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La fe y la política en la carrera hacia la presidencia de EEUU

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La fe de los políticos influye en las decisiones electorales de los ciudadanos

Estados Unidos, como casi todos los países del mundo occidental, posee líneas constitucionales que separan las funciones oficiales de gobierno de la vida religiosa de la nación. Pero, desde siempre, la fe de los políticos –o su increencia—ha influido en las decisiones electorales de los ciudadanos.

Ciertamente, en 2016 la fe será un poco menos importante en las elecciones, porque el porcentaje de personas religiosas en Estados Unidos es menor que en otros procesos electorales. Sin embargo, el 77 por ciento de los ciudadanos estadunidenses aún se identifican con un grupo religioso y un número creciente de personas de ambos partidos (republicanos y demócratas) quieren que sus líderes políticos discutan públicamente su fe.

Las elecciones presidenciales siguen su curos, y a unos días de “caucus” de Iowa, el Pew Research Center, una vez más, ha realizado una encuesta para dibujar el nuevo rostro de las relaciones entre fe y política, con los siguientes puntos de interés:

  1. Muchos republicanos dicen que Donald Trump sería un buen o un gran presidente, pero Trump no es una persona religiosa. Sin embargo, dos tercios de los republicanos –en oposición a cuatro de cada diez demócratas—dicen que es importante para un presidente compartir sus creencias religiosas.
  2. Al menos seis de diez estadounidenses y siete de diez republicanos y simpatizantes de los republicanos ven en Ben Carson, Ted Cruz y Marco Rubio como personas al menos en parte religiosas. En lo que se refiere a la importancia de la religión en sus propias vidas los republicanos y los simpatizantes (ocho de cada diez) creen que la religión es importante en sus vidas, incluyendo 61 por ciento que dicen que es muy importante.
  3. Los estadounidenses ven a los dos candidatos que lideran las preferencias de los demócratas –Hillary Clinton y Bernie Sanders—menos religiosos que sus contrapartes republicanas (excepto Trump). Clinton es percibida como algo o muy religiosa por cerca de la mitad del público en general (48 por ciento). Entre los demócratas y sus seguidores, el porcentaje se eleva a 65 por ciento que la consideran al menos algo religiosa. Sanders apenas si llega a 40 por ciento del público en general y a 47 por ciento entre los demócratas, aunque él mismo se haya calificado como un “judío no practicante”. De hecho, Sanders es el precandidato más popular entre los estadounidenses que no tienen afiliación religiosa.
  4. La oposición estadounidense hacia un posible candidato homosexual ha caído 20 por ciento desde la última encuesta al respecto que hizo el Pew Research Center en 2007. Entonces se oponían 46 por ciento de los adultos; ahora se opone 36 por ciento. Los republicanos y simpatizantes bajaron el porcentaje de oposición de 62 a 38 por ciento en el mismo lapso.
  5. Muchos estadounidenses manifiestan que “religiosos conservadores” y “seculares liberales” tienen mucho control sobre los partidos políticos: 50 por ciento del público en general afirma que los “religiosos conservadores” lo tienen sobre el Partido Republicano y 44 por ciento que los “seculares liberales” lo tienen sobre el Partido Demócrata.

La realidad se verá el próximo mes de noviembre, cuando las elecciones presidenciales lleven o a un magnate del ramo hotelero metido a político o a la que fuera primera dama de Estados Unidos por ocho años. Eso hasta hoy. Y ninguno de los dos es “muy religioso”.

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