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Colombia y las armas: Un paso firme y valiente

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Es el primer país de América Latina en prohibir tenencia de armas por un año

El gobierno de Colombia se animó a dar un paso único en América Latina: prohibir la tenencia de armas en todo el país durante el año 2016.

Colombia es uno de los países con mayor índice de violencia de la región y la tenencia de armas siempre fue un tema de debate y ajustes.

Si bien en otras oportunidades se han hecho restricciones al respecto, por ejemplo en Bogotá,  lo novedoso esta vez es el período de tiempo de la prohibición y que además tiene un alcance nacional.

Entre el 23 de enero y 31 de diciembre de 2015 el gobierno a cargo de Juan Manuel Santos había tomado la decisión de restringir a través de un decreto el porte de armas. Pero esta semana entró en vigencia -también a través de decreto- la extensión de esa medida durante todo 2016.       

En diálogo con periodistas de Bogotá, Santos anunció que la medida de diciembre fue positiva.

“Los resultados que nos ha dado la policía en cantidad de vidas que se han ahorrado por esa decisión, una decisión que habíamos tomado y que tenía como plazo el 31 de enero de este mes que se va a terminar, son positivos”, indicó Santos.

Santos agregó que esta decisión debe “contribuir a seguir disminuyendo el delito y sobre todo los crímenes que se cometen con el uso de estas armas”.

Con esta medida, el Gobierno pudo abordar dos tipos de problemas. Por un lado, los homicidios derivados de las riñas (en muchos casos con armas con permiso). Por el otro, controlar las armas ilegales que están en las calles para ayudar al trabajo de las fuerzas de seguridad, según publica BBC Mundo.

En Colombia hay permisos de porte para 500.000 armas y de tenencia para 400.000. A través de este decreto todos los permisos se vuelven de tenencia y ya no se podrán llevar armas por las calles.

Entre las excepciones con respecto a la normativa se encuentran las empresas de vigilancia, los encargados de la seguridad púbica y las personas que demuestren que necesiten portar armas por seguridad.

Uno de los principales objetivos de esta normativa es que la sociedad colombiana empiece a resolver sus problemas sin recurrir a las armas de fuego y con ello la disminución de la tasa de homicidios al menos en un 20%.

El caso de Brasil

En el año 2003 Brasil prohibió el porte de armas, con algunas excepciones, de forma permanente a través del Estatuto de Desarme. Esta norma fue respaldada por todo el sistema político brasileño, menos por los legisladores vinculados al lobby de las industrias de las armas.

En esta oportunidad, Colombia no sigue los mismos pasos de Brasil, donde a pesar de esta normativa los muertos por armas de fuego se ubicaban con un crecimiento de 346.5% en tres décadas.

Igualmente, en Colombia la tendencia empezó a ser auspiciosa ya que “al 20 de enero se confirmó una baja del 13% en casos de homicidio (146 muertes violentas menos) respecto al mismo período de un año atrás, según afirmó el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas en declaraciones que recoge BBC Mundo.

Armas ilegales

Según el Centro de Estudios para el Análisis de Conflictos (CERAC), en Colombia hay más de 2 millones de armas ilegales. La mayoría de estas armas están en manos de la guerrilla y bandas criminales, entre otros, según el estudio.

De esta manera, parte de la estrategia del Gobierno consiste también en identificar estos armamentos.

América Latina y las armas

América Latina es una de las regiones del mundo donde más se utilizan las armas para delitos violentos. Además, las armas de alguna manera ayudan a fortalecer a grupos de criminales.

Esto ya había sido confirmado en 2014 en Quito durante un seminario internacional por la italiana Simonetta Grassi, oficial jurídica y responsable del programa mundial de armas de fuego de la Oficina de Naciones Unidas (ONU) contra la droga y el delito, en declaraciones a la agencia EFE.

En aquel momento también señaló que los vínculos entre las armas con grupos criminales son “explosivos, muy peligrosos”.

“En la región hay distintos grados de restricción con respecto a la tenencia de armas. El problema es la facilidad con la cual los criminales pueden acceder a las armas, comprarlas, si no es en la región misma, puede ser en otras partes, y esto fomenta el tráfico”, agregó.

De todos modos en América Latina,  la tendencia mayoritaria es la restricción, en diferentes grados, de la compra  y tenencia de armas de fuego por parte de la sociedad civil con normativas que buscan vigilar estos aspectos.

En países, por ejemplo, como Argentina y México cualquier ciudadano mayor de edad puede tener armas luego de pedir un permiso especial que incluye información sobre domicilio, ingresos, antecedentes penales, certificación sobre manejo, etcétera.

En el caso de México, donde el derecho a armarse está en la Constitución, los interesados en portar armas no pueden consumir droga y los varones tienen que cumplir con el Servicio Militar Nacional.

En otros, como en Venezuela también hay normativas que limitan la compra y tenencia de armas con algunas pautas adicionales como un seguro de responsabilidad civil, entre otras.

Más allá de estos ejemplos puntuales, el tema de las armas no tiene un criterio unificado en América Latina, aunque hay una tendencia a la restricción, y la decisión del Gobierno colombiano para este año de alguna manera significa un paso firme y valiente en pos de lograr una mayor pacificación social.

 

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