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¿América Latina es ajena a la mutilación genital femenina?

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Colombia es el único país de la región en el que se practica la ablación

“Mi madre me llevó a casa de mi abuela y me dijo que me iban a purificar. Yo estaba feliz. La mañana de ese día me levanté temprano. Mi madre me mandó a comprar las cuchillas. Mi abuela me sujetó las manos y puso sus piernas entre las mías para abrir lo máximo posible. El sonido de la cuchilla en mi piel nunca se me ha olvidado”.

Este testimonio pertenece a Asha Ismail, una mujer somalí que sufrió mutilación genital cuando tenía 5 años y es la fundadora de la ONG que se encarga de combatir esta práctica “Save a girl, save a generation”.

Según un informe publicado por Unicef, en la actualidad hay unas 200 millones de niñas y mujeres víctimas de mutilaciones genitales en 30 países, con principal relevancia en Egipto, Etiopía e Indonesia (reúnen aproximadamente la mitad de los casos).

Por otro lado, el informe indica que la cifra creció en 70 millones en comparación al publicado en 2014.

Sin embargo, este trabajo denominado La mutilación genital femenina: una preocupación mundial, deja entrever, en base a recopilaciones y anécdotas, que la ablación es un problema mundial de derechos humanos que afecta a las niñas y mujeres de todas partes del mundo.

En el caso de América Latina, Colombia es el único país donde se ha constatado esta práctica, especialmente en algunos pueblos indígenas y afrodescendientes, tal cual informó el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en el marco de la Conmemoración del Día Internacional de Tolerancia Cero con la mutilación genital femenina que se llevó a cabo el pasado viernes 6 de febrero.

En 2012 se logró la declaración pública de las autoridades del pueblo indígena local Embera Risaralda de suspender estas prácticas tras la muerte de un grupo de menores de esa comunidad. Pero aún falta un posicionamiento similar de parte de otras comunidades Embera.

Esta comunidad indígena vive en las selvas de las llanuras del Pacífico, y tiene diferentes dialécticas.

Según Lucy Wartenberg, representante de Unfpa Colombia, en declaraciones que recoge el portal colombiano Patria.com, “a la falta de recursos que suministra el Gobierno para capacitar a sus habitantes se suma la reserva con la que se hacen estas prácticas, lo que dificulta conocer el universo de las afectadas”.

Por otro lado, entiende que “se necesita trabajar en una verdadera campaña de sensibilización sobre las mujeres que realizan esta práctica, en especial las parteras”.

Ante esto, la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic) indicó que es consciente de los daños y anunció acciones en contra.

¿En qué consiste esta práctica?

La mutilación genital femenina o ablación es la extirpación parcial o total de los genitales externos de las niñas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no aporta ningún beneficio a la salud, sino que perjudica de forma variada.

Entre las complicaciones inmediatas están el dolor intenso, choque, hemorragia, tétanos, sepsis, retención de orina, llagas abiertas en la región genital y lesiones de los tejidos genitales vecinos.

Pero también tiene consecuencias a largo plazo como infecciones vesicales y urinarias recurrentes; quistes; esterilidad; aumento de riesgo de complicaciones de parto y muerte del recién nacido y necesidad de nuevas operaciones.

“La mutilación genital femenina difiere entre regiones y culturas, y hay algunas formas que implican riesgos potencialmente mortales para la salud. En todos los casos, viola los derechos de las niñas y las mujeres. Todos debemos incrementar esfuerzos –los gobiernos, los profesionales de la salud, los líderes comunitarios, los padres y madres, y las familias– para eliminar esta práctica”, dijo al sitio web de Unicef su directora ejecutiva adjunta, Geeta Rao Gupta.

Por otro lado, según Unicef, si la tendencia de esta práctica prosigue como hasta ahora, la cifra de niñas y mujeres a las que se le realiza “aumentará significativamente en los próximos 15 años”.

Uno de los objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 de la ONU es que esta práctica haya sido eliminada.

Las principales razones

Entre los motivos, según Unicef, para llevar a la práctica la ablación se encuentran los sexuales, para controlar o mitigar la sexualidad femenina.

Los sicológicos, en algunos casos como ritos de iniciación de las niñas a la edad adulta.

De higiene y estéticos, por creer que esta zona femenina es sucia.

De salud, por considerar que se aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.

Por último, y una de las de mayor peso, están los religiosos. Para algunas creencias se trata de un precepto. Se practica principalmente en niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años.

Por su arraigo en países de mayoría musulmana, algunos han tratado de legitimar esta práctica basándose en preceptos islámicos y la ejercen como tal, pero queda demostrado que no es una práctica exclusivamente islámica.

El Papa condenó la mutilación genital femenina

En febrero de 2015 el papa Francisco hizo referencia al tema de la mutilación genital femenina y la consideró como una degradación que debe ser combatida.

En una reunión sobre asuntos femeninos promovida por el Centro Vaticano para la Cultura, el Papa dijo: “Las muchas formas de esclavitud, la comercialización y la mutilación del cuerpo de las mujeres exige que nos comprometamos con la derrota de estos tipos de degradación, que las reducen a meros objetos que son comprados y vendidos”.

La mutilación genital femenina debe llamar a atención del mundo entero y América Latina no es la excepción.

 

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