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Renovar el matrimonio, mantener el propósito de fidelidad y santidad

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200 parejas renovarán sus votos matrimoniales delante del Papa Francisco en Tuxtla

En el encuentro que el Papa Francisco sostendrá con las familias mexicanas en Tuxtla Gutiérrez, el próximo 15 de febrero, uno de los actos centrales será la renovación del matrimonio que 200 parejas con 50 años de casadas – y más– harán en presencia del Santo Padre.

Pero no sólo esas parejas u otros esposos que estén presentes en el estadio “Víctor Manuel Reyna”, podrán hacer esa renovación, sino también “quienes lo estén viendo por televisión y en otras partes del mundo; para que renueven su amor familiar, su alianza sacramental”, como ha indicado el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Monseñor Fabio Martínez Castilla.

Renovar el matrimonio, ¿por qué? ¿para qué?

Muchos matrimonios canónicos deciden renovar en algún momento de sus vidas sus promesas matrimoniales. Este tipo de celebraciones litúrgicas suelen tener lugar cuando coincide con algún aniversario importante, por ejemplo las “bodas de plata” -a los 25 años- o las “bodas de oro” -a los 50 años-, o en un momento especialmente significativo para la pareja.

El Código de Derecho Canónico señala que los pastores están obligados a procurar la asistencia necesaria para que “el estado matrimonial se mantenga en el espíritu cristiano y progrese hacia la perfección” (c. 1063). Esta ayuda no sólo se dirige a los que contraerán matrimonio, sino que recomienda que a los ya casados les ofrezca particulares auxilios para que “manteniendo y defendiendo fielmente la alianza conyugal, lleguen a una vida cada vez más santa y más plena en el ámbito de la propia familia”.

Ritos principales

En ese marco es en el que se da la renovación de las promesas matrimoniales. Así, en el Misal Romano encontramos la misa ritual “Por los esposos”, donde suele hacerse esta renovación. En tanto, en el Bendicional aprobado por la Congregación para el Culto Divino se encuentra el rito “que se ha de emplear dentro de la misa con motivo del aniversario del matrimonio”. En el mismo bendicional se advierte que la bendición de los esposos puede hacerse dentro de la Misa o bien fuera de ella. El libro citado señala que fuera de los aniversarios, los esposos pueden también pedir la bendición en determinadas necesidades o circunstancias de la vida.

En el rito de renovación del matrimonio o bendición de los esposos, luego de la proclamación de la Palabra de Dios y de una breve homilía, si se cree conveniente, el celebrante invita a orar a los esposos paraqué renueven ante Dios el propósito de vivir santamente en el matrimonio.

Vendrá después la entrega de los anillos, sean éstos los que usaron en la celebración del sacramento del matrimonio o unos nuevos; sobre ellos se pronuncia una oración, por ejemplo, ésta que es hermosa: “Bendice y santifica, Señor, el amor de tus servidores y, ya que estos anillos representan para ellos un signo de su fidelidad, haz que también les recuerden su amor recíproco y la gracia del sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”.

Iconos vivos y creíbles del amor de Dios

En el encuentro con las familias, el Papa, Luego de que se proclame el evangelio de “las bodas de Caná”, conducirá la renovación de las promesas matrimoniales de las parejas que estarán presenciando este momento.

Francisco, constantemente ha invitado a reflexionar en torno al sacramento del matrimonio. En un ciclo de catequesis dedicadas a los sacramentos, refiriéndose a éste en particular señaló que el matrimonio es el “corazón del designio de Dios”. Y subrayó que Dios es comunión y “se refleja” en el hombre y la mujer que celebran el sacramento del matrimonio. Luego invitó a los esposos a tomar conciencia de que “el verdadero regalo de bodas es el del Señor”. Además subrayó que, “con la gracia de Cristo”, las parejas unidas por el sacramento son “iconos vivos y creíbles de Dios y de su amor”, e hizo hincapié en que el “matrimonio responde a una vocación específica y debe considerarse como una consagración”.

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