A lo largo de la historia de la Iglesia, la liturgia ha sido un espacio sagrado donde el misterio de la fe se celebra a través de signos visibles y audibles. Antes del Concilio Vaticano II, la Misa se vivía de una forma muy distinta a la actual: en latín, el sacerdote celebra la misa mirando al altar y con una participación más contemplativa que activa por parte de los fieles. En ese contexto, surgieron diversos recursos para ayudar a los creyentes a reconocer los momentos más significativos del rito.
Entre estos signos, la campanilla y la vela encendida sobre el altar servían para llamar la atención, mostrar que ese momento era sagrado y ayudar a los fieles a adorar devoción. Descubre más sobre el significado de este peculiar sonido en la Misa.









