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«Sea en Oriente o en Europa, será la Virgen María quien nos salve»

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Najeeb Michaeel, dominico iraquí refugiado en Erbil, fue el invitado de honor en una conferencia en apoyo de los cristianos de Oriente celebrada en Francia. Habla con Aleteia

– ¿Cuál es el sentimiento religioso de los refugiados de Erbil?

Creo que hace un año no teníamos el mismo discurso de hoy. Éramos muy optimistas y esperábamos volver a casa tan pronto como Mosul y Nínive fueran liberados. Por desgracia, las personas son cada vez más realistas, ya que no vemos llegar el momento de la liberación. Sinjar hace ya seis o siete meses que fue liberada, pero nosotros aún no podemos regresar. La situación será la misma con la llanura de Nínive y con Mosul. Hay una pérdida de confianza entre personas, entre religiones, entre razas.

Sin embargo, los cristianos no han perdido la fe, que sigue estando, en mi opinión, muy arraigada. Están unidos a su tierra e incluso si están en el proceso de abandonarla, muchos dicen que es sólo temporal y que algún día volverán a sus hogares. Aunque sólo muy pocos regresen, el grano de buen trigo nunca muere, y permanecerá en Mesopotamia. La fe no es asunto mío, sino del Espíritu Santo. Dios nos dio la gracia de la fe, así que uno tiene que hacer lo necesario para cultivarla, pero el propietario es Dios.

– ¿Los refugiados cristianos perciben en su desgracia la presencia de la cruz y de un martirio redentor?

Ciertamente, Dios tiene planes de redención para todos los seres humanos, ya sean cristianos, judíos, musulmanes e incluso ateos. Personalmente, veo la Cruz plantada en la tierra del Gólgota, en esta realidad salvaje, pero a la vez elevada hacia el cielo, puesto que recibimos nuestra fuerza de Dios. Pero al mismo tiempo, los dos brazos de la Cruz hacen necesario que vayamos a los cuatro rincones del mundo para abrazar a la humanidad y llevar la Buena Nueva, el Amor de Cristo, el amor de la Resurrección.

Tengo amigos musulmanes que están empezando a abandonar el Islam porque se dan cuenta de que no podemos vivir en la violencia. Hay muchos musulmanes que son personas sinceramente buenas y que se dan cuenta de que juntos podremos derrotar al terrorismo y al oscurantismo que abandonan a los creyentes a la prisión de unos antiquísimos textos que no pueden tener aplicación en nuestro contexto moderno.

– ¿Es capaz usted de celebrar la misa, tiene suficientes hostias?

¡Por supuesto! Tenemos pan, uvas, hay de todo. No tenemos ningún problema con eso. Muchas personas, en tiempos difíciles, se aferran enormemente a la fe. En ambos campos de refugiados, Al Amal («la Esperanza») y Al Karma («la Viña»), aún no hay suficiente espacio para sentarse en la misa. Todas las iglesias de Erbil están repletas de creyentes que vienen a comulgar y rezar.

En estos dos centros, cada día y sin exigir nada a los habitantes, se recita el rosario a las 22h. Los fieles rezan y cantan a la Virgen María y luego se van a dormir. En mi opinión, y esto también es válido para Europa, es la Virgen María quien nos ha de salvar. Debemos rogar por ella, rezar el rosario, afirmar que somos cristianos, que creemos en un Dios de Amor, y no sintamos vergüenza por ello. Los terroristas no sienten vergüenza cuando matan personas, así que ¿por qué deberíamos tener vergüenza nosotros al rezar por ellas y al amarlas?

 

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