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Mamá, ¿tengo la culpa de mi obesidad?

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La obesidad infantil aumenta en todo el mundo y América Latina no es la excepción, ¿cómo enfrentar esta situación?

Valentina tiene 13 años. Vive sola con su madre. Tiene obesidad ya desde hace varios años. Está en edad liceal y algunos de sus compañeros desde hace un tiempo empiezan a tomar su condición física como motivo de bromas y burlas. Pasa casi todo el día sola y es ella quien se encarga de su propia alimentación.

Cuando está de vacaciones Valentina es de levantarse tarde, mirar televisión a toda hora, estar con el celular. Come de vez en cuando y habitualmente comida “chatarra”, “basura”. Algunas veces se preparar milanesas, pero todo con alto contenido calórico.

Cocina, lavar le da pereza. Las cuatro comidas recomendadas las deja de lado. En el día de Valentina tampoco tienen lugar las actividades físicas y todo lo que hace es sedentario.

Su madre, que trabaja durante todo el día y la ve por las noches, también tiene trastornos vinculados a la alimentación.  Cuando llega tarde, con poco ánimo para planificar las comidas, nuevamente invita a su hija a acudir a lo más fácil: la «comida basura”.

Otro caso es el de Belén, que tiene ocho años y vive con toda su familia. Una de sus hermanas tuvo obesidad. Sus padres, para atajar el problema a tiempo, decidieron ponerla en manos de un equipo multidisciplinario para que no se repitiera la misma historia.

Sin embargo, Belén es de comer durante todo el día. Cuando se levanta desayuna con comidas calóricas. Al rato sigue comiendo, repite los platos. Le gusta ingerir golosinas, dulces. Tiene una vida sedentaria también con actividades vinculadas a las computadoras, celulares.

Sus padres empezaron a tomar conciencia del problema en puerta y recién empezaron a pensar en mandarla a algún lugar a hacer actividad física.

Un tema “explosivo”

Los casos de Valentina y Belén, ambas latinoamericanas, no son aislados. Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en enero de 2016 por la Comisión para acabar con la obesidad infantil,  la obesidad y el sobrepeso dejaron ser un inconveniente de los países con mayores recursos y viene en aumento en todo el mundo.

Según el informe, “muchos niños crecen hoy en día en entornos que propician el aumento de peso y la obesidad. Los procesos de globalización y urbanización están contribuyendo a la creciente exposición a entornos no saludables (obesogénicos) en los países de ingresos altos, medianos y bajos y en todos los grupos socioeconómicos”.

Entre 1990 y 2014, la prevalencia del sobrepeso entre los niños menores de cinco años pasó de un 4,8% a un 6,1% y el número de niños afectados, de 31 a 41 millones.

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Shutterstock

En los países de ingresos medianos-bajos el número de niños con sobrepeso se multiplicó por más de dos en ese mismo periodo, pasando de 7,5 a 15,5 millones, agrega el informe.

Si bien en 2014, casi la mitad de todos los niños menores de cinco años con sobrepeso y obesidad (48%) vivían en Asia, en el caso de América Latina la situación también es preocupante y la prevalencia del sobrepeso se sitúa en el 8%.

Uruguay entre los peores de la región

Según la primera encuesta nacional sobre salud, nutrición y desarrollo infantil realizada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) de Uruguay, a través de un programa local, mientras que el promedio de niños de entre 0 y 5 años obesos que están por encima de su peso en América Latina es del 7,1%, en Uruguay es del 10,5%.

Junto a Chile (9.4%), Uruguay es el país de la región que tiene la peor incidencia de sobrepeso y obesidad.

Otros países del continente como México, Argentina,  Costa Rica y Guatemala también se suman a la lista de los países que acompañan esta tendencia.

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By kwanchai.c|Shutterstock

Obesidad y sobrepeso

Según la OMS, el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Para calcular se toma como referencia el Índice de Masa Corporal (IMC), que mide la relación entre el peso y la talla.

En adultos, si el IMC es igual o superior a 25 determina sobrepeso. En cambio, si el IMC es igual o superior a 30 determina obesidad.

Para los niños esta medición se hace a través de un cálculo con gráficas.

En cuanto a las consecuencias más comunes para la salud, la OMS destaca el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, trastornos del aparato locomotor y diabetes, entre otras.

¿Qué hacer para ayudar al niño?

“Lo más importante para combatir la obesidad infantil es mejorar los hábitos alimentarios en la casa, ya sea con la incorporación de vegetales, frutas, carnes. La alimentación tiene que ser variada”, expresó a Aleteia la especialista en Nutrición María Eugenia Brun.

La incorporación de la actividad física juega un papel fundamental. “Para los niños tiene que ser una actividad divertida, que pueden ser juegos al aire libre, con amigos, saltar a la cuerda, por ejemplo. Lo ideal es que sean distintos tipo de actividades para pasar menos horas frente a las pantallas”, agregó Brun.

Para la nutricionista, el tema de la obesidad infantil y el sobrepeso deja de ser un problema de niños y los padres, al igual que los colegios, son los principales responsables  a la hora de enfrentar este inconveniente.

“Coordinación con las meriendas en los recreos. Meriendas saludables, que se fomente el consumo de frutas, lácteos y de alimentos saludables en los colegios”, pidió Brun.

“Se está perdiendo eso de sentarse a la mesa con los niños, porque los niños aprenden de lo que ven de los padres. Si hay buenos hábitos van a copiar”, sentenció la nutricionista, quien también reconoció que cada vez es más frecuente que los niños acudan a especialistas en edades más tempranas.

¿Cuándo debe empezar la buena alimentación?

“Es importante la buena alimentación desde que son muy chiquitos, con la lactancia. Y durante el embarazo, porque cuando la mamá tiene sobrepeso en el embarazo, el bebé tiene tendencia a nacer con sobrepeso y a su vez el niño es más propenso a ser obeso cuando sea grande”, afirmó Brun.

En ese sentido, la OMS a través de la Comisión contra la obesidad infantil elaboró una serie de recomendaciones para los gobiernos para intentar revertir esta tendencia cada vez mayor en menores de cinco años.

“Es necesario un mayor compromiso político para afrontar el problema mundial del sobrepeso y la obesidad en la niñez”, indica Peter Gluckman, copresidente de la comisión.

Por su parte, Sania Nishtar, también copresidenta de la comisión, agregó: “El sobrepeso y la obesidad influyen en la calidad de vida de los niños, pues los exponen a toda una serie de dificultades, en particular a consecuencias de orden físico, psicológico y sanitario».

«Sabemos que la obesidad puede repercutir también en el nivel de instrucción, lo cual, unido a la probabilidad de que esos niños sigan siendo obesos en la edad adulta, entraña graves repercusiones sanitarias y económicas para ellos, sus familias y la sociedad en su conjunto”, añadió.

En cuanto a las principales recomendaciones están la promoción y consumo de alimentos saludables, el fomento de la actividad física, la atención pregestacional y durante el embarazo; alimentación y actividad física en la primera infancia; salud, nutrición y actividad física de los niños en edad escolar; control de peso.

Los padres de Valentina y Belén, así como el resto con situaciones similares, ya tienen tarea para tener en cuenta y de ellos dependerá darles la motivación necesaria para que enfrenten uno de los principales problemas de salud del siglo XXI.

Si algún día tus hijos te preguntan si tienen la culpa por su obesidad, ¿qué les vas a responder?

 

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