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Tú adulto, creas el problema… Yo niño, sufro las consecuencias

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Nadie sabe donde están miles de niños «refugiados» en Europa y EEUU…

Son el futuro. Los niños y niñas del mundo. Los que deberían estar más cuidados por ser los más indefensos. Deberían ser la prioridad de todos. Sin embargo son las principales víctimas de los conflictos, son los primeros que sufren el hambre y la desnutrición, son los primeros desaparecidos, los utilizados para la guerra, los violados, los maltratados…

Los adultos comenzamos y alentamos las guerras; compramos y vendemos las armas; cerramos las fronteras, llenamos el mundo de odio y terror.

Los adultos creamos un sistema consumista e insolidario, un sistema donde la persona nunca es lo primero y los niños mucho menos. ¿Qué ocurre en este mundo con los niños?

La guerra de Siria y los 10.000 niños desaparecidos

La Oficina Europea de Policía (Europol) estima que al menos 10.000 niños refugiados han desaparecido al llegar a Europa. No se sabe nada de ellos. Algunos acaban con familiares sin que las autoridades tengan registro algunos, pero otros terminan en manos de traficantes, de comerciantes del dolor humano.

En 2015 llegaron a Europa 270.000 niños, 26.000 menores sin acompañamiento. Según muestra Save The Children, en medio del caos y del descontrol migratorio no se ha podido evaluar las terribles consecuencias de este desplazamiento en los niños y ahora Europol intenta ver qué ocurrió con los menores.

Al menos 5.000 han quedado a merced de una infraestructura criminal que ha tenido como objetivo la trata de niños refugiados. Menores sin acompañamiento, solos, que terminan siendo esclavos y víctimas de la explotación sexual.

Los adultos crean la guerra, cierran las fronteras y los niños sufren las consecuencias de la maldad de adultos que ven en ellos simples mercancías.

Frontera de EEUU, ¿dónde están los menores no acompañados?

Desde 2012 a 2014 Estados Unidos arrestó a 131.713 menores de edad no acompañados de México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Un auténtico drama migratorio en el suroeste de Estados Unidos.

Niños y jóvenes que huyen de la pobreza, de la violencia y el crimen organizado y que intentan alcanzar el estatus de refugiados, pero que lo que consiguen es ser arrestados.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas pide que se consiga el estatus de refugiados a estos menores, pero muchos de ellos son intervenidos en la frontera estadounidense y devueltos hacia México. Hasta 6 veces intentan cruzar la frontera.

¿Qué pasó con estos niños? ¿Dónde se encuentran en este momento?

Una investigación del Congreso de los EE.UU. concluye con una idea dramática: han desaparecido. Nadie sabe nada de ellos, aunque se sospecha que habrán caído en las garras de traficantes de seres humanos.

A partir de 2013 el Gobierno fue “colocando” a los jóvenes en hogares de los que no se conocía bien la situación, la dirección, ni los adultos que quedaban a cargo. Ahora han aparecido casos de menores de Guatemala esclavizados en granjas de EEUU.

Más de 90.000 niños se encuentran desaparecidos y nadie sabe nada. No hay registro, no hay contacto, no hay manera de ponerse en contacto con ellos. Una vez más los adultos crean los organismos y las fronteras, los problemas, la pobreza, y son ellos, los niños quienes sufren las consecuencias.

El mundo es un lugar peligroso para los niños

La guerra en Siria, la frontera con Europa y la entrada de menores en EEUU son tres focos importantes de la situación de los menores en el mundo, pero no son los únicos.

Misiones Salesianas denuncia: “Más de 17.000 niños y niñas mueren cada día por causas que se pueden evitar; 27 millones viven refugiados o desplazados lejos de sus hogares; otros 14 millones sufren los efectos del conflicto en Siria o en Irak; 9 millones viven como esclavos; más de 100 millones lo hacen en las calles y más de 168 millones tienen que trabajar…”.

Ofrecen testimonios como el de Manuel, un joven colombiano para quien su mejor juguete era un fusil: “formó parte de las milicias de autodefensa cuando el conflicto en Colombia pasaba por sus momentos más graves”.

“Manuel tuvo la suerte de ser uno de los chavales que consiguió entrar en los programas de desarme en el Centro Don Bosco de Medellín”, explican desde Misiones Salesianas: “Sin embargo, no tantos niños y niñas tienen esa suerte y hoy seguimos hablando de más de 300.000 menores utilizados como soldados en los conflictos del planeta”.

El papa Francisco ha alertado en numerosas ocasiones de la problemática de los niños excluidos, marginados, abandonados, indefensos, que vienen mendigando o terminan como soldados o colaborando con bandas o “maras”.

Y se muestra muy claro. Así lo expresaba en la audiencia general del 8 de abril de 2015:  “Es un grito que se eleva y que acusa al sistema que nosotros, adultos, hemos construido”.

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