nueva, más justa, más solidaria, y que no va por el camino de la experiencia obtenida de los últimos años. Esta nos debiera hacer comprender que un mayor endurecimiento de las leyes en el control y el cierre de fronteras nos llevará a más explotación, más ilegalidad, más muertes, más mafias y más sufrimiento y dolor.

Alguien en el futuro tendrá que pedir perdón por el trato que estamos dando a la población inmigrante y refugiada, de la misma forma que se ha tenido que pedir perdón por la esclavitud o el racismo.

Extracto de un artículo originalmente publicado por Mundo Negro, de Antonio Freijo, Director de Asociación Karibu, que se dedica a acoger y defender a los inmigrantes en España

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